¿Cómo redes de pesca abandonadas acaban en teléfonos inteligentes?

Samsung

La contaminación ha sido una problemática que ha afectado considerablemente los océanos, pues allí van a parar todos los desechos de los humanos. Según un documento del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2021), a pesar de las iniciativas y esfuerzos, la cantidad de plástico en el océano se estima entre 75 y 199 millones de toneladas y sin una acción significativa, se prevé que las emisiones de plásticos en los ecosistemas acuáticos se tripliquen para 2040.

Las redes de pesca son uno de los elementos más contaminantes y que agravan el problema, ya que de forma accidental o deliberadamente son arrojadas a los mares, causando graves efectos para la fauna marina, desde capturar animales creando una “pesca fantasma”, hasta formar islas de basura donde se enredan otros desechos amenazando a miles de especies. Según National Geographic, hasta el momento unas 700 especies marinas han ingerido plástico o se han visto atrapadas en él.

Haciendo un aporte al medio ambiente y pensando en las generaciones futuras a través de conservación de nuestro planeta y las especies marinas, empresas como Samsung han dedicado esfuerzos para la limpieza de los océanos y a su vez a la reutilización de material desechado al mar, como las redes de pesca, para insumo de algunos de sus productos móviles.

Del mar al celular

Las redes de pesca están compuestas -en la actualidad- por nylon, poliamida (un derivado del petróleo) o polietileno, que en su gran mayoría no son biodegradables, generando un alto impacto en los ecosistemas marinos, ya que tardan en degradarse por completo cerca de 600 años.

Incluso, pueden tardar más tiempo al quedar en el lecho marino, ralentizando el proceso de descomposición, o llegar a detenerse ya que los materiales se encuentran con menor exposición a la luz solar, que ayuda a la degradación.

De acuerdo con cifras de la Unep y la FAO, se estima que cada año en los océanos se abandonan cerca de 640.000 toneladas de equipos de pesca, lo que representa 10% de todos los residuos marinos, que afectan los hábitats y la muerte de 100.000 ballenas, peces, focas, tortugas y otros animales marinos al año.


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Además de limpiar los océanos, es de suma importancia encontrar un segundo uso para estos materiales encontrados en el mar, para así aprovecharlos como insumos y no generar más residuos. Por ello, en el mundo se trabaja para encontrar soluciones como transformar las redes de pesca en fibras textiles de poliamida para la fabricación de moda textil y accesorios.

Samsung se asoció con Royal DSM, una empresa líder en la recolección de redes de pesca de los pescadores en las costas del Océano Índico. Después de recopilar las redes, la empresa las separa, corta, limpia y extruye para desarrollar un material ecológico, que consiste en un mínimo de 80% de poliamida reciclada o nylon.

Luego, de la mano con Hanwha Compound, una empresa de compuestos de polímeros, optimiza el rendimiento del material para que coincida con los estándares de alta calidad de la empresa para la tecnología de teléfonos inteligentes. El material se transforma en resinas de poliamida que se construyen con un mínimo de 20% de redes de pesca reutilizadas.

Este nuevo material fue incorporado por primera vez en la serie Galaxy S22, siendo el primer dispositivo móvil elaborado con material reciclado. Desde entonces, se ha utilizado como insumo en todo el ecosistema Galaxy, como los más recientes lanzamientos de la marca, los Galaxy Z Flip4 y Z Fold4, además de los Galaxy Buds2 Pro y Galaxy Watch5 y Watch 5 Pro.

Esta innovación hace parte de la visión de sostenibilidad de Samsung, Galaxy for the Planet, un programa que busca realizar acciones tangibles el cuidado del planeta como desarrollar e incorporar materiales reciclados en todos los productos nuevos, eliminar los plásticos de un solo uso en los empaques de los teléfonos móviles, lograr un consumo de energía en modo de espera cero para todos los cargadores de teléfonos inteligentes y desviar todos los desechos de los vertederos para 2025.