LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Ser Pilo Paga: un árbol de navidad

Foto archivo
Se anunciaron cambios para el programa bandera de la educación superior.  El problema es que parece que, en vez de mejorarlo, los riesgos de que se deteriore pueden ahora pueden ser mayores 

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HAY UN refrán popular que dice que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. Y parece que eso está pasando con el programa Ser Pilo Paga. El pasado 8 de noviembre se lanzó la cuarta versión del programa, con un evento liderado por el presidente y la Ministra de Educación en el que  se anunció que se iban a hacer cambios en el programa. Fue una charla en vivo que generó más dudas que certezas sobre la viabilidad. Y lo más importante el sentido del programa desde la meritocracia y no desde la politiquería.

 

Para explicar el mal camino que está tomando el programa con las decisiones del Ministerio de Educación Nacional, hay que entender su origen y sentido. El programa inicial buscaba por medio de solo dos variables escoger a beneficiarios: los mejores en las pruebas Saber 11, con las mayores condiciones de pobreza, para acceder a las universidades acreditadas de alta calidad. No es un secreto que esto tuvo muchas críticas, pero cuando se habla de políticas exitosas mientras menos variables se mezclen los procesos de selección serán mejores, y se blinda de una triste realidad que aqueja a nuestros países: la corrupción. En síntesis, Ser Pilo Paga era un premio al mérito, buscando acabar con la cultura del atajo, tan común en nuestro país.

 

El pasado miércoles Ser Pilo Paga comenzó a convertirse en un árbol de navidad, a propósito del fin de año, lleno de adornitos que no le vaticinan nada bueno.

 

  1. Que habrá cupos adicionales para Mocoa y un programa llamado Plan Pacífico, es decir, dos nuevas variables que se prestan para la confusión. En la cultura del atajo, ¿cuántos nuevos jóvenes aparecerán registrados en Mocoa que no vivían allí para acceder el crédito? ¿Cómo se identificarán los provenientes del plan Pacífico? ¿Se asume que en el Pacífico solo vive población afrodescendiente? O, ¿será que se va a crear un plan de un certificado de residencia que permita verificar su procedencia?

 

  1. Surge un nuevo riesgo a partir de la tragedia de Mocoa, porque cuando ocurran otras tragedias en el país, algo altamente probable en un país con alto riesgo sísmico y poco preparado para las eventualidades, aparezcan políticos ofreciendo becas de Ser Pilo Paga. Y entonces el mérito habrá desaparecido del programa.

 

Sin duda las regiones más vulnerares necesitan programas estructurales de educación, pero deben ser independientes y con un objetivo claro. En Perú, se creó un programa similar llamado Beca 18, que perdió su sentido, porque se convirtió en una herramienta de la politiquería para ganar votos repartiendo becas. Hoy el programa tiene a la mayoría de los estudiantes en universidades o instituto de dudosa calidad y todo comenzó así, que más cupos a las regiones, que más para las zonas rurales, que para formación técnica y cada adorno nuevo al árbol hizo que el programa perdiera su sentido. Hay que frenar esas buenas intenciones que llevan el programa al infierno.

 

  1. Una de las críticas al programa más común es que la mayoría de los jóvenes van a las universidades privadas y no a las públicas, y ahora se quiere por ley poner un mínimo (30%) a las públicas. Es ideal que las universidades públicas de calidad reciban más estudiantes, pero eso no se resuelve con porcentajes fijos, menos con más subsidios. La universidad también debe hacer la tarea de atraerlos, conectando sus exámenes de ingreso con la Prueba Saber 11, articulando con las fechas de las universidades privadas, haciendo uso de extensión universitaria para desde los colegios mostrar las bondades de la educación pública, como lo han hecho durante años universidades como la Nacional y de Antioquia. La universidad pública en uso de la autonomía que demanda, debe volverse atractiva y desarrollar las estrategias y los compromisos para atraer a los estudiantes a sus universidades.

 

  1. El presidente afirmó que los que escojan una universidad pública tendrá medio salario adicional a la prima de sostenimiento. Eso es positivo, pero este medio adicional ¿hace parte del crédito condonable? ¿Es un subsidio? ¿Se entrega aparte? Si es así, ¿quién manejará esos recursos y cómo? Para el éxito del programa mientras menos vericuetos, más eficiente, mientras más requisitos, las oportunidades para caer en la corrupción, la discrecionalidad y la politiquería serán mayores.

 

 

  1. El programa tuvo ataques virulentos, rectores de universidades públicas, algunos pedagogos, inclusive la Universidad Pedagógica estuvo en asamblea permanente tres semanas debatiendo contra el programa. Los resultados debieron ser diferentes, no se puede responder cada paro, movilización o protesta dando cupos por porcentajes o para regiones: después aparecerá La Guajira, San Andrés, las fronteras, los Room…, que habrá puntajes variables dependiendo de quien se presente. Y entonces SPP será un instrumento de la politiquería y de la negociación y no un programa de méritos para los más pobres, con buenos resultados académicos que no pueden acceder a la educación superior.

 

Una moraleja que deja toda esta experiencia es que no necesariamente se debe cambiar ante las demandas. Aprender a fortalecer el programa, explicarlo y defenderlo mejor habrían sido las acciones ideales para evitar que crecieran mentiras y mitos en torno a Ser Pilo Paga.

 

En una comparación con el premio mundial que recibirá el programa Escuela Nueva podría verse reflejado algo parecido, mientras el gobierno se dedicó a buscar otras formas de educación en las regiones rurales, el modelo Escuela Nueva se extendió por el mundo y se convirtió en un referente mundial. Mientras hoy se quiere cambiar Ser Pilo Paga, el programa inicial quiere ser replicado en otros países de América Latina. Una paradoja de la forma como se debate y se resuelven los inconformismos en la educación colombiana.

 

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