Andrés Cortázar, un caza tesoros de la numismática

Foto cortesía Andrés Cortázar

Desde billetes que circulaban en la época de la independencia de la República de Colombia, hasta las monedas ‘Macuquinas’ que estuvieron bajo la madera antigua del Galeón Señor San José, ubicado bajo las aguas de Cartagena, son las piezas que Andrés Felipe Cortázar, el mayor coleccionista de Colombia, ha recolectado durante varios años impulsado por un solo interés: la numismática.

A los siete años, cuando Cortázar acompañaba a su padre para abrir una caja fuerte que tenía en casa, donde guardaba algunos títulos valor, descubrió esa pasión por coleccionar billetes y monedas.

“Cada vez que mi papá iba abrir la caja yo me acercaba y él comenzaba a pasarme las cosas que estaban guardadas allí, como algunos billetes que conservaba, pero no coleccionando profesionalmente. Como era un niño él me los pasaba con mucho cuidado y los percibí como algo muy valioso, a partir de ahí comencé desde muy pequeño a guardar billetes. Es más, la primera vez que rompí mi alcancía fue para comprar un billete”, dijo a EL NUEVO SIGLO Andrés Cortázar, presidente de la Fundación Numismáticos Colombianos.

El coleccionismo lo adoptó junto a su papá cada domingo, al visitar diferentes mercados de pulgas, donde compraban billetes que no conocían. Luego por un filatelista español, Leo Temprano, muy conocido en esa época, se enteraron de los famosos catálogos donde podrían guardar sus adquisiciones. Cortázar después empezó a recolectar las piezas que circulaban desde el año en el que se creó el Banco de la República, en 1923, hasta hoy. Cuando acabó se dio cuenta que había más terreno por conocer antes de la creación de esta institución, una época en la que cada banco del país tenían potestad de emitir sus propios billetes.

Andrés no solo se limitó a coleccionar piezas colombianas, sino también de Venezuela ya que creó un lazo con ese país cuando vivió por un tiempo allí con sus papas, dejando un total de 2.000 piezas de Colombia y más de 4.000 que hacen parte de su colección total.  

Descubriendo tesoros

Es así como este coleccionista se ha dedicado a visitar diferentes subastas tanto al interior de Colombia como en diferentes países del mundo e incluso ha recurrido a las plataformas de intercambio como ‘Ebay’ donde ha descubierto ‘grandes tesoros’, como los llama Cortázar.

Pero los más preciados son de los años 1813 y 1814, pues según el coleccionista colombiano “realmente son piezas  difíciles de conseguir, incluso hay quienes hacen réplicas de esos billetes, pero el legítimo no se encuentra casi. Son billetes que difícilmente salen en venta, usualmente cuando aparecen es porque alguien está saliendo de su colección o se consiguen en subastas internacionales”.

La búsqueda de cada uno de estos tesoros no fue sencilla, no solo por la rareza que caracteriza cada una de estas piezas, sino por los lugares que Andrés ha tenido que visitar para comprar un billete o una moneda única en el mundo.

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Como cuando manejó por una semana desde Maastricht, Holanda, donde estaba en una convención de numismáticos, hasta la casa de un polaco en Varsovia, tan solo por comprar un billete de Panamá, cuando hacía parte de Colombia, de denominación de 20 pesos, una pieza valiosa para los coleccionistas.

“Manejamos como una semana para ir hasta allá. Nosotros somos caza tesoros e increíblemente hemos encontrado piezas colombianas en lugares inverosímiles”, comentó Cortázar.

Estos billetes y monedas de colección son difíciles de conseguir también por su precio, pues aunque algunos pueden llegar a costar cerca de mil o dos mil pesos colombianos, hay piezas que se venden desde cinco millones de dólares, las más caras, o en ocasiones 100 mil dólares.

Sin embargo, el valor monetario no es obstáculo para estos coleccionistas. Así lo afirmó Cortázar, quien asegura que “el tema en la numismática es más la pasión la que mueve a las personas por encima del dinero”.

Según Cortázar, en el mundo de la numismática hay una razón de ser, hay quienes coleccionan personajes plasmados en los títulos valor como poetas, escritores o pintores, otros buscan trenes en las piezas. Pero él colecciona historia, ya que con cada una de sus piezas se puede narrar lo que sucedió en determinada época, desde cómo se vivía en los años de la independencia hasta anécdotas de los animales que aparecían en las monedas, los símbolos o las efigies y más.

Historiadores y numismáticos

Su gusto por la historia de los billetes, monedas y medallas hizo que durante su recorrido como coleccionista y como presidente de la Fundación Numismáticos Colombianos, fuera elegido presidente de la tercera Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos 2020, logrando además que Colombia fuera por primera vez la sede oficial de la nueva versión del evento.  

Cortázar junto a su equipo hicieron la solicitud para que Cartagena fuera el lugar para la tercera convención resaltando tres hechos históricos importantes para que la ciudad amurallada fuera elegida: el bicentenario, la importancia de Cartagena como una ciudad en la que habían muchas transacciones entre la corona española y las provincias de ultramar, y el Galeón Señor San José o como lo llaman varios expertos ‘el Santo Grial de la numismática’.

El evento que reúne a coleccionistas de varios países, se llevará a cabo en Cartagena del 20 al 25 del próximo octubre, donde ofrecerá una agenda académica en la que los más destacados numismáticos e historiadores de América hablarán sobre monedas, títulos valor, billetes, medallas y todo lo relacionado con la numismática, no solamente de Colombia, sino básicamente de toda América. Además se hará una exposición en la que se mostrarán las primeras monedas que se acuñaron en América.

La convención que preside Cortázar no solo representa un legado de historias o de personajes y figuras, sino una reunión alrededor de la Numismática y del coleccionismo, que ‘para mí es una pasión por la historia detrás de las piezas y la investigación que se pueda adelantar con ellas”.