SECTOR SACÓ LA CARA POR EL PAIS
Agro impidió descalabro de economía

Foto archivo

El comportamiento del sector agropecuario durante lo corrido de 2017 ha evitado un descalabro mayor en el crecimiento de la economía de Colombia, revela un análisis de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF.

El centro de estudios económicos señaló que este buen comportamiento es atribuible, en buena medida, a la superación del fenómeno climático de El Niño en 2016, agravado por el paro de transportadores del segundo semestre del año y al programa “Colombia Siembra”; mas no tanto a la modernización del agro.

En efecto, persiste la precaria dotación de infraestructura rural, sobre todo en vías secundarias-terciarias, distritos de riego-drenaje y centros de acopio, lo cual estaría agravando la crisis de rentabilidad que aún se observa en el sector con altos costos de producción y bajos precios pagados al productor.

A nivel de subsectores, se observaron notorios repuntes en los “otros productos agrícolas”, el café y la producción pecuaria; contrarrestando la contracción de la silvicultura-pesca.

 

Cereales y café

En el caso, Otros productos agrícolas, se destacan los cultivos de cereales (22,6% anual), donde la producción de arroz y maíz alcanzó niveles récord.

En el segundo caso, se observa un repunte en los frutos oleaginosos (47%, mayoritariamente palma de aceite).

Por su parte, la producción de café que equivale al 13% del PIB agrícola, mostró expansiones del 4% anual durante enero-septiembre de 2017, luego de contraerse al -2.6% un año atrás. Ello es consistente con una producción cafetera de 10,3 millones de sacos en enero-septiembre frente a 9,9 millones de sacos un año atrás, con lo cual 2017 cerraría con 14,3 millones de sacos.

Dicha dinámica se explica por el programa de renovación cafetera de la Federación Nacional de Cafeteros, donde se intervinieron exitosamente 664 mil hectáreas durante el período 2010-2016, lo cual no solo ha permitido rejuvenecer el parque cafetero, sino también reducir la exposición de los cafetos a las plagas; y el aguante de los precios internos del grano cerca de los $800 mil/carga en 2016-2017, donde se compensaron los efectos de mayor precio internacional promedio de los suaves colombianos y de revaluación cambiaria.

 

Proyección

Para el cierre de 2017, ANIF pronostica un repunte del PIB-real agropecuario hacia expansiones del 5,7% contra el 0,5% de 2016, por encima del crecimiento del 1,8% proyectado para la economía como un todo.

El análisis sostiene que infortunadamente, este buen desempeño responde simplemente a una nivelación de dicho crecimiento agrario, superando las afectaciones climáticas de 2016.

Ello implica que dicha dinámica luce difícilmente sostenible para los años 2018-2020, salvo que la nueva administración le diera un verdadero empuje a la dotación de infraestructura, especialmente en las zonas de posconflicto.

La difícil sostenibilidad del repunte en crecimiento se explica por la baja ponderación del agro en el PIB, llegando al 6% (aportando 0,4% al crecimiento del 1,5% en enero-septiembre de 2017); y los rendimientos marginales decrecientes de la renovación cafetera, donde la propia Federación ha venido mencionando que el parque cafetero está trabajando a su máxima capacidad.

Ello evidencia la necesidad de priorizar el sector agropecuario de Colombia, más a la hora de pensar en el posconflicto. En particular, debe trabajarse en acelerar la provisión de infraestructura regional, vías secundarias y terciarias, habilitando recursos territoriales; y consolidar una política de inversiones estratégicas de largo plazo, mejorando los derechos sobre la tierra, reforzando el sistema de innovación en el sector y fortaleciendo el marco institucional agrícola.