ESTE ES EL NUEVO ESCENARIO
Posplebiscito: 5 días de recomposición de fuerzas

Foto Agence France Press

Apenas días después de que el No se impusiera en las urnas y denegara la implementación del acuerdo de paz de La Habana, las distintas fuerzas que se mueven a su alrededor se han recompuesto generando un escenario impensable cuando se oficializó el dictamen de las urnas. Un escenario que, aún en medio de las diferencias de criterios e intereses, coincide en la urgente necesidad de salvaguardar el proceso de búsqueda de una salida negociada al conflicto.

Más allá de los pronunciamientos y réplicas entre Gobierno, Farc y la oposición, en cabeza del uribismo, es claro que el proceso de paz tiene hoy varios vertebrales que son determinantes para mantenerlo funcionando mientras se aclara el panorama de fondo. Un panorama al que ayer se le sumó el Premio Nobel de Paz al presidente Juan Manuel Santos, cuyo impacto real en la suerte del proceso aún es temprano para prever.

Tras la reunión del presidente Santos y el expresidente Álvaro Uribe el miércoles pasado, así como el comunicado conjunto suscrito ayer por delegados de las Farc y el Gobierno en La Habana, quedan claros ocho elementos trascendentales.

  1. MANTENER EL CESE EL FUEGO: sin duda esta es la mayor coincidencia entre Gobierno, Farc y los líderes del “No”, ya que todos a una se sostienen en que más allá del escenario incierto en que quedó el proceso, debe salvaguardarse a toda costa su principal activo y consecuencia: la suspensión de las acciones militares y las hostilidades contra la población civil. En ese sentido, Gobierno y Farc anunciaron que mantienen el cese el fuego, e incluso hubo una directriz del Ministerio de Defensa al respecto. Uribismo y compañía no sólo han respaldado esas medidas, sino que urgen “protección” para las Farc, pese a que sus frentes empezaron a desagruparse desde mediados de la semana.
  2. SE MANTIENE LA MESA: lo que se evidenció de los tres días de reuniones de las delegaciones de Gobierno y Farc en La Habana (martes –jueves) es que la Mesa de Negociación se mantiene vigente, tal y como ha funcionado en los últimos cuatro años. La advertencia inicial de la cúpula guerrillera en torno a que el acuerdo de paz ya estaba firmado y sellado, e incluso blindado a nivel internacional al haber sido inscrito en Suiza para elevarlo a la categoría de “acuerdo especial” a la luz de los Convenios de Ginebra, no tiene ya mucho eco, puesto que la Mesa se volvió a reactivar, evidenciando que la negociación continúa y las partes así lo aceptaron. Este no es un hecho nada menor.
  3. HAY LUGAR A AJUSTES: el acuerdo de La Habana no puede ser implementado por el Presidente de la República pero no significa que haya muerto. Todo lo contrario, tanto de la cumbre Santos-Uribe en la Casa de Nariño como de las reuniones de las comisiones negociadoras de Gobierno y Farc en La Habana se concluye que los tres frentes consideran que sí hay lugar a ajustes partiendo del texto mismo de las 297 páginas. Lo que no se sabe es cuáles serán las reformas puntuales que se aplicarán y qué pasaría en caso de que en la Mesa de La Habana no se llegue a un consenso en torno a las mismas.
  4. COMISIONES DE AJUSTE ARRANCARON: tras la reunión del pasado miércoles entre Santos y Uribe, empezaron a funcionar por lo menos tres comisiones destinadas a aterrizar las reformas que el Centro Democrático, el expresidente Andrés Pastrana y otros dirigentes políticos, sociales y de distinta índole quieren introducirle al acuerdo. Ya arrancaron las primeras sesiones de estas comisiones, aunque hay diferencias en el ritmo de las mismas, ya que mientras el Gobierno (y las Farc, según el comunicado de ayer) advierten que este debe ser un proceso rápido y no tocar el corazón mismo del pacto, el uribismo prefiere apostar por la paciencia en la revisión de los temas más espinosos, como la justicia transicional, la elegibilidad política de la guerrilla, el Fondo de Tierras y el impacto económico del acuerdo, entre otros.
  5. SÓLO NEGOCIACIÓN BILATERAL: el esquema de las tratativas se mantiene en esta especie de ‘tiempo extra’. Aunque se puso sobre el tapete la posibilidad de que algunos voceros del No o del mismo uribismo fueran a La Habana a hablar con las Farc sobre sus peros al acuerdo de paz o incluso dentro de la delegación negociadora gubernamental, al final quedó claro que no habrá cambios en la mecánica. “Las propuestas de ajustes y precisiones que resulten de ese proceso, serán discutidos entre el Gobierno y las Farc para dar garantías a todos”, precisó el comunicado de ayer. 
  6. IMPLEMENTAR LOGÍSTICA DEL ACUERDO: otra de las grandes conclusiones de lo que han sido estos primeros cinco días de escenario pos-plebiscito es que las tres fuerzas (Gobierno, Farc y oposición) han permitido que varios de los pasos previstos en el acuerdo de paz en materia de logística y medidas de confianza sigan adelante, pese a que el No ganó en las urnas. En La Habana se anunció ayer, por ejemplo, que seguirá aplicándose lo relativo a desminado humanitario, entrega de menores en las filas, búsqueda de desaparecidos y, quizá el hecho más importante, el mecanismo de concentración territorial de las tropas subversivas, aunque de forma más lenta y gradual, sin implicar desarme ni atarse al cronograma semestral previsto en el acuerdo denegado.
  7. COMPONENTE INTERNACIONAL VIGENTE: tanto el Consejo de Seguridad de la ONU como los países garantes y acompañantes se mantienen en su disposición de ayudar a la implementación de la logística del acuerdo de paz. La Misión de Verificación y Monitoreo no se ha desintegrado y ayer el comunicado de La Habana fue claro en pedir a ese organismo internacional que se autorice, en esta nueva etapa de transición mientras se define la suerte del proceso, a la Misión para ejercer las funciones de monitoreo, verificación, resolución de diferencias, recomendaciones, reportes y coordinación del Mecanismo de Monitoreo y Verificación previstas en la Resolución 2226 (2016) en referencia al mencionado Protocolo de cese el fuego.
  8. SE RESPETA DICTAMEN DE LAS URNAS: aunque tanto en las Farc (con su tesis de que el acuerdo era intocable por estar inscrito ya en Suiza) como en algunos sectores afines al Gobierno hubo propuestas para desconocer o minimizar el resultado del plebiscito (pedir la repetición de la cita electoral, que el Congreso asumiera por su cuenta leyes y actos legislativos para implementar el denegado acuerdo o apostar por constituyentes de afán…), al final queda claro que en medio de la recomposición de fuerzas producto del nuevo escenario político, las tres partes aceptan y acatan el dictamen de las urnas y actúan en consecuencia. Lo que pasó en las urnas, pasó, y ahora se mita hacia adelante.