UNA REGIÓN EN ALTO RIESGO DE GUERRA
Pobladores del este de Ucrania, ante el frágil equilibrio geopolítico

Foto archivo AFP

El pulso político que libran Kiev y Moscú y sus posibles derivadas militares amenazan con elevar las tensiones en el Donbás, una región del este de Ucrania que lleva casi ocho años pendiente de una guerra que no cesa. El goteo de incidentes es constante, la ONU ha redoblado su petición de ayuda para la zona y el riesgo de una invasión rusa mantienen en vilo a la comunidad internacional.

Más de 13.000 personas han muerto desde el inicio del conflicto. Aunque el nivel de enfrentamientos ya no es el mismo que cuando comenzó la guerra y hay un alto el fuego en vigor desde julio de 2020, las partes se acusan de forma reiterada de violar los compromisos a golpe de ataques o, cuanto menos, amenazas.

La coordinadora humanitaria de la ONU para Ucrania, Osnat Lubrani, advirtió hace unas semanas de que los combates son cada vez "más frecuentes" y sólo en noviembre de 2021 se registraron casi 550 incidentes de seguridad, un 22 por ciento más que en mismo mes del año anterior.

Entre enero y noviembre de 2021, 90 civiles murieron y resultaron heridos, lo que demuestra que es la población la que "sigue pagando el precio más alto" de este conflicto, en palabras de Lubrani.

Las Fuerzas Armadas de Ucrania han informado de la muerte el martes de un militar, a raíz de una supuesta "violación" de ese alto el fuego por parte de las fuerzas separatistas que controlan las provincias de Donetsk y Lugansk y que tienen como principal valedor a la vecina Rusia.

Precisamente el reciente despliegue de tropas rusas en zonas cercanas a la frontera ha suscitado recelos, tanto para Kiev como para sus socios internacionales, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN. Temen una invasión, pero Moscú quita hierro a estos movimientos y devuelve la pelota a la otra parte apelando igualmente a supuestas amenazas por el acercamiento ucraniano a la Alianza Atlántica.

Más allá de los titulares

"Es posible que Ucrania vuelva a estar ahora entre los principales titulares internacionales, pero nunca dejó de estarlo para las personas que sufren los enfrentamientos", señala el director de actividades operacionales del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Dominik Stillhart, que baja a la tierra el habitualmente abstracto debate político.

En este sentido, recuerda en un comunicado que quienes viven en el este de Ucrania "saben algo que muchas otras (...) han olvidado", que hay "un conflicto en curso" con "graves consecuencias humanitarias"

La ONU estima que, este año, necesitarán asistencia humanitaria en Ucrania 2.9 millones de personas. Para atender la emergencia, ha reclamado 190 millones de dólares (más de 167 millones de euros), con el objetivo de atender a 1,8 millones de ciudadanos en situación vulnerable -la cifra más alta desde 2017-.

Stillhart señala que, "con frecuencia", cientos de miles de personas que viven cerca de lo que se conoce como 'línea de contacto' -el límite entre los territorios controlados por cada uno de los dos bandos- "sufren la interrupción del acceso a la atención médica, los alimentos, el agua, la calefacción y la electricidad, pero también a la educación, los servicios sociales y las oportunidades de trabajo".

Una de las reivindicaciones recurrentes de las organizaciones humanitarias es precisamente aliviar la situación en torno a la 'línea de contacto', por ejemplo, facilitando el paso de la población civil. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, también abogó esta semana por abrir nuevos pasos.

Zelenski propuso, además, una reunión de líderes en el marco el Cuarteto de Normandía, del que también forman parte Rusia, Francia y Rusia. El mandatario de Ucrania dijo estar dispuesto a tomar "las decisiones que sean necesarias" para "terminar el conflicto", ya que no en vano llegó al poder con la promesa de terminar la guerra bajo el brazo.

Ante este persistente conflicto pero sobre todo por el ‘riesgo real’ de una invasión de Rusia a Ucrania por esta zona, esta semana la diplomacia realizó inéditos esfuerzos como fueron las tres reuniones con Rusia. Primero con Estados Unidos, luego con la Otan y finalmente con la Organización para la Seguridad y Cooperación de Europa (OSCE) que concluyeron con una expresión conjunta de mantener los diálogos, pero sin definir fechas, a pesar de que como lo expresó el último organismo “el riesgo de guerra en esta zona nunca ha sido tan intenso en los últimos 30 años".


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¿Cumbre trilateral?

Ante la alta tensión reinante y el evidente fracaso de la diplomacia, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, propuso este viernes una reunión a tres bandas, posiblemente virtual, con sus homólogos estadounidense Joe Biden y ruso Vladimir Putin.

Zelenski planteó a Biden "organizar una reunión trilateral, y creemos que se puede hacer, posiblemente por videoconferencia" entre él, el presidente estadounidense y Putin, afirmó el jefe de la administración presidencial ucraniana, Andriy Yermak, al tiempo que agregó que “todavía estamos esperando la respuesta de la parte rusa, pero nuestros socios estadounidenses han recibido nuestra sugerencia con cierto interés".

"Creo que es una posición proactiva, que implica a Ucrania en la negociación. Si se trata de discutir la arquitectura de seguridad en Europa es necesario implicar a Ucrania", insistió.

El jefe de Estado ucraniano había pedido esta semana una cumbre cuatripartita con Rusia, Francia y Alemania para "poner fin al conflicto" con los separatistas prorrusos en el este de su país.

Entre tanto, los ministros de Exteriores de la Unión Europea aprobaron una posición común ante la amenaza militar de Rusia frente a Ucrania, reclamando que rebaje las tensiones y se siente a dialogar, sin descartar nuevas sanciones si Moscú ataca a su vecino.

En la reunión informal en Brest, Francia, los titulares de Exteriores cerraron filas ante la situación en Ucrania y reiteraron su contundente no a la intención del Kremlin de cambiar el orden de seguridad en Europa. Así, los Veintisiete se oponen a que Rusia "construya esferas de influencia en Europa", después de que exigiera garantías de que vecinos como Ucrania y Georgia no se sumen a la Otan.

"No puede reescribir la historia, ni volver al pasado… Rusia intenta "ignorar y dividir a la UE", sostuvo el alto representante de la Unión Europea  para Política Exterior, Josep Borrell, quién sin embargo sostuvo que la puerta del diálogo para una solución viable se mantiene abierta.

Por su parte Estados Unidos acusó a Rusia de haber "preposicionado" agentes en Ucrania para llevar a cabo una operación que podría servir de "pretexto para una invasión". 

"Rusia sienta las bases para tener la posibilidad de fabricar un pretexto para una invasión, incluso a través de actos de sabotaje y operaciones de información, acusando a Ucrania de planear un ataque inminente contra las fuerzas rusas en el este de Ucrania", dijo un alto cargo estadounidense, citando información de la que dispone Washington.

"El ejército ruso prevé iniciar estas actividades varias semanas antes de una invasión militar, que podría comenzar entre mediados de enero y mediados de febrero", advirtió, y estimó que un ataque de este tipo podría ir acompañado de "violaciones generalizadas de los derechos humanos y de crímenes de guerra", si fracasa la diplomacia.

Mientras se mantienen duros pronunciamientos e inclusive amenazas entre Occidente y Rusia, los pobladores del este ucraniano siguen viviendo en medio del conflicto y con la zozobra de que se convierta en una guerra, de incalculables dimensiones, en poco tiempo