El Niño más peligroso

  • No es momento de confiarse ni bajar guardia
  • Cambio climático hace imprevisible el fenómeno

 

El país está atravesando la etapa más complicada del fenómeno climático del Niño. Según los expertos, la fase de maduración se extenderá en lo que resta de este mes y parte de febrero. Hasta el momento los planes de contingencia han permitido afrontar los efectos de las altas temperaturas en muchas zonas pero es claro que viene lo más duro. Según partes del Ministerio de Vivienda ya 34 municipios presentan dificultades en la prestación del servicio de acueducto, siendo Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cundinamarca, La Guajira, Santander y Valle del Cauca los  departamentos más afectados. Es un porcentaje bajo si se tiene en cuenta que hay 391 poblaciones susceptibles de ser afectadas por escasez de agua y racionamientos. Asimismo, el nivel de los embalses, que son base de la cadena hidroeléctrica, se encuentra todavía por encima del 54%, lo que es positivo. Por el momento la confiabilidad del sistema de energía se mantiene alta y se descarta cualquier riesgo de cortes. Según Acolgen, el país tiene instalados 17.700 megavatios pero si se consumiera a toda capacidad gastaría 12.000 megavatios, lo que significa que hay un colchón de más de 5.700 megavatios.

De otro lado, los incendios forestales se están incrementando pero hasta el momento han podido ser controlados. En el sector agropecuario los precios de los alimentos que podrían verse impactados por la disminución de las lluvias en los ciclos de cosechas se mantienen estables hasta ahora y no hay mayor coletazo inflacionario. En el frente de la salud pública, pese al incremento de la sequía no se registra todavía un aumento crítico en los vectores que facilitan el incremento de enfermedades derivadas. Por ahora, igualmente, son manejables los perjuicios de las heladas que se han registrado debido a los bruscos cambios de temperatura en las madrugadas. Y, por último, afortunadamente cada vez hay más conciencia entre las personas sobre los riesgos de exponer su piel por largo tiempo a los intensos rayos solares.

Sin embargo, por más que hasta el momento los efectos del Niño se hayan podido controlar y no existan grandes tragedias ni situaciones críticas que lamentar, el país no  puede bajar la guardia ni relajarse. Por el contrario, en medio de la etapa de maduración del fenómeno climático es cuando las alertas deben estar más prendidas. El sistema de prevención y atención de emergencias, con la respectiva distribución de responsabilidades a nivel nacional, regional y local, requiere un monitoreo permanente. No se puede perder de vista que por más que Colombia ya tiene un amplio acumulado de experiencia para enfrentar este tipo de contingencias naturales, la profundización del cambio climático hace cada día más imprevisible pronosticar con alto grado de certeza las consecuencias de los picos anormales de verano e invierno.

Por ejemplo, la semana pasada el Ministerio de Vivienda dio un campanazo al advertir que en 81 municipios el prestador del servicio de acueducto no ha reportado todavía su plan de emergencia y contingencia para garantizar la continuidad y calidad en la provisión del servicio de agua.

Por igual, si bien hay sendas campañas para convencer a la ciudadanía de la necesidad de ahorrar y racionalizar el agua y la energía eléctrica, se requiere una acción más eficiente en ese campo. Resulta preocupante que existan grupos poblacionales que no están conscientes de la difícil coyuntura climática por la que atraviesa el país. Mientras ello sea así, será complicado que se masifiquen prácticas cotidianas y sencillas para incentivar el ahorro en actividades como el lavado de carros, riego de plantas, el uso del baño, las duchas, el funcionamiento de los aires acondicionados, la masificación de bombillas de bajo consumo…

Lo importante es no bajar la guardia en ningún frente. La confiabilidad del sistema de generación eléctrica es alta pero la prioridad debe ser el ahorro. El riesgo de incendios forestales aumenta día tras día, por lo que la prevención es la norma obligatoria. El sistema de salud debe redoblar la vigilancia epidemiológica de enfermedades derivadas de las altas temperaturas. El Niño, como se dijo, todavía está en etapa de maduración y solo después del primer trimestre empezarán a asomar las de debilitamiento y finalización. Los gremios agropecuarios deben aplicar disciplinadamente los planes de contingencia para lo que resta del fenómeno climático y la población en general evitar exposiciones a la radiación solar…

Como se dijo, las alertas siguen prendidas y el Niño todavía es un riesgo potencial. Soldado advertido…