Se debería pensar en que la votación fuera un día entre semana: Portela

Cortesía Registraduría

El formato que hay en Colombia de votación en las elecciones es un domingo de 8 a.m. a 4 p.m. y debería flexibilizarse en aras de posibilitar mayor participación de los ciudadanos, indicó a EL NUEVO SIGLO el exregistrador delegado para lo electoral, Alfonso Portela.

EL NUEVO SIGLO: ¿Ayudará ampliar en una hora la jornada de votaciones ya que ahora será hasta las 5 de la tarde según la reforma al Código Electoral?

ALFONSO PORTELA: Eso es un pedido que se ha hecho desde que yo tengo conocimiento del tema electoral y he estado involucrado ahí. Hemos pedido siempre que el horario se debe ampliar porque el horario de 8 a 4 fue inspirado en un país rural que contaba con muy pocos municipios con la energía eléctrica y el escrutinio se hacía con luz natural, y por eso a las 4 de la tarde era prudente cerrar para poder contar los votos y transportarlos.

Hoy las condiciones no son iguales y el país tiene cobertura de energía en casi todos los lugares, por ende no se justificaba tener un horario hasta las 4 de la tarde, inclusive en varios países el horario es mucho más allá de las 5 de la tarde y en algunos casos utilizan la ley de fila que atienden hasta el último que esté en el recinto de votación.

Entonces me parece que es un acierto en la medida de que va a permitir que haya más tiempo para que las personas puedan participar sin aglomeración, y especialmente en estos tiempos de pandemia. Eso va a ser muy benéfico para el proceso electoral, especialmente por una circunstancia tan particular como la que vivimos ahora con la pandemia porque en el año 2022, si miramos la programación de vacunación y lo que ha dicho la Organización Mundial de la Salud con respecto a la duración de la pandemia, nos van a coger las elecciones todavía con ese temor y con esa prevención, lo que hace que la gente necesite más espacio, no solo físico sino también en el tiempo para poder sufragar sin correr ningún riesgo.



ENS: ¿Votar hasta las 5 p.m. servirá para reducir la abstención?

AP: Es que la abstención hay que saberla interpretar desde la óptica de cada elección y no interpretarla como una situación meramente numérica. La abstención nuestra tiene unas características que por ejemplo obedecen también al formato que tenemos de votación.

Utilizamos solamente formato domingo y de 8 a 4 p.m., en sitios debidamente definidos, con ninguna posibilidad de votación remota. El único tipo de elección que se utiliza una semana es la de colombianos en el extranjero, y por ende las personas solo cuentan con 8 horas para tratar de meter 36 millones de personas a las urnas.

Hay muchas circunstancias que impiden que las personas queriendo participar no lo pueden hacer por temas logísticos, por temas laborales, por ‘dominguizar’, para llamarlo de alguna manera, las elecciones pudiéndose hacer en un día entre semana, pudiéndose hacer por más de un día.

Todo ese tipo de situaciones hacen que la abstención tenga no solo el ingrediente de no querer votar sino también de no poder votar, porque si el Estado pone las comodidades necesarias tendríamos unos números mucho más altos.

Por ejemplo se me ocurre, si las universidades tuviesen puestos de votación en cada una o periférico a la universidad, en un día de estudio normal cuántos estudiantes que no se levantan ese domingo de elecciones podrían hacerlo e ir a votar porque la situación se les facilita.

Entonces hay que pensar en esos elementos y no únicamente en una ecuación numérica que dice que el censo total es tanto y votaron tantos, por ende la abstención es tanto. Eso no funciona así.

ENS: ¿Cree que es necesario implementar lo que llaman la ley de fila?

AP: Es muy necesaria la ley de fila, es que muchas veces por razones logísticas la gente se queda en el recinto de votación, pero al final como la ley dice que a las 4 de la tarde solo puede votar el que está en ese momento diligenciando el trámite de votación, así esté lleno el recinto de votantes, no como ocurre en muchos países que es hasta que se desocupe el recinto.

No soy amigo de pensar tanto en la ley de fila sino en flexibilizar el tema de la votación, flexibilizar los puestos, flexibilizar la tecnología, flexibilizar el día de las votaciones y no circunscribirlas única y exclusivamente al día domingo.

Si se hiciera el experimento que esto fuera un día común y corriente, que la gente pudiese trabajar pero también votar, podríamos tener unos grados de participación mayor; y que también haya, como en muchos lugares, la votación remota, que existan otros formatos para votar, no necesariamente ese de presencial.