Brújula electoral se mantiene | El Nuevo Siglo
Sábado, 24 de Septiembre de 2011

* La detención de Samuel Moreno

* Una campaña con viento de cola
 
POCAS  veces se había visto un funcionario tan solo como Samuel Moreno. Apenas recibió la noticia de su detención, esperada hace mucho tiempo, y por tanto sin el impacto que pudo tener hace unos meses, todos los partidos y movimientos políticos salieron a hablar y bajarse de cualquier bus que los alinderara con él. El mismo Polo Democrático, del que Moreno provenía, se satisfizo de haberlo expulsado de la colectividad. Pidió perdón por las ejecutorias del alcalde sujeto a medida de aseguramiento y creyó con eso saldar las responsabilidades. Desde luego, las encuestas para la alcaldía de su aspirante están prácticamente en ceros. El Concejo Distrital, donde Moreno constituyó una coalición mayoritaria, emitió una comunicación en la que decía que el organismo esperaba toda la verdad. No se supo si la de Moreno o la de los cabildantes. Así sucesivamente, en muchas declaraciones más, sin que ello haya cambiado el norte de la actual justa electoral. Y ese es el fenómeno.
Se pensó, en su momento, que el involucramiento del alcalde en el llamado “carrusel de la contratación” haría que la brújula cambiara drásticamente en la ciudad y algunos llegaron a sospechar que tras bambalinas existía un montaje a los efectos. De haber sido, todo fracasó. Inclusive se creía que Enrique Peñalosa las tenía todas ganadas, como en principio parecían mostrar los sondeos, hasta cuando desde los Verdes dio un viraje intempestivo hacia la U. Más que los escándalos de Moreno esa fue una de las primeras bombas de la campaña. En realidad, la designación de Clara López Obregón, presidenta del Polo, en reemplazo del alcalde suspendido, después de muchas dubitaciones, propias de dejar prosperar el desgaste, permitió que las aguas se calmaran. En adelante ya no hubo más incidencias del escándalo en la política. Por eso la actitud de Peñalosa sorprendió. Como antes, ciertamente, lo habían hecho las propias denuncias de Gustavo Petro contra el mismo alcalde Moreno, que se suponía su copartidario, pero a quien, de primeras, puso contra las cuerdas. A partir de ahí todo pareció jugado.
Aún así quedaban muchas cartas por ver. Mockus, por ejemplo, no soportó la alianza de Peñalosa con Uribe, renunció a los Verdes y finalmente se lanzó. En medio de ello una terna de jóvenes, Luna, Galán y Parody, intentaron meterse a instancias de la confusión. En el momento permanecen en mitad de la tabla, sin subir o haberse logrado asociar, que parecía lo lógico y conducente. Abajo persisten, bastante en el sótano, otros candidatos. De suerte que la campaña se desarrolla en tres escalafones: uno, el de los candidatos viables, Petro, Peñalosa y Mockus, con el primero en punta y consolidándose; dos, el trío de jóvenes; y tres, los candidatos que parecerían sin opción alguna. El hecho, por tanto, es que quienes tenían viento de cola suficiente de antemano al escándalo, por haber sido candidatos presidenciales recientes o haber participado de jefes de debate de las últimas justas nacionales, son los que han prosperado. Los demás, que todos a una han prometido llegar al final, parecieran abocados a las alianzas o a verse perdidos en la polarización que se avizora para el último mes. Peñalosa trasegará a Uribe por los barrios estrato tres para ver si logra repuntar y Petro tiene, por anticipado, el activo fijo de ser el candidato anti corrupción, con Mockus todavía asido a un grupo de fieles que lo mantienen en la viabilidad y le permite seguir o por igual pasarse a las alianzas.
Esta, pues, una campaña con todo el año pendiente de la condena de los Nules, con que se inició, pero no con las incidencias políticas que se pensaban. En efecto, un disidente del Polo es el de mayor opción con dos ex alcaldes en procura de conquistar lo que ya tuvieron.