La paz no se construye intimidando con terror: presidente Duque

Foto cortesía Presidencia
El país recuerda con horror la explosión del carro-bomba que cobró la vida de 22 cadetes de Policía

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Honrando de la memoria de los 22 policías asesinados en medio del ataque terrorista a la Escuela General Santander hace un año, el Presidente Iván Duque insistió en que este fue un "ataque a una nación que quiere vivir en paz". 

Desde muy temprano se han llevado diferentes eventos en la Escuela Santander y otras del país en honor a los policías caídos por la explosión de un carro bomba dentro de las instalaciones. En cabeza del presidente Iván Duque se realizó una eucaristía y un homenaje póstumo a los 22 cadetes fallecidos. 

"Ha pasado un año y seguimos con el corazón arrugado por este hecho execrable", señaló el Mandatario.  

Con respecto a los responsables del atentado, la guerrilla del ELN, el Mandatario enfatizó en que "no existe en una democracia que lleva el emblema del Estado Social de Derecho que alguien justifique un asesinato, un secuentro, un acto de terror como mecanismo de expresión, ni mucho menos como causa política!. 

Añadió que "el terrorismo es la mayor expresión del desprecio a la vida humana". 

 

Los hechos

Hoy hace justamente un año, el 17 de enero de 2019 a las 9:30 de la mañana, las ventanas de las casas del barrio Villa Sonia, al sur de Bogotá, se reventaron producto de una estruendosa explosión. Nadie pensó que se tratara de un atentado terrorista, pero cuando la información fue confirmada la mente de los colombianos regresó a la oscura época de la violencia que sacudió el país en los 80.

Las primeras noticias apuntaban a la explosión de una de las calderas de la cocina dentro de la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander. Se habló, incluso, de cuatro víctimas mortales. Pero con el pasar de las horas el horror se apoderó del país entero.

Se trató del más aleve, cruel y repudiable atentado terrorista contra la principal escuela de formación de policías en el país: 22 cadetes perdieron la vida y más de 73 resultaron heridos. El hecho fue atribuido por las autoridades al grupo armado ilegal Ejército de Liberación Nacional, Eln.

22 jóvenes cuyo sueño era servir a la patria terminaron ofrendando sus vidas cuando todo parecía indicar que la guerra había encontrado su punto de inflexión tras la desmovilización de las antiguas Farc.

Meta, Nariño, Antioquia y Santander lloraron e hicieron homenaje a sus muertos, jóvenes entre los 17 y los 29 años dejaron de existir con un estruendo que colmó varias cuadras. Había, incluso, dos cadetes extranjeros.

El atentado fue perpetrado con una camioneta Nissan Patrol del año 1993 con matrícula LAF-565 que sorprendió a los guardias del establecimiento policial y estalló una carga con 80 kilos de pentolita, un explosivo que se ha vuelto el referente recurrente de la violencia en el país, en el Campo de Paradas de la escuela.

El verdugo que se inmoló fue identificado como José Aldemar Rojas, líder explosivista de la guerrilla que poco después se atribuyó el atentado.

Ese día Duque estaba en Popayán y tuvo que regresar de emergencia junto al entonces ministro de Defensa, Guillermo Botero, para enterarse de la situación de manera inmediata. Así mismo, el fiscal Néstor Humberto Martínez entregó los detalles del macabro hecho.

El presidente de la República, Iván Duque, llevaba apenas siete meses y seis días en el cargo. Ya para entonces, el Jefe de Estado había descartado un proceso de paz con esa agrupación ilegal hasta tanto “no cesen todas sus acciones terroristas”.

“Este demencial acto terrorista no quedará impune. Los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado. Esta no será la excepción; no nos doblegarán”, dijo horas más tarde el Mandatario.

 

Las sombras un año después

Al principio se dijo que el carro había entrado por la fuerza. Sin embargo, varios videos publicados por varios medios de comunicación sugerían que el vehículo cargado con pentolita tuvo todo el tiempo para ubicarse en el Campo de Paradas, dónde fue detonado.

Días después el entonces fiscal Néstor Humberto Martínez reiteró la versión de las autoridades, es decir que el carro habría entrado a la fuerza. Según dijo en su momento se estarían investigando a cuatro personas, quienes serían los cómplices del autor del atentado.

Así mismo, sostuvo que una moto habría escoltado a la camioneta y habría recogido a la persona que sacó la camioneta de su bodega. Esta moto luego habría huido mientras Rojas la llevaba al punto de su explosión.

“El autor del crimen que entró a la escuela no era la persona que iba conduciendo el vehículo hasta la estación de Transmilenio de Venecia. Allí se baja una persona y se monta a la motocicleta, donde iba una sola”, dijo el entonces funcionario.

El primer capturado por el atentado fue Ricardo Andrés Carvajal Salgar. Sin embargo, el abogado de esta persona insiste en que presentará pruebas que confirman la inocencia de su cliente. “Está claro para el juzgado que el señor Carvajal no intervino para nada en la armada o estructuración del carro-bomba, ni en su traslado”, dijo el defensor.

La captura se dio luego de una interceptación telefónica realizada por la plataforma ‘Aurora’ en la que Ricardo Carvajal habla con una persona identificada con el alias de ‘James’ (un presunto jefe de una red de microtráfico), comentándole que tiene que esconderse en el barrio Los Laches, tras la explosión del carro-bomba.

“Acá estoy arriba, Dorado, Los Laches Dorado. Pues no ve que pusimos la bomba en la General Santander y tocó venirnos a encaletarnos”, se escucha en la grabación.

Según la Fiscalía hasta el momento han sido capturadas y procesadas tres personas que tendrían diferentes niveles de participación en la planeación de la acción terrorista.

Además fue capturado Wilson Arévalo Hernández en la vereda La Primavera, en Arauquita (Arauca). “Según información obtenida en los registros públicos, Arévalo Hernández figura como una persona dedicada a la elaboración y comercio de productos lácteos y, en los últimos años, tuvo movimientos financieros que promediaron los $1.000 millones. Al parecer, esa actividad habría sido una fachada para movilizar material y armas para el frente Domingo Laín Sáenz del Eln, al que colaboraría como financiador”.

La Fiscalía también capturó a Álvaro José Mateus Vargas, quien pertenecería a la estructura financiera del denominado ‘frente de guerra oriental’ del Eln y sería el propietario de una empresa de lácteos utilizada para lavar activos de esta organización ilegal.

 

Los otros procesos

La Procuraduría General de la Nación, por su parte, abrió esta semana investigación contra el director nacional de Escuelas de la Policía Nacional, mayor general Carlos Enrique Rodríguez González, y la directora de la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander, brigadier general Juliette Giomar Kure Parra.

El propósito es determinar si los oficiales ordenaron y adelantaron las acciones necesarias no solo para salvaguardar la seguridad de las instalaciones de la escuela, sino del personal que allí labora, se capacita o se encontraba de visita.

El ente investigador anunció que el próximo 28 de febrero vinculará formalmente y realizará imputación de cargos contra cuatro integrantes del denominado Comando Central (Coce) del Eln: Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’; Israel Ramírez Pineda, alias ‘Pablo Beltrán’; Eliécer Herlinton Chamorro Acosta, alias ‘Antonio García’; y Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias ‘Pablito’.

De la Dirección Nacional del Eln también serán vinculados Luz Amanda Pallares, alias ‘Silvana Guerrero’, Juan de Dios Lizarazo Astroza, alias ‘Alirio Sepúlveda’ o ‘David Piñata’, y María Consuelo Tapias.