Cafeteros trazaron hoja de ruta 2018

Foto archivo
De acuerdo con Planeación Nacional, la productividad del sector ha aumentado 79% durante los últimos 7 años. La meta es llegar en 2024 a 21,7 sacos por hectárea, lo cual permitiría alcanzar una producción de 17,7 millones de sacos al año

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Cerca de 90 delegados del 85 Congreso Nacional de Cafeteros definieron las prioridades que guiarán en el futuro inmediato la institucionalidad cafetera. 

Repartidos en cuatro comisiones, los delegados analizaron la gestión de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) y, considerando aspectos relevantes del sector y la industria, hicieron recomendaciones alineadas con los objetivos de la estrategia de valor de la institución. 

Una de las principales tareas que deberán enfrentar es diseñar un programa de reactivación estable de la caficultura para los próximos 10 años, que permita contribuir a la renovación de los cafetales para alcanzar un mínimo del 10% anual del área total de café en el país; que el FoNC destine $35 mil millones cada año para este programa; que la Gerencia Administrativa gestione un programa paralelo con las instituciones gubernamentales a nivel de alcaldías o gobernaciones por otros $35 mil millones; que se conserven las líneas de fomento ICR (Incentivo a la Capitalización Rural) y LEC (Línea Especial de Crédito) para los programas de renovación, y que la Gerencia Técnica gestione con el MADR la búsqueda de recursos con vigencias futuras para ICR, para incentivos permanentes que permitan que se beneficien todos los cafeteros del país. 

Asimismo, la FNC, los líderes gremiales y el gremio cafetero en general, deberán generar espacios en conjunto donde puedan exponer sus necesidades ante los mandatarios de los entes territoriales, para que los proyectos priorizados por las comunidades cafeteras sean tenidos en cuenta en la ejecución de proyectos de infraestructura en la zona rural cafetera del país. Dichas gestiones pueden realizarse previo a las elecciones de alcaldes y gobernadores, con los aspirantes a dichos cargos. 

De otro lado, se debe institucionalizar y liderar desde la Administración de la FNC el Encuentro Nacional de Mujeres Cafeteras, que permita analizar y construir propuestas con enfoque de equidad de género para cada uno de los ejes de la sostenibilidad de la estrategia de valor de la FNC, lo cual implica: generar un espacio de construcción de objetivos y estructura del Encuentro con delegadas de los Comités Departamentales de Cafeteros; realizar encuentros regionales de mujeres líderes cafeteras que incluyan agendas académicas y la construcción de propuestas departamentales que se llevarán al Encuentro Nacional; gestionar recursos para su financiación; direccionar a los responsables dentro de la Federación las propuestas priorizadas que se recojan en el Encuentro Nacional, y crear una mesa permanente que trate temas de equidad de género en el marco del Congreso Nacional de Cafeteros. 
En este mismo sentido se debe fortalecer el relacionamiento con actores públicos y privados de nivel territorial, nacional e internacional para la gestión de recursos, apalancándose en la institucionalidad cafetera y en las oficinas del exterior. 
De manera enfática el gremio caficultor en pleno recomienda solicitar al Presidente de la República que la Nación asuma el pasivo pensional de la Flota Mercante Grancolombiana, de tal manera que el FoNC se libere de esta obligación y pueda destinar estos cuantiosos recursos a programas de renovación de la caficultura. 

Productividad

Por otra parte, el director del Departamento Nacional de Planeación, DNP, Luis Fernando Mejía, dijo en el Congreso cafetero que entre los años 1990 y 2009, la producción cafetera decreció a una tasa anualizada de 2,9%. Problemas como el fenómeno de La Niña, los altos precios de los fertilizantes, brotes de broca e infección de roya fueron los causantes de este descenso.

El menor rendimiento en la producción cafetera del país se registró en el año 2009, cuando llegó a 10,2 sacos la hectárea, alrededor de la mitad de lo que el país producía en 1991. Esto estuvo acompañado de menos exportaciones, pues en el 2009 el país vendió en el exterior solo 7,9 millones de sacos, la mitad de los exportados en 1992.

Sin embargo, desde el año 2010 el sector cafetero retomó la senda productiva y en el 2016 se registró el rendimiento más alto en décadas al llegar a 18,3 sacos de café por hectárea, con lo que se logró un aumento en la productividad del 79% en los últimos 7 años.

A partir del 2010 también se evidenció una recuperación en las exportaciones, que crecieron a una tasa del 10% anual, aumentando de 7,8 a 12,8 millones de sacos entre 2010 y 2016.

“El Gobierno depositó su confianza en el sector cafetero y este respondió por lo alto. Entre el 2010 y el 2017 la Nación apoyó con 2 billones de pesos al sector y los cafeteros respondieron aumentando su productividad por hectárea, incrementando las exportaciones, así como su participación en la producción agropecuaria nacional”, destacó el director del DNP.

Ante los 90 delegados de los 15 Comités Departamentales de Cafeteros, Mejía también celebró que la producción cafetera en 2016 haya alcanzado su máximo en las dos últimas décadas con 14,5 millones de sacos, mostrando un aumento en 6 millones de sacos desde 2010, año en que se produjeron 8,5 millones de sacos.

“Este crecimiento, que tuvo un promedio anualizado del 9%, le permitió a Colombia posicionarse como el tercer productor mundial de café, después de Brasil y Vietnam, pero debemos mantenernos en la senda productiva por más años. Si continuamos con un crecimiento anualizado de 2,2% podremos alcanzar en el año 2024 los 21,7 sacos por hectárea, lo que nos representaría una producción histórica de 17,7 millones de sacos al año”, sostuvo Mejía.

La meta

“Alcanzar la meta propuesta por la Federación de Cafeteros de una productividad de 21,7 sacos por hectárea lograría sacar de la pobreza monetaria a 117 mil personas rurales, unos 34 mil hogares rurales”, indicó el Director del DNP, mientras explicó las estrategias conjuntas que se deben desarrollar para incrementar la productividad.

Para que la producción cafetera de Colombia pueda pasar de 18,3 a 21,7 sacos por hectárea, es necesario concretar esfuerzos en cuatro pilares fundamentales, los cueles son el acceso a factores productivos como fertilizantes, crédito y maquinaria, el fortalecimiento del capital humano, el aumento de logística e infraestructura, así como más inversión en investigación y desarrollo.

Además, el país debe diversificar las exportaciones hacia países como Noruega, Suiza y Dinamarca, los cuales representan una oportunidad de mercado para los cafés especiales colombianos y por lo tanto mayores ingresos. Asimismo, Turquía, Rusia y Polonia son mercados emergentes que muestran un gran potencial en el consumo de café tradicional.

Otra de las estrategias propuestas por el director del DNP durante el congreso cafetero para seguir potenciando el sector es aumentar el consumo per cápita de café en el país, donde actualmente es de apenas 2 kilos por persona al año.

 

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