BOGOTÁ , COLOMBIA / Martes 25 Noviembre / 2014  |   Primer diario de análisis y opinión                 


Tercera Vía en Cartagena

*La vuelta del péndulo
*Coincidencias con sociedades divergentes
 
No se trata de otra de esas vías alternas a la Costa de las que se comprometen al calor de las elecciones los candidatos, se trata del tema político de la Tercera Vía que algunos laboristas, socialdemócratas, neoliberales o liberales de viejo cuño, coinciden para moverse en lo que ellos denominan el centrismo, que hoy es tan vago como la izquierda o la derecha, como en el último caso lo recuerda en recientes declaraciones el presidente Juan Manuel Santos. Lo es en cuanto dichos términos heredados del lenguaje político de la convención francesa dependían de donde se sentaban en la Asamblea los distintos clubes políticos. Es durante las tormentosas sesiones del fin de años de  1791, cuando se abre la Asamblea Legislativa bajo el esquema acordado en la primera Constitución de Francia. En  las sesiones aflora  un cierto espíritu de cuerpo y de solidaridad, lo que determina que  los 254 diputados se dividieran por instinto  en sectores afines. A la derecha se sentaron los monárquicos y los elementos de tendencia moderada o conservadora, que estaban por defender el antiguo régimen dentro de la posibilidad de realizar algunos cambios políticos,  al estilo de lo que se conoce como el gatopardismo. A la izquierda con  sus vestimentas pintorescas y actitudes desafiantes estaban los denominados representantes del pueblo llano. Algunos indecisos y oportunistas pretendían moverse al centro, quizá   con la idea de intentar actuar como algodón entre dos vidrios, pocos sobrevivieron la revolución.
El 1 de octubre de 1791 comenzaron en París las sesiones de la Asamblea Legislativa tras la aprobación de la primera Constitución  de Francia a cargo de la Asamblea Constituyente. Aquel día los 264 diputados que formaban la  Asamblea determinaron, con la posición ocupada en la Cámara, que se formaran los grupos políticos que se van a denominar  de izquierda y derecha. A la derecha se sentaron los Feuillant o amigos de la Constitución, los monárquicos y conservadores que defendían el Antiguo Régimen. A la izquierda se sentaron los jacobinos, representantes del pueblo llano que llegan imbuidos de ideas radicales que se habían expandido por la Ilustración y la Independencia de los Estados Unidos; en su mayoría eran contrarios a la monarquía y a los privilegios del régimen anterior. Como lo han repetido diversos y brillantes analistas, para fatalidad de Francia y de la monarquía, el conde de Mirabeau que era el único que, al parecer, podía contener efectuando algunos cambios la tormenta revolucionaria, por desgracia había fallecido unos meses antes. Como los nobles le habían negado su representación había llegado por cuenta de los Estados Generales y eso lo vinculaba al pueblo, al tiempo que tenía contacto por ser noble con la corte. Esa condición sugestiva, junto con su verbo encendido que obraba sobre la audiencia con la potencia de un choque eléctrico, determinaban que fuese el único que podía domesticar la Asamblea y salvar la monarquía que tambaleante se bamboleaba peligrosamente sobre sus goznes.
Tal como sostiene el presidente Juan Manuel Santos, los términos derechos e izquierdos son  relativos, en algunos casos obsoletos  y,  en nuestro tiempo, aplicados a la política dependen del punto de referencia que se establezca para esclarecer el asunto. En Cartagena ya se pasean por las calles los principales invitados: Bill Clinton, el exprimer ministro británico Tony Blair, Fernando Henrique Cardoso, Ricardo Lagos y Felipe González. Establecer su postura en la Tercera Vía, no es sencillo, puesto que se han movido en países y ámbitos diferentes. Así Santos y Blair, se identifiquen más en el plano teórico puesto que escribieron un breve tomo sobre el tema. En Estados Unidos se da el bipartidismo, lo mismo que en Inglaterra, con breves insurgencias de otras fuerzas. Cardoso se movió en un Brasil al que aplicó las normas económicas de un neoliberalismo atemperado que facilitó la salida democrática del país, del que se benefician sus adversarios y sucesores de izquierda. Lagos se movió en Chile dentro de un esquema que deja el general Pinochet y que de  alguna manera persiste como herencia de la escuela económica de Chicago, con algunos cambios adaptados al caso chileno. Felipe González logró sacar a la izquierda de los extremos y manejar con prudencia la economía, con resonantes éxitos electorales, sin conseguir impulsar a fondo el desarrollo industrial. Bill Clinton dejó una economía con superávit. Tony Blair se mueve en lo económico a sus anchas, lo mismo se podría aplicar al presidente Santos. Lo curioso es que la norma que invoca para la Tercera Vía éste: “mercado hasta donde sea posible y Estado hasta donde sea necesario”, al invertir los factores  concuerda con los postulados conservadores del siglo XIX de Rafael Núñez, lo que no debe sorprender pues se inspiró en varios pensadores ingleses, como Herbert Spencer.