Turno para las ideas

  • Partidos aterrizaron sus listas al Congreso
  • Opinión pública está ávida de propuestas

 

Con el maremagno tradicional de cada cuatro años cuando se cierra el plazo, la mayoría de los partidos y movimientos políticos inscribieron ayer sus listas de candidatos al Senado y la Cámara de Representantes. Hubo muchos nombres conocidos, repitentes al por mayor, un buen número de actuales Representantes queriendo escalar a la Cámara alta, así como sorpresivas movidas de última hora en materia de cabezas de lista, enroques en los clanes políticos regionales, pasos al costado intempestivos de importantes parlamentarios e interesantes apuestas por captar el llamado voto de opinión… En fin, una marejada proselitista ante la cual lo mejor es esperar a que se aclaren las aguas para poder analizar con certeza cuál es la estrategia de cada colectividad y cómo le podría ir en los comicios de marzo próximo.

Sin embargo, lo más importante es que al cerrar el plazo para la inscripción de los candidatos, la mecánica electoral que ha marcado la actual campaña parlamentaria podría quedar de lado de manera sustancial y debería empezarse a abrir el escenario de las ideas y las propuestas de quienes aspiran a integrar el Legislativo a partir del 20 de julio de 2018. Y es que a tres meses de la cita en las urnas la opinión pública está ávida de escuchar y sopesar los planteamientos de los futuros senadores y Representantes, más aún porque ese debate programático prácticamente no ha existido en los últimos meses, ya que el día a día de la política se centró en la accidentada recta final de la vía rápida legislativa para las leyes y reformas derivadas del acuerdo de paz, las convenciones y maniobras partidistas para definir directivas y mecanismos de conformación de listas al Congreso así como el movido ajedrez de la precampaña presidencial…

Sin embargo, la ciudadanía quiere saber qué piensan los candidatos a repetir curul o llegar por primera vez a una sobre asuntos que tienen que ver directamente con el rol del Congreso, a la par de las posturas ante las distintas problemáticas de índole nacional. Por ejemplo, en medio del alud de escándalos de corrupción es necesario poder diferenciar entre los aspirantes al Senado y la Cámara que son partidarios de un nuevo modelo de juzgamiento de los altos funcionarios aforados, incluyendo los propios parlamentarios. También se anhela escuchar propuestas innovadoras y realistas sobre cómo recuperar la imagen de una institución que, como el Legislativo, hoy tiene una calificación negativa muy alta, incluso por encima de la que exhibe la guerrilla recién desmovilizada. También es necesario establecer qué opinan el cúmulo de candidatos sobre cómo abordar la reforma a la justicia, si a través de una constituyente de temario limitado (como lo propone un proyecto que ya fue aprobado en primer debate) o mejor esperar a que sea radicada una iniciativa al respecto, según se acordó en el último “Pacto por la Justicia”, suscrito en Pasto meses atrás por el Gobierno, las altas cortes, Fiscalía, Procuraduría y las cabezas del Parlamento. Y qué decir de temas tan importantes como el Senado regional o una mayor autonomía a los departamentos y municipios…

Para nadie es un secreto que lamentablemente en medio de la polarización política que ha marcado los últimos años al país, muchos asuntos de primer orden no han tenido en el Congreso el escenario de análisis y decisión que se requería. El auge de la corrupción, la crisis económica, los altibajos en la era del posconflicto, el ajuste al sistema de participación presupuestal regional y local, las reformas pensional y laboral, la actualización del marco regulatorio minero-energético, una verdadera reingeniería en el sistema político-electoral… En fin, una gran cantidad de desafíos y urgencias que no han encontrado en el saliente Parlamento ni en sus antecesores una fórmula de solución estructural y eficaz.

Es claro que en medio de semejante alud de candidatos no será fácil que las voces más propositivas e inteligentes se distingan de aquellas proclives al populismo y la politiquería como fórmula para conseguir votos… Pero, a diferencia de años atrás, hoy las redes sociales y las más amplias autopistas de información permiten a quienes apuestan por las ideas ir ganando un espacio para darse a conocer y ganar adeptos. Eso es, precisamente, lo que se pide de los candidatos al Congreso, sin importar la divisa por la cual estén postulándose o si se tildan como independientes, de raigambre partidista tradicional o alternativos… Lo importante es que haya propuestas, argumentos, programas que actúen como elemento diferenciador. Habiendo calidad y cantidad de aspirantes, llegó el turno de las ideas. Que se escuchen…