Premio Asturias a descubridores de ondas gravitacionales | El Nuevo Siglo
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Miércoles, 14 de Junio de 2017
Redacción Web con AFP

El premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica recayó en los físicos estadounidenses Rainer Weiss, Kip Thorne y Barry Barish y a la agrupación científica LIGO por detectar las ondas gravitacionales previstas por Albert Einstein.

La detección por primera vez en septiembre de 2015 de estas ondas gravitacionales, alteraciones en el espacio-tiempo provocadas por grandes masas en movimiento, en el universo "responde a uno de los desafíos más importantes de la física en toda su historia", señaló el jurado.

"Ha supuesto un hito en la historia de la física al confirmar la predicción de Einstein" en su teoría general de la relatividad en 1915 y "ha marcado el inicio de un nuevo campo de la astronomía, la astronomía de ondas gravitacionales", explicó la Fundación Princesa de Asturias, organizadora de los premios.

El profesor del Massachussets Institute of Technology, Rainer Weiss, inventó un detector para estas alteraciones y Kip Thorne, investigador en el instituto tecnológico californiano Caltech, fijó los fundamentos teóricos de las ondas gravitacionales.

Ambos, junto al recientemente fallecido Ronald Drever, impulsaron en los años ochenta la construcción del observatorio de detección de ondas gravitacionales LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory).

Barry Barish, director de LIGO entre 1997 y 2006, creó la Colaboración Científica LIGO, una agrupación de 1.167 científicos de más de un centenar de universidades dedicados a detectar estas ondas.

Su trabajo dio resultado el 14 de septiembre de 2015, cuando un equipo científico internacional perteneciente a este grupo detectó en la Tierra una alteración del espacio-tiempo provocada por la colisión de dos agujeros a más de 1.300 millones de años luz.

"El premio reconoce el talento individual y la obra colectiva de más de mil investigadores de un centenar de instituciones de dieciocho países", destacó el jurado.

Este es el séptimo galardón de los ocho que concede anualmente la fundación desde 1981 y que son considerados como los Nobel del mundo iberoamericano.

Dotados con 50.000 euros (unos 56.000 dólares) y una escultura creada por Joan Miró, los premios distinguen a personas o instituciones relevantes en ámbitos que van desde la investigación científica hasta los deportes, pasando por las letras y la concordia.

Los premios serán entregados en octubre en una ceremonia en Oviedo, sede de la Fundación Princesa de Asturias, que toma su nombre del título de la heredera al trono, la princesa Leonor.