Agro, a contribuir a reducir las emisiones de carbono

Foto cortesia

Un estudio presentado por un grupo internacional de científicos encabezados por la Academia China de Ciencias, The Nature Conservancy (TNC) y el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), publicado en Scientific Reports, ha revelado cómo la producción agrícola podría contribuir de manera significativa en el combate al cambio climático, asunto de suma relevancia que continuará en discusiones hacia la COP24.

Científicos ya han establecido que la producción agrícola agota el carbono de los suelos a consecuencia del exceso de labranza (cavar o remover el suelo) y de fertilizantes químicos, los cuales se estima provocan entre 50 y 70% de la pérdida de las reservas de carbono en los suelos agrícolas a nivel mundial.

Tomando en cuenta que los suelos agrícolas son capaces de secuestrar dióxido de carbono de la atmósfera cuando los agricultores utilizan prácticas sustentables -como uso mayor de estiércol, cosechas superficiales, cobertura vegetal, labranza de conservación, manejo de fertilización, así como soluciones climáticas naturales, como la agroforestería- el grupo internacional de científicos buscó establecer en qué regiones del mundo podría obtenerse la mayor captación de carbono a través de estas actividades.

Utilizando un pequeño incremento de carbono en los suelos, los científicos encontraron que un mejor manejo de los suelos para la agricultura podría contribuir a una reducción de emisiones anual de entre 0.9 y 1.85 mil millones de toneladas por año, equivalente casi al total de las emisiones de Brasil y Argentina, o la remoción de entre 215 y 400 millones de autos de circulación.

Justin Adams, director ejecutivo global de Tierras de TNC, dijo que “las soluciones climáticas naturales son esenciales para enfrentar el cambio climático e invertir en nuestros suelos es una estrategia con enorme potencial no aprovechado que se podría usar si comienza a pensar holísticamente sobre el tipo de acciones y políticas necesarias de arriba hacia abajo y del suelo hacia arriba. Si se quiere satisfacer la creciente demanda de alimento, manteniendo la salud global y la biodiversidad, y abatir el cambio climático, entonces los suelos son nuestro aliado menos valorado”.

El estudio encontró que la mayoría del carbono del suelo se encuentra almacenado en el hemisferio norte, siendo los países de Norteamérica, del norte de Europa y Rusia los que cuentan con mayores reservas de carbono orgánico en sus tierras cultivables.  En contraste, grandes extensiones de tierras cultivables en la India, el Sahel en África, el norte de China y Australia, son bajas en carbono.

Aunque la capacidad de aumentar el carbono en los suelos depende en gran medida de su tipología y el medio ambiente, los principales países productores agrícolas mostraron un potencial significativo de captación de carbono. 

“La producción agrícola en América Latina es fundamental para su economía.  De hecho, la región es considerada como la canasta alimentaria del planeta, ya que la mayor parte de su producción se exporta a países fuera de la región”, dijo Ginya Truitt Nakata, directora de Tierras para América Latina de TNC. “Entonces tenemos frente a nosotros un enorme potencial en términos de una contribución significativa a la mitigación global de los efectos del cambio climático a través de la captación de carbono, ya que la mayor parte de sus países son importantes productores agrícolas con grandes extensiones de tierras cultivables”. 

Adicionalmente, 7 países latinoamericanos se encuentran entre los 40 países con mayor presencia de carbono en sus tierras de cultivo: Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Argentina y Guatemala.

Los científicos también destacaron otros importantes beneficios del manejo sustentable de los suelos, incluyendo mayores cosechas por una mejor fertilidad de los suelos y mejor capacidad de retención de agua, los cuales también ayudan a que los agricultores se adapten mejor al cambio climático. 

En este sentido, se estima que la degradación de los suelos en América Latina alcanza alrededor de 70 por ciento, según la ONU, lo que implica que mejorar prácticas agrícolas puede ser un incentivo de política pública para maximizar los beneficios adicionales que aportan los suelos sanos.

El Financiamiento para este estudio fue otorgado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y el Programa de Investigación de CGIAR sobre Agua, Tierra y Ecosistemas (WLE, por sus siglas en inglés), con apoyo adicional de The Nature Conservancy (TNC), y el Centro de Estudios de Ecosistemas Montañosos (CMES), el Instituto Kunming de Botánica y el Programa Clave de Investigación de Ciencias Fronterizas de la Academia China de las Ciencias.

 

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