Ratificado: hundidas 16 curules especiales

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Presidente del Senado ratificó que la mayoría para aprobar actos legislativos es de 52 votos. Por lo que el proyecto se hundió el jueves pasado, ya que sólo sumó 50
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El proyecto de acto legislativo que creaba 16 circunscripciones especiales de paz para elegir igual número de Representantes a la Cámara que llevaran la vocería de las víctimas del conflicto, se hundió el jueves pasado, en el último día del ‘fast track’.

Así lo ratificó ayer el presidente del Senado, el conservador Efraín Cepeda, al responder de manera oficial la petición que había realizado el Gobierno ese mismo 30 de noviembre, último día del ‘fast track’, alegando que, contrario a lo que se dictaminó durante la sesión plenaria, la iniciativa sí había sido aprobada y debía ser remitida para ser sancionada.

Como se recuerda, al ser votado el informe de conciliación de este acto legislativo que desarrollaba un aspecto del acuerdo de paz con las Farc, obtuvo 50 votos positivos y 7 negativos. Tanto para el secretario general del Senado, Gregorio Eljach, como para la mesa directiva de la corporación, e incluso con la aceptación del resultado por la mayoría de las bancadas, la iniciativa se hundió al no alcanzar 52 votos positivos (la mitad más uno de los 102 integrantes de la corporación) que se exigen para aprobar actos legislativos.

Sin embargo, luego de terminarse la sesión, el ministro del Interior, Guillermo Rivera, y el senador ponente, Roy Barreras (argumento que luego respaldó el presidente Juan Manuel Santos), alegaron que Eljach, Cepeda y la mayoría de las bancadas se equivocaron ya que la iniciativa sí había sido aprobada porque la mayoría decisoria era 49 y 51. Esto último bajo la tesis de que el cálculo no debía realizarse sobre 102 senadores sino 99, ya que estaban vacías las curules de Bernardo Elías, Musa Besaile y Martín Morales (todos de La U), capturados por parapolítica y escándalos de corrupción. El Gobierno incluso citó sendas sentencias de la Corte Constitucional para respaldar su tesis. Esto pese a que la mayoría de las bancadas y no pocos sectores jurídicos y políticos del país replicaron que se estaba acudiendo a una ‘leguleyada’ para tratar de resucitar una iniciativa que se había hundido en medio de un fuerte debate por parte de quienes consideraron que las 16 curules no quedarían en manos de los representantes de las víctimas, ya que en las circunscripciones territoriales especiales en donde se elegirían estos 16 nuevos parlamentarios primaban no sólo sectores afines al nuevo partido político de las Farc, sino que también operaban las disidencias de esa guerrilla, así como el Eln, bandas criminales y carteles del narcotráfico.

Incluso un editorial de EL NUEVO SIGLO, publicado en el portal web ese mismo jueves en la tarde, titulado “Las orejas del prevaricato”, advertía claramente que “una cosa es el régimen del quorum en las corporaciones públicas, y muy otra el régimen de votaciones y de las mayorías exigidas para determinados casos. No obstante, el Gobierno confunde ambas circunstancias como si fueran una sola… Tratándose de un proyecto de acto legislativo, es decir una norma modificatoria de la Constitución, se exige perentoriamente en la Carta, en su artículo 375, que en el segundo periodo la aprobación requerirá el voto de la mayoría de los miembros de cada cámara. Los miembros del Senado de la República, como todo el mundo lo sabe, son 102. Es decir que para darle curso a cualquier acto legislativo se requiere de 51 votos en adelante. Esto no fue posible, en la discusión del proyecto antedicho, puesto que solo obtuvo 50 votos, por lo que se volvió a hundir”.

No resucitará

Ayer, tras una tensa sesión en la plenaria, en la que Cepeda sólo estuvo por lapsos, pues se encerró en su oficina para preparar la respuesta al Gobierno, luego de consultas con constitucionalistas en los últimos días, hacia las siete de la noche leyó un comunicado en el que confirmó que el proyecto de las 16 curules se había hundido el jueves.

Tras recordar las exigencias constitucionales, legales y reglamentarias para el trámite de proyectos de ley y acto legislativo, Cepeda indicó que la citación, debate y votación el jueves pasado de la conciliación del proyecto de las 16 curules se realizó acorde con esas normativas. “No hay duda entonces, que en su momento, el Secretario del Senado de la República, verificó que el informe de conciliación sometido a votación no cumplía con los requisitos que señala la  Constitución y así quedó consignado en la grabación de la correspondiente sesión. Frente a lo sucedido en ese momento, no se interpuso ningún recurso en los términos que permite la Ley 5ª de 1992 en su artículo 44, el Presidente de la Corporación ordenó proseguir con el orden del día previsto para la sesión, lo cual efectivamente se hizo hasta que la misma se dio por cerrada, encontrándose pendiente la aprobación del acta respectiva”, precisó.

Insistió en que este tipo de decisiones relativas al trámite de los actos legislativos deben ser controvertidas u objetadas, dentro del desarrollo de las correspondientes sesiones de comisión o de plenaria, lo que no ocurrió.

Frente a la petición del Gobierno sobre el quorum y mayorías, el presidente del Senado recalcó que “no es lo mismo reformar una Ley que reformar la Constitución”.

Citó el artículo 375 de la Constitución y dijo que el artículo 1º literal g. del acto legislativo 01 de 2016 establece que los proyectos de acto legislativo serán aprobados por mayoría absoluta. “Ahora bien, el mismo acto legislativo no determina el alcance del concepto de mayoría absoluta, pero de acuerdo al apartado final del artículo 1º de dicho acto legislativo que establece: en lo no establecido en este procedimiento especial, se aplicará el reglamento del Congreso de la República. A su vez, el artículo 117 de la Ley 5ª de 1992 señala que se entiende por mayoría absoluta, la decisión adoptada por la mayoría de los votos de los integrantes, que para este caso sería la mayoría de 102 senadores”.

Tras la decisión de Cepeda, el Gobierno, por intermedio de Rivera, indicó que si bien respetaba y acataba la decisión del presidente del Senado, no estaba de acuerdo con ella y daría la “batalla en los estrados judiciales”. Por ello se interpondrá una acción de cumplimiento ante el Tribunal de Cundinamarca y una acción de nulidad ante el Consejo de Estado, una vez se conozca el acta de la sesión del 30 de noviembre. Todo ello en busca de que un juez de la República “valore nuestros argumentos y haga una modulación para inscribir estas candidaturas”.

Entre tanto, las distintas bancadas parlamentarias respaldaron a Cepeda, especialmente las de Cambio Radical, el conservatismo y el Centro Democrático, así como algunos sectores liberales, al tiempo que insistieron en que debe buscarse una nueva fórmula para permitir la participación de las víctimas en el próximo Congreso, pero asegurándose de que las curules no queden en manos de las Farc, los partidos políticos tradicionales ni sean presionadas por grupos armados ilegales o narcotraficantes.

La mayoría de los voceros partidistas coincidieron en que el Parlamento hizo valer su autonomía y evitó una injerencia indebida del Gobierno en el Legislativo.

Este es el documento completo de Cepeda 

 

 

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