BOGOTÁ, MEDELLÍN, CALI Y BARRANQUILLA SON EL 60% DEL MERCADO
Desaceleración económica no afectó al sector inmobiliario

Foto archivo El Nuevo Siglo

El año 2016, al igual que los precedentes, fue un buen periodo para el sector vivienda aún pese a la desaceleración del crecimiento del PIB.

Un análisis de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia, Asobancaria, destaca el buen comportamiento de las ventas a pesar de la complejidad del entorno económico y de que las expectativas de los hogares se mantuvieron en terreno negativo durante la mayor parte del año.

Así mismo, la financiación de vivienda registró una buena dinámica soportada en la ejecución de los exitosos programas de vivienda del Gobierno que, pese a no haber agotado los cupos asignados para la vigencia, registró la cifra más alta de desembolsos de créditos con subsidio a la tasa de interés de los últimos cinco años.

En cuanto a los desembolsos previstos para 2017, se materializarán las entregas de las viviendas vendidas en 2015 y 2016, por lo cual se prevé que, en el escenario más probable, se mantenga su valor alrededor de los $13,6 billones.

Lograr un crecimiento sostenible de la cartera y aumentar su participación como proporción del PIB, sigue siendo el principal reto de la financiación de vivienda. Será preciso, en este escenario, profundizar en otros mecanismos que permitan un mayor acceso por parte de los hogares o el cubrimiento de nuevos segmentos poblacionales como, por ejemplo, los esquemas de arrendamiento con opción de compra.

En efecto, los buenos resultados del sector en materia económica y social dan cuenta de la necesidad de continuar con las políticas de apoyo a la vivienda, particularmente para adquisición de viviendas VIP y VIS dirigidas a la población de menores recursos.

Según el índice de capacidad de compra de vivienda, calculado por Asobancaria y La Galería Inmobiliaria, en diciembre de 2016 los hogares estuvieron en capacidad de adquirir una vivienda cuyo valor fue el equivalente al 69% de la que podía adquirir en el 2000, mientras que para el mismo periodo de 2015 fue de 73,7%.

Lo anterior evidencia una pérdida en la capacidad de comprar vivienda durante el último año, resultado del incremento en las tasas de interés, como consecuencia del aumento en las tasas de interés de referencia desde finales de 2015 y durante el primer semestre del año pasado, y del incremento, aunque moderado frente a los registros de años anteriores, en los precios de vivienda.

 

Desembolsos

El informe revela que durante el año pasado, los principales bancos que otorgan créditos para vivienda alcanzaron un nuevo máximo en número de créditos desembolsados: más de 148 mil por un total de $13,6 billones.

Esta dinámica representó un crecimiento de 8,1% en número, aunque con un decrecimiento real del valor de los créditos de 6,2%.

Por rangos de precio, los desembolsos de VIP y VIS, en conjunto, crecieron tanto en número (35,6%) como en valor (12,5%), unas cifras que vale la pena resaltar por el impacto tanto económico como social que generan a través de la irrigación de crédito para este segmento poblacional.

Por el contrario, los de No VIS decrecieron en ambos componentes: 8,2% en número y 10% en valor, lo cual explica el decrecimiento en el valor total de los desembolsos, pues los segmentos que crecieron tienen un menor peso en el monto total (20%).

Desde la dimensión regional, el análisis del comportamiento de las principales ciudades, Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, que en conjunto agrupan el 67% del valor de los desembolsos de vivienda, 60% en número, evidencia una caída promedio real del 6,0% en el valor de los créditos. El resto del país decreció, en promedio, el 7,9% real, pese a los incrementos presentados en ciudades como Cúcuta, Armenia y Santa Marta, que lograron un crecimiento real alrededor del 18%.

Por número de créditos sobresale el aumento presentado en ciudades como Santa Marta, Armenia, Cúcuta, Cartagena, Valledupar y Barranquilla, que crecieron por encima del 50%; a diferencia de Medellín, Bucaramanga, Manizales y Montería, que decrecieron.

Por su parte, la cartera de vivienda a diciembre de 2016 ascendió a un valor de $54,6 billones incluyendo leasing habitacional, lo que representó un crecimiento del 7,9% frente al mismo periodo de 2015, lo que permitió que esta modalidad de crédito, al igual que en los últimos años, se mostrara como la más dinámica.