LA IDEA QUE HA SONADO EN ÉPOCA PREELECTORAL
Los pros y los contras del salario mínimo diferencial

Entre las ideas que han sonado durante la campaña presidencial está la del salario básico diferenciado. Algunos gremios y economistas se han expresado sobre la conveniencia o no de aplicar esta propuesta en el país.

El precandidato que más se ha referido a este proyecto es el exministro de Hacienda y expresidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, quien ha insistido en varias oportunidades sobre la importancia de que el país vaya hacia los salarios mínimos diferenciales. “No tiene ningún sentido que Pasto o Ipiales tengan el mismo salario mínimo que Bogotá. O que Ibagué, que necesita generar muchos más empleos, tenga el mismo mínimo que Medellín”.

Incluso, ha dicho que este tipo de salarios son normales en países tanto capitalistas como comunistas, y dijo que en Colombia no se ha podido llevar a cabo esta medida por culpa de los sindicatos.

“Eso pasa en China (el salario mínimo diferencial) que es un país comunista, y en Estados Unidos que es capitalista, y acá no. Los sindicatos no nos han dejado hacer salarios diferenciales”, señaló.

“Eso no se haría bajando el salario a nadie, sino haciendo incrementos salariales diferenciales. Sería la posibilidad para que Cúcuta, Neiva, Sincelejo, Montería pudieran recibir al sector empresarial”, dijo.

Por último, agregó: “El país hay que descentralizarlo, es fundamental. La descentralización, dentro de muchas cosas que hay que hacer, una parte se podría hacer permitiendo esos salarios diferenciales”.

Por su parte, Enrique Peñalosa, quien también pertenece al “Equipo por Colombia” le dijo a EL NUEVO SIGLO, acerca de este tema: “Recordemos que en la práctica, más de la mitad de los trabajadores gana menos del mínimo. A las regiones más pobres les convendría para atraer empresas intensivas en empleo. ¿Qué interés tiene una empresa en ubicarse en Sincelejo, si tiene los mismos costos que en Cartagena o Bogotá y menos ventajas, menos mercado, menos mano de obra calificada, etc.? Ayudaría también a que se formalizaran muchos trabajadores en esos sitios. Y no bajaría el salario de los que hoy ganan el mínimo porque existe la oferta y la demanda”.

“Si eso atrae empresas intensivas en mano de obra como de confecciones de exportación, esas empresas también tienen empleados supervisores, técnicos, contadores, entre otros, que ganan más que el mínimo. Dicho todo esto, podría ser muy difícil por la politiquería que se metería en la discusión. Muchos no entienden estos temas. No son temas para discutir en campaña”, concluyó.

Por su parte, el precandidato de Creemos Colombia, Federico Gutiérrez, señaló que debe existir una estrategia diferencial entre lo urbano y lo rural para la implementación de nuevas medidas, asegurando que Colombia es un país de regiones en las que se diferencian las condiciones laborales y económicas entre un departamento y otro.

Al respecto, el candidato de la Coalición Centro Esperanza, Juan Manuel Galán, señaló en su cuenta de Twitter: “Mi propuesta es clara: igual trabajo, igual salario”.

Durante el debate que tuvo Fenalco, el precandidato de la misma Coalición, Sergio Fajardo, dijo: “Yo propongo que antes de arrancar sugiriendo que tengamos un salario mínimo diferencial, arranquemos trabajando en cada región y entendamos qué condiciones tiene cada una de estas y ahí sí empezamos a discutir si esta medida tiene sentido o no”.



Qué dicen economistas y gremios

Precisamente, Fenalco había explicado que se buscaría implementar un salario mínimo diferencial entre regiones, teniendo en cuenta la productividad y costos de vida de las mismas, porque al mirar las cifras del DANE, por lo menos en 14 de los 32 departamentos del país, los ingresos promedio mensuales de la población son inferiores al salario mínimo del año pasado, que era de $908.526, lo cual ha impedido que en estas regiones haya formalización e inversión por parte de compañías privadas, pues la productividad es baja y los costos del personal son los mismos.

Según este gremio, la explicación de los técnicos es que, si bien una persona no puede vivir bien con un salario mínimo en ciudades como Bogotá, Medellín o Cartagena, en otras regiones del país el mínimo es suficiente para tener una vida digna.

Asimismo la ANIF recomendó tres medidas que para ellos son fundamentales para recuperar el empleo:

 1. La reducción de cotizaciones de salud con progresividad, empezando por los jóvenes y las mujeres.

2. La cotización por horas.

3. Los salarios mínimos diferenciales por ciudades.

En cuanto a esta última medida, la entidad asegura que no tiene presentación que el salario mínimo sea igual en Bogotá, Cúcuta, Montería, Quibdó y Sincelejo, entre otras, ya que existen profundas diferencias en los costos de vida de cada ciudad, lo que lleva a que haya alta informalidad y desocupación.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que también había propuesto esta idea, dijo que de esta manera se buscaría que en aquellas zonas del país donde la productividad es mayor (al igual que el costo de vida), el salario mínimo sea alto, pero en lugares donde caen la productividad y los costos el salario sea menor; además, en varias poblaciones no hay casi empleos ni empresas formales porque pagar un salario mínimo para todos los empleados es muy costoso, teniendo en cuenta la productividad del área.

Sin embargo, los economistas consultados por EL NUEVO SIGLO no ven con buenos ojos esta medida. El exministro Juan Camilo Restrepo aseguró que ve muy difícil la implementación de esta medida “porque los costos para la gente no son diferenciales en la gran mayoría de los casos, y en segundo lugar porque la gran mayoría de los precios del país son a nivel nacional, entonces no quedaría fácil hacer unas discriminaciones menores para un sector y mayores para otro”.

Recordó que aquí en Colombia ya hubo este tipo de salarios en los años 60 y luego se unificaron en los 80, precisamente por lo difícil que era mantener esa medida “además llevaba en la práctica degradar cada vez más la ruralidad y los salarios rurales”.

En cuanto a la idea de que una empresa decida invertir en una región porque tiene este tipo de salarios, Restrepo adujo que “yo no creo que una empresa vaya a tomar una decisión por esa consideración, se pregunta si hay servicios públicos, dónde hay demanda, dónde hay capacidad para adquirir las materias primas, pero no para ahorrarse 2 o 3 pesos del salario de un lugar a otro”.

Por su parte, el profesor asociado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, Jairo Villafona, afirmó que “el Estado debería hacer una mayor inversión en los municipios más desfavorecidos, lo que falta es más inversión del Estado en esas regiones. Lo que se podría hacer es generar beneficios tributarios en esas regiones y no bajar los salarios”.

Afirmó que no está de acuerdo porque “el salario comenzaría a precarizarse y desmejoraría las condiciones de muchas regiones con argumentos de que hay una menor inflación en algún municipio”.  “No estoy de acuerdo en discriminar por regiones porque se haría una diferenciación que empezaría a generar problemas de desplazamientos también”, finalizó.     



La experiencia en EE.UU.

En Estados Unidos existe el salario mínimo por regiones, el cual se paga por horas.

El salario mínimo federal en los Estados Unidos es de 7,25 dólares por hora de trabajo y se ha mantenido sin cambios desde 2009. Sin embargo, cada estado del país tiene su propio sueldo mínimo, que es superior al que se tiene a nivel nacional. La tendencia en el país durante los últimos años y la propuesta del actual presidente, Joe Biden, fue aumentar el salario mínimo hasta los 15 dólares por hora trabajada.

Por ejemplo:

Washington D.C.: 15 dólares por hora.

Nueva York: 15 dólares por hora.

California: 14 dólares por hora en empresas con más de 26 empleados y de 13 dólares la hora para negocios con menos de 25 trabajadores.

Washington: 13,69 dólares por hora.

Massachusetts: 13,50 dólares por hora.

Colorado: 12,32 dólares por hora.

Arizona: 12,15 dólares por hora.

Maine: 12,15 dólares por hora.

Connecticut: 12 dólares por hora.

New Jersey: 12 dólares por hora.