Educación popular: una alternativa | El Nuevo Siglo
Foto archivo El Nuevo Siglo
Domingo, 11 de Noviembre de 2018
Mario F. Hurtado
En medio de las movilizaciones que exigen más recursos para la base presupuestal de las universidades públicas, se pasa de largo por experiencias alternativas como la educación popular, que han hecho historia en el país.

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Los movimientos sociales de la segunda mitad del siglo XX, la teología de la liberación como se denominó al movimiento progresista vinculado a la iglesia católica y los postulados de Paulo Freire, dieron origen a la educación popular. Una estrategia alternativa para los procesos de alfabetización. Pero además de alfabetizar, se desarrollan otros procesos alternativos que se adecuan a los contextos locales de la población.

La educación popular nace en espacios informales y busca tener una formación política desde el contexto de cada población. Problematiza la estructura social como clase, etnia, género. Con la crisis del marxismo en la década del noventa, sus acciones se redefinieron hacia la crítica al neoliberalismo y otros problemas sociales. Hoy busca desarrollar el pensamiento crítico, de ese modo, en palabras de Germán Mariño, se vincula por medio de un diálogo cultural.

¿Qué busca la educación popular?

Busca transformar las condiciones reales de existencia, pasando por procesos de emancipación, dirigido a grupos sociales que estén en situaciones de presión o exclusión. Critica el estándar de la educación tradicional y formal que reproduce el contexto económico. Así forma a los integrantes en acciones de pensamiento crítico y mira el proceso pedagógico desde las relaciones horizontales de producción del conocimiento. Busca problematizar el contexto social donde se vive. Y está dirigido a todos los grupos generacionales que estén dentro de la comunidad.

En el contexto colombiano se ha alimentado con las metodologías propuestas por Orlando Fals Borda con la Investigación acción participativa (IAP), con las experiencias de la teología de la liberación propuestas por sacerdotes en toda Latinoamérica, y con  profesores, como Alfonso Torres, que aborda la educación  desde un paradigma socio crítico.

No se puede olvidar que Acción Popular Integral de Radio Sutatenza fue el revolucionario modelo de la educación popular en Colombia. En el país se han consolidado experiencias exitosas como el laboratorio Hip – Hop en Bogotá que promueve la creación artística. La corporación Con-vivamos en Medellín que estimula la participación política en sectores marginales que buscan una vida digna. Otras experiencias en la región han sido los bachilleratos populares en Argentina, la Universidad Amawtay Wasa en Ecuador o la Escuela de Formación de la Confederación de trabajadores agrarios en Brasil.

Los retos y los riesgos

La educación popular es un modelo alternativo de la escuela formal, por eso carece en muchas ocasiones, de una certificación y es posible que no la requiera. Sin embargo, se debe fortalecer la sistematización de las distintas experiencias que se desarrollan. Es necesario fortalecer los procesos pedagógicos y sin duda articular los procesos de educación popular con la educación formal, por ejemplo desde la alteridad, las nuevas narrativas y cómo llevarlas también a la educación formal.

En un país donde la educación formal no ha llegado a todo el territorio, la alternativa de lo popular es pertinente. Pero ello también supone una responsabilidad de los educadores, no pueden ser ejercicios de adoctrinamiento, sino procesos donde los participantes aprendan a pensar, a analizar y desarrollar una conciencia crítica.(

 

La diferencia con la educación comunitaria

La educación popular nace antes con un sentido de formación política y ética que se articula al contexto local de distintas poblaciones, pasa por un proceso de reconocimiento educativo desde lo alternativo. La educación comunitaria se concentra más en la función pedagógica que lleva procesos educativos formales a distintos contextos comunitarios sin desconocer la experiencia que tiene la comunidad y el sujeto. Existen espacios de formación etno-educativa, campesina, afrodescendiente. Sin embargo, estos dos tipos de educación se articulan y convergen en puestas metodológicas alternativas para generar distintos procesos de enseñanza aprendizaje. Universidades como la Pedagógica o la del Valle ofrecen programas formales de educación comunitaria, lo que marca otra diferencia con la educación popular.

 

 

*) Mario Hurtado es especialista en educación. Twitter: @hurtadobeltran  “La opinión del autor no refleja necesariamente la posición del medio y es responsabilidad exclusiva del que la escribe”