¿Camino al fracaso el ingreso de Suecia y Finlandia a Otan?

Foto Anadolu

EN EL limbo y con alta probabilidad de que no se materialice está el anhelado ingreso de Suecia y Finlandia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), por el portazo turco y la reiterada advertencia rusa de que la expansión de dicha alianza, motivo original de su invasión a Ucrania, “supone una grave amenaza” para su seguridad militar.

La candidatura conjunta presentada el pasado mayo por estos países europeos, decisión que rompió su tradicional neutralidad, tuvo el obvio e inmediato rechazo de Rusia y el condicionamiento de Türkiye (Turquía), país que inicialmente exigió la desmarcación pública del gobierno sueco con los grupos kurdos, a los que tilda de ‘terroristas’.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, sostuvo desde ese momento que si esos países no declaraban una postura firme disidentes y miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, debido a que durante los últimos cinco años, tanto Estocolmo como Helsinki no respondieron o a las solicitudes de Ankara de extradición de decenas de terroristas, no tendrían su voto en la Otan. Inclusive llegó a sostener que ciertos países escandinavos actúan como "hostales para grupos terroristas”.

Y aunque la tensión se mantuvo durante todos estos meses, las protestas de esta semana en Estocolmo rebosaron la copa turca. La quema de ejemplares del Corán e imágenes del presidente Erdogan llevaron a que su gobierno cancelara de forma “indefinida” la reunión trilateral con Suecia y Finlandia para discutir su ingreso a la Otan -prevista para febrero- y, como se sabe, la adhesión requiere el voto unánime de sus treinta países miembro.

Esta inesperada situación si bien no es el fin del proceso de adhesión, si abre una grieta en el mismo, así como la alianza de Finlandia contra su vecina Suecia, los países nórdicos que en el marco de la invasión rusa a Ucrania optaron por dar un viraje de 180 grados en su política exterior.

Y aunque según Finlandia el objetivo es “entrar juntos a la Otan”, anticipó que por todas las complicaciones de última hora no tendría que ser así, lo que de inmediato fue descartado por esa alianza militar trasatlántica.

El canciller finlandés, Pekka Haavisto, reconoció este martes, por primera vez que ambos países deben replantearse la estrategia de avanzar juntos si fuera necesario. "Tenemos que estar preparados para reevaluar la situación", sostuvo, pero también dijo que "es demasiado pronto para determinar si ha pasado algo que evite a largo plazo la solicitud de Suecia".

Sin embargo, esas declaraciones las hizo antes de conocer la decisión del gobierno turco de cancelar la cita de febrero y la posición de la Otan que, a través de su secretario general, Jens Stoltenberg, recordó que los pasos dados han sido conjuntamente y así deberán seguir.

"Finlandia y Suecia solicitaron unirse a la Otan al mismo tiempo. Los 30 aliados invitaron a ambos países a unirse en junio pasado, y 28 ya han ratificado sus protocolos de adhesión", explicó.

Recordó que este es el proceso de adhesión más rápido en la historia reciente de la Otan y destacó que el ingreso de ambas naciones es una "prioridad" para la Alianza. Ambos participan en las reuniones de la Organización, se sientan a la mesa de los aliados y están integrados en los grupos de consulta y actividades militares, ha insistido.

"Espero su plena adhesión a la Otan, que está en el interés de todos", insistió Stoltenberg.

El ministro finlandés aclaró, posteriormente, que “desde la perspectiva de seguridad de ambos países, (la entrada en la Otan) es claramente la primera opción", mientras que su homólogo sueco, Tobías Billström pidió “cabeza fría” e hizo consultas inmediatas con la alianza atlántica para aclarar el panorama.

"Suecia respeta el acuerdo entre Suecia, Finlandia y Turquía con respecto a nuestra integración en la Otan", explicó el canciller Billström, en alusión al acuerdo firmado en los márgenes de la cumbre de líderes de agosto en Madrid.

Suecia sostiene que ha cumplido todos los compromisos suscritos en dicho pacto, que reclamaba principalmente mayores esfuerzos para perseguir a los grupos kurdos que Türkiye considera terroristas, pero Erdogan sostiene que, tal y como están las cosas, el gobierno sueco no puede "esperar" el aval definitivo de su país. Y ello lo reforzó con la cancelación de la próxima cita para abordar la adhesión de esos países escandinavos.

Tras la postergación indefinida de la cumbre trilateral, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, llamó a la "calma" ante una situación "grave" y aseguró que buscarán cómo "reanudar el diálogo de trabajo”.


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“Amenaza a la seguridad”

A esa alta tensión tripartita se sumó la declaración rusa, a través de su jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Valeri Gerasimov, en el sentido de que los intentos de expansión de la Otan y la “guerra híbrida” en Ucrania -como señala ha mutado su ofensiva militar especial-, "suponen una grave amenaza para la seguridad militar” de su país.

El alto oficial justificó el desarrollo y fortalecimiento de las Fuerzas Armadas con "fines prácticos" para garantizar la defensa estatal. "El plan ha sido aprobado por el presidente, Vladimir Putin, y puede ser ajustado cuando existan nuevas amenazas para la seguridad militar de Rusia", explicó.

"Hoy, estas amenazas se convierten en aspiraciones para la Alianza Atlántica, que busca expandirse a través de Finlandia y Suecia, y también para Ucrania como herramienta para una guerra híbrida contra el país", aseguró en declaraciones a la agencia de noticias Tass.

Subrayó que para neutralizar estas amenazas se ajusten los "parámetros aprobados" en las próximas reuniones de altos cargos de las Fuerzas Armadas.

Como se aprecia, el camino de ingreso a la Alianza Atlántica de los dos mencionados países escandinavos se tornó complejo y nada parece indicar que Türkiye cambie de postura, ahora reforzada con un mayoritario aval ciudadano.

Una encuesta que realizó la Agencia Anadolu en twitter, revela que el 92,5% de los turcos consultados (50.155) votó en contra de que el país apruebe la adhesión de Suecia a la alianza trasatlántica, contra 7.5% que estuvo de acuerdo.

El sondeo se realizó después de que Rasmus Paludan, el líder del partido de extrema derecha danés Stram Kurs, obtuviera permiso para quemar el Corán frente a la embajada de Türkiye, así como la autorización de una manifestación de partidarios del grupo terrorista PKK en Estocolmo.

Y aunque el gobierno sueco calificó dicha acción como un acto "profundamente irrespetuoso", expresó su "simpatía" con los musulmanes y subrayó que su Constitución impedía prohibir ese tipo de acciones, no minimizó la indignación turca, que fue expresada por el presidente Erdogan: “aquellos que causaron tal desgracia frente a nuestra embajada no deberían esperar ninguna benevolencia de nuestra parte con respecto a sus solicitudes de membresía en la Otan…"Si no muestra respeto por las creencias religiosas de la República de Türkiye o los musulmanes, no recibirá ningún apoyo de nuestra parte", agregó.

Ese tipo de protesta son un "obstáculo" a las candidaturas de la Otan, afirmó por su parte el canciller finlandés, quien a más de lamentar que "los manifestantes están jugando con la seguridad de nuestro país y Suecia", concluyó que “habrá un retraso de la autorización de Ankara, que durará hasta las elecciones turcas de mitad de mayo", en las que Erdogan se juega su reelección.

Vale también recordar que de la adhesión depende del visto bueno de los 30 estados miembros de la Alianza y que, a la fecha, además de la oposición turca, Hungría no ha completado el proceso para avalarla.

Aunque es tan arriesgado como tempranero señalar que el ingreso de los dos países escandinavos a la alianza militar va camino al fracaso, hoy se pone cuesta arriba.