Financiación de vivienda nueva creció 66,5% a noviembre | El Nuevo Siglo
Los desembolsos junto a Mi Casa Ya crecieron 102,2% anual a septiembre de 2021.
Compensar
Viernes, 21 de Enero de 2022
Redacción Economía

Un buen comportamiento tuvo la financiación de vivienda a noviembre de 2021, según la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras, Asobancaria, que en su Informe Trimestral señaló que esos datos positivos se mantendrán en el primer semestre de este año.

A noviembre de 2021, las entidades agremiadas a Asobancaria desembolsaron 182 mil Operaciones de Financiación de Vivienda (OFV) con un valor de $22,5 billones, cifras que representan una variación anual del 66,5% en número y 73,5% en valor real si se comparan con el mismo periodo de 2020. Esta importante dinámica se presentó tanto en el segmento de vivienda nueva como en el de vivienda usada, dejando un crecimiento en valor del 55% real para la primera categoría, y del 100,5% real para la segunda categoría.

Con estos datos, la cartera hipotecaria de los agremiados a Asobancaria creció 7,4% real anual a noviembre, situándose en $59,9 billones; mientras que la cartera de leasing habitacional, de $24,4 billones, aumentó 10,2% real anual.

El informe también destaca que la tasa de interés promedio en pesos para adquisición de vivienda VIS se situó en el 10,78%, y para vivienda No VIS fue del 9,3% en diciembre. Además, resalta que, según información de TransUnion, los desembolsos con marcaciones de Mi Casa Ya crecieron 102,2% anual a septiembre de 2021. “A pesar de que las tasas de interés han tenido un ligero ajuste en el último trimestre, siguen estando en niveles históricamente bajos. Eso, sumado a los subsidios del Gobierno nacional, hacen que siga siendo un muy buen momento para cumplir el sueño de tener una vivienda propia”, indicó Guillermo Alarcón, director de Vivienda y Leasing de Asobancaria.

Expectativas

Para el cierre del año, Asobancaria espera que la cartera de vivienda de las entidades agremiadas llegue a los $84,8 billones, cifra superior en un 8,1% real a la presentada en el informe de diciembre de 2020. A septiembre de 2022, se espera que el valor de esta cartera se sitúe en $94,1 billones, lo que equivale a un crecimiento anual del 10,4% real. El informe señala que el crecimiento de los desembolsos y de la cartera de vivienda, estaría impulsado por un mayor ritmo en el nivel de entregas de vivienda nueva, las mejores condiciones económicas, las tasas de interés en mínimos históricos y la disponibilidad de subsidios.


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De otro lado, y según el gremio en uno de sus editoriales, uno de los objetivos de desarrollo sostenible propuesto por la ONU pone el foco en las ciudades, buscando que “los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. A la luz de esta mirada amplia, conviene revisar el fenómeno de la construcción de viviendas que no cumplen todos los requisitos de ley, lo que en términos prácticos se traduce en la provisión de inmuebles sin todas las condiciones técnicas requeridas, generando perjuicios físicos o jurídicos a los hogares.

Según ONU Hábitat, un asentamiento informal consiste en un espacio residencial donde se cumple alguno de estos elementos; 1) los habitantes de la vivienda no cuentan con seguridad en la tenencia del inmueble o el suelo, 2) el vecindario no cuenta con acceso a servicios públicos e infraestructura adecuada, 3) la vivienda no cumple con la regulación sobre planeación urbana y se ubica en zonas de protección ambiental o con riesgo de desastres naturales.

Valga señalar que la generación de vivienda informal estaría ayudando a reducir el déficit cuantitativo de la misma, pero de un modo sumamente problemático y en contradicción con los objetivos señalados por la ONU.

A modo de aproximación a este fenómeno, del que no hay cifras consolidadas a nivel nacional, está el estudio de Ceballos (2020) dentro de la alianza Bogotá Cómo Vamos en la que participan entidades educativas, organizaciones sin ánimo de lucro y medios de comunicación, entre otros. Dicho estudio señala que la producción de vivienda informal en la capital creció de modo importante entre 2010 y 2017, resultando en un aumento neto de predios sin titulación de 9.129, llegando a un stock total de 21.399 unidades, por lo que el análisis recalca la importancia de buscar soluciones desde la política pública.