‘Chocó’, una reflexión sobre las mujeres afro llega a RTVC

Foto Señal Colombia

RTVC Play, la plataforma gratuita de entretenimiento online, pone a disposición de los colombianos la película Chocó, como parte de la estrategia Hecho en Colombia, con la cual este medio le apuesta a la adquisición de largometrajes icónicos y cortometrajes de calidad para exaltar y dar visibilidad a producciones desarrolladas en el país.

Este largometraje del año 2012, que estará en la plataforma desde este mes, narra la historia de Chocó, una mujer afrocolombiana de 27 años, desplazada de sus tierras por la violencia, que lleva a cuestas una familia de dos hijos menores y a Everlides, su esposo músico que solo sabe tocar marimba, beber viche y jugar dominó.

Ella es una mujer fuerte y luchadora que trabaja en las mañanas buscando oro en el río San Juan, y en las tardes lava ropa de otras familias para alimentar y educar a sus hijos. Llega el cumpleaños de la pequeña Candelaria, y por primera vez Chocó le promete una torta. Las dificultades para conseguirla, y las circunstancias que se van presentando a lo largo de la trama, desencadenarán una serie de consecuencias inesperadas, las cuales conducirán a Chocó y a sus hijos hacia destinos inciertos.

La película, cuya historia tiene lugar en apartados rincones de la costa pacífica colombiana, en una comunidad que vive de la minería y donde la pobreza, el machismo y unas condiciones de vida duras están a la orden del día, es dirigida por Jhonny Hendrix Hinestroza, y protagonizada por Karent Hinestroza, Esteban Copete, Fabio Iván Restrepo, Daniela Mosquera, y Sebastián Mosquera.

Cuando habla sobre la producción, Jhonny, su director, recuerda una de las anécdotas más importantes para él en relación con la historia de la cinta: “Hubo muchos momentos en donde fui feliz porque creo que el mensaje se gritaba al mundo. La película tuvo tres presentaciones memorables, bellísimas, con lleno total en el Festival de Cine de Berlín, y abrieron dos más, en total se presentó cinco veces. Recuerdo en la segunda presentación, una mujer rubia, de ojos azules, que bajó con su madre y me abrazó durante un buen rato y mientras lloraba me decía ‘Gracias por contar mi historia’ y ahí es donde uno entiende que las historias son universales y que el cine permite contar historias universales’.