Reyes no puede seguir en la Selección

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Colombia cayó en su primer partido ante Argentina en el Preolímpico que se disputa en Pereira y Armenia, si bien era de esperarse por la falta de experiencia de los jugadores respecto a los de otros países, es evidente que el técnico Arturo Reyes al menos por lo que mostró en el campo no estaba preparado para afrontar el reto de llevar a la Selección  a unas justas Olímpicas.

A decir verdad la gestión de Arturo Reyes en cuanto a los equipos de la federación que ha dirigido, la Sub-20 y ahora la Sub-23, ha sido penosa por no decir que un fracaso. No nos digamos mentiras, si bien la vara dejada por el “Piscis” Restrepo era bastante alta, eran muchas las expectativas que se tenían con la llegada de Reyes a la Sub-20. Sus amigos en los medios le dieron una gran bienvenida, siendo permisivos y poco críticos con las convocatorias, que en más de una oportunidad no fueron las correctas o donde no se incluían a los mejores jugadores, inclusive le alcanzó para que en medio de la crisis de la falta de técnico en la mayores lo llamaran para que se hiciera cargo del equipo, hubo algunos “optimistas” que lo propusieron para que se quedara al frente del equipo. Una propuesta sin pies ni cabeza, Reyes nunca había tenido experiencia como primer técnico, siempre fue el segundo o el tercero.

Lo ideal de un técnico que llega a dirigir las categorías inferiores es que tenga vocación de profesor, de educador, que sea paciente y sobre todo sepa manejar mentes jóvenes ávidas de experiencias y conocimientos, y que claro, tenga experiencia, algo de lo que el señor Reyes carece.

Llegó a la Selección a hacer sus “prácticas” y digamos, está bien, al fin y al cabo para tener experiencia siempre hay que tener una primera oportunidad para mostrar de lo que somos capaces, sin embargo, al técnico Reyes varias chances le han dado y no ha sabido responder a la responsabilidad que le pusieron.

Claro, también hay que entender que a los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol hace mucho rato no les interesa el fútbol, el deporte dejó de tener importancia y la atención está puesta en el dinero y en cómo llenar cada vez más sus bolsillos, pero eso es otro cuento. Lo que sí viene al caso, es que el señor Reyes tiene un respaldado político muy grande en la federación, el presidente de la misma, Ramón Jesurún, que lo ha mantenido a pesar de sus malos resultados.

Ahora saldrán algunos a decir que Reyes consiguió la clasificación a un mundial, sin embargo, hay que ir más allá y no solo quedarnos con que se llegó a Polonia, hay que pensar en cómo se llegó siendo el peor de los equipos suramericanos, se clasificó de milagro y en el mundial no pasó nada, fue un torneo sin pena ni gloria para el combinado nacional.

Lo cierto es que los equipos de Reyes nunca han sido contundentes, nunca han tenido grandes actuaciones, no ha sido una cuestión de falta de jugadores, porque aunque no convocaba de la mejor manera, que es algo muy subjetivo, siempre tenía buenos elementos con los cuales salir al campo de juego, inclusive se dio el lujo de dejar por fuera a varias “perlas” del fútbol nacional porque no habían vivido en Colombia, mientras que en Inglaterra e Italia se peleaban por llamarlos para que formarán parte de las selecciones nacionales.

La derrota del fin de semana contra Argentina no es sino un partido perdido que se suma a la lista de derrotas que tiene Reyes como técnico de la tricolor. Para hablar del desempeño del equipo lo primero que se tendría que decir es que los cambios realizados por el adiestrador nunca se entendieron, ni fueron efectivos, si bien la lesión de Kevin Balanta pudo haber cambiado el plan de “vuelo”, el haber sacado a Jorge Carrascal dejó al equipo sin ideas en el medio campo y a Nicolás Benedetti sin un socio para armar ataques que beneficiaran a la tricolor.

Reyes salió a jugar contra la Sub-23 de Argentina con la base de la Sub-20 que él dirige, lo cual es preocupante en estas categorías, porque está regalando dos o tres años de experiencia en los jugadores, por ejemplo en vez de llamar a un arquero como Iván Arboleda que cumplía con el límite de edad, con experiencia en primera división en Argentina, se decantó por el joven Esteban Armando Ruiz, un portero sin mucha experiencia que terminó pasándole factura, lo mismo sucedió con los defensas, a quienes puso a enfrentarse con jugadores muy experimentados y que claramente ganaron el duelo, los delanteros fueron otro desastre, ninguno estuvo claro, ni fue contundente, lo que llama poderosamente la atención es que, estos delanteros han hecho parte de todo el proceso de la Selección Colombia, desde la Sub-15 y siempre han sido igual. Cetré por ejemplo siempre ha jugado a lo mismo, se puede sacar 10 jugadores de manera mágica, pero al llegar al arco define por encima del travesaño, siempre ha sido así, no ha logrado mejorar su remate y mucho menos su definición, y la duda es, ¿por qué sigue siendo titular en el equipo?

Casos como el de Cetré en esta selección hay muchos, el gran problema es que parece que los que pone el técnico son los “mejores” ahora bien, esto habla del muy mal nivel en el cual se encuentran los demás futbolistas, si partimos del hecho de que los que juegan son los mejores, o los que en mejor nivel se encuentran. Pero entonces si los hombres que están en el equipo no andan en buen nivel, por qué no buscar alternativas en el rentado local, ¿acaso las convocatorias las hacen a dedo? Es entendible que los jugadores que desarrollan sus carreras en el extranjero puedan estar en estas convocatorias, ya que, no son de carácter FIFA, pero hay más de uno que vendría sin pensarlo dos veces a darle una mano a la selección.

Las alarmas en la Federación en cuanto a los procesos de formación en su última etapa deberían estar encendidas y en alerta roja, el técnico no ha sido capaz de llevar al éxito deportivo a ninguno de los equipos que ha dirigido, si se ponen a sumar son más las derrotas que las victorias y digamos, digamos que el fin último de estas categorías no es ganar sino lograr consolidar juveniles como profesionales, son pocos los casos de éxito, podrían contarse con los dedos de una mano y lo peor del cuento es que se han consolidado no por el proceso de la selección sino por méritos propios, como es el caso de Nicolás Benedetti que actualmente se encuentra jugando en el América de México.

A Reyes deben darle un ultimátum, sin importar quien sea su palanca política, los dirigentes del fútbol nacional no pueden permitir que el desarrollo de las categorías inferiores se vaya por la borda, mientras que ellos se quedan parados viendo como el barco se hunde poco a poco. Las selecciones juveniles deben estar guiadas y enfocadas por el técnico de la selección absoluta, al final es él quien tiene la potestad y la sapiencia de saber cuál jugador le sirve y puede engranar de manera correcta en su sistema de juego.

No se puede permitir que los equipos colombianos salgan a hacer un papelón en cada una de las competencias a las que asisten, mucho menos que el técnico sea el primer derrotado porque por ejemplo contra Argentina a los 15 minutos del segundo tiempo ya se había dado por vencido, estaba sentado en su silla acongojado, diezmado y desesperado porque no tenía ni idea de cómo contrarrestar los embates gauchos, si así va a ser todo el tiempo, lo mejor es cambiar de técnico por alguien que al menos se quede al frente del cañón aunque se vaya perdiendo.

En mi opinión Reyes no puede continuar al frente de la Sub-20 o la Sub-23, mejor dicho no puede seguir siendo el técnico de Colombia, pero como a las personas hay que darles oportunidades de demostrar lo que saben y lo que pueden hacer, que sea este pre olímpico la última chance que se le da a Reyes, a ver si sirve o no, sí clasifica a Colombia a los olímpicos es un fenómeno y quizá lo único que necesitaba era tiempo, pero en caso contrario, es mejor que dé un paso al costado y se retire de su cargo.

 

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Arturo Reyes se encuentra en la cuerda floja en el banquillo de las inferiores de Colombia por los malos resultados /AFP.