Solo el 45% de cargos en consulados son de carrera

Foto ENS
Presidenta de la  Asociación Diplomática y Consular de Colombia indicó que no ha crecido proporcionalmente la carrera para que más personas se puedan preparar específicamente para prestar función en el servicio exterior
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De 116 consulados que tiene el país en todo el mundo, apenas 40 de ellos son ocupados por diplomáticos de carrera. Si bien la designación de los embajadores es de la órbita del Presidente de la República, en el caso de los cónsules y otros funcionarios del servicio exterior colombiano se debe dar prelación a las personas de carrera diplomática. No obstante apenas el 45% de esos cargos son ocupados por estos últimos. Así lo señaló Margarita Manjarrez, presidenta de la  Asociación Diplomática y Consular de Colombia.

EL NUEVO SIGLO: ¿Cuál es la situación de la carrera diplomática?

MARGARITA MANJARREZ: La carrera  diplomática existe desde principios del siglo XX en Colombia y ha tenido periodos de mayor proyección y de mayor fortaleza y otros que no tanto. Hubo un tiempo en que la carrera estuvo en pausa bajo los decretos de estado de sitio, decretos de excepción, durante algunos gobiernos como el del presidente Turbay. Entonces en esos años no se hacían concursos de ingreso.

En este momento en la Cancillería hay 799 cargos que pertenecen a la carrera diplomática y consular, pero esos cargos obviamente no están ocupados todos por funcionarios de carrera, primero porque no somos suficientes y segundo porque también se aplica excepcionalmente la provisionalidad.

En el momento tenemos 359 funcionarios que están inscritos en la carrera y tenemos funcionarios de libre nombramiento y remoción más de 440. Es decir, hay 45% de funcionarios de carrera en esos 799 cargos y hay un 55% en cargos ocupados en provisionalidad.

ENS: ¿Cuántos embajadores y cónsules de carrera están en las delegaciones diplomáticas de Colombia en el resto del mundo?

MM: Colombia tiene 63 misiones diplomáticas. Cuando hablamos de misiones diplomáticas estamos incluyendo las 59 embajadas, que son ante gobiernos extranjeros, y 4 delegaciones ante organismos internacionales, que es lo que la gente conoce como nuestra misión ante la ONU, ante la OEA.

Los consulados son muchísimos más porque están en todas las ciudades en las que hay colombianos con un número determinado que implican una atención. Tenemos 116 oficinas consulares.

De las 116 oficinas consulares que tenemos más o menos hay de 37 a 40 cónsules que pertenecen a la carrera diplomática, y en el tema de las embajadas solamente tenemos de esas 63, 9 embajadores de carrera.

ENS: ¿Ello podría llevar a pensar que la mayoría de nuestros representantes en el exterior  no tienen preparación diplomática?

MM: Es un punto de vista que depende de quien lo esté mirando. Considero que el personal idóneo para llevar a cabo la tarea es quien se ha formado en ella. Es decir, quien tiene la diplomacia no como una alternativa de trabajo o como un momento en su vida laboral para ejercer, sino la tiene como toda una proyección profesional de largo plazo porque la carrera diplomática implica que se lleva 25 años trabajando con el Ministerio cambiando de país, cambiando de posición, manejando diferentes temas, adquiriendo experiencia, estudiando y preparándose para exámenes de ascenso, siendo evaluado anualmente. Eso da un conocimiento que no se adquiere de ninguna otra manera.

Eso no obsta para que no haya personas preparadas que puedan llevar a cabo unas buenas funciones. De hecho por eso la Constitución misma dice que los embajadores son agentes dl Gobierno. Entonces el presidente de la República tiene un campo de acción porque él nombra sus agentes.

ENS: ¿Qué pasa con los otros funcionarios?

MM: Puede ocurrir lo mismo, puede que haya gente preparada y gente que no, pero creo que el debate no es ese, el análisis que debe hacerse la sociedad colombiana es mucho más profundo. Nosotros como funcionarios llevamos alta representación, tenemos todas las responsabilidades en el exterior, un sueldo, unos estipendios y unos privilegios debidos a convenciones internacionales y estamos pagados por los colombianos porque prestamos un servicio público.

Se entiende que rendimos cuentas y que nuestro trabajo está regulado por la ley. En ese sentido las personas que deben estar allí son las idóneas y las que la ley permite porque la provisionalidad es una excepción y no es la regla.

Y lo que pasa es que a los provisionales no se les tiene que evaluar, no hay una manera de hacer una rendición de cuentas; en cambio a un funcionario de carrera  sí se le puede evaluar, sí se puede saber si está haciendo una buena o mala función. Tenemos muchísimas herramientas dadas por la misma función pública y por el desarrollo mismo de la ley y la normativa que permite saber si un funcionario está cumpliendo bien su labor o no.

Entonces el riesgo cuando hay personas de libre nombramiento y remoción es que no hay la manera de verificar en parámetros objetivos si lo está haciendo bien o mal, o si está preparado para el cargo; mientras que si se tiene funcionarios de carrera se puede llevar a cabo esa evaluación. Y eso garantiza que la inversión del Estado y que el dinero que los colombianos ponen para atender a estos funcionarios pues está siendo bien invertido, si se puede hacer ese tipo de cuentas.

Designaciones polémicas

ENS: ¿Y  qué se puede decir sobre designaciones que han sido muy polémicas por la profesión de las personas, como el caso del presentador Carlos Calero en un consulado, por citar un ejemplo?

MM: Somos el gremio que agrupa a los funcionarios que entramos por concurso y somos unos convencidos que cualquier ciudadano colombiano debería poder acceder a un puesto en la administración pública a través de un concurso transparente y en igualdad de condiciones. Y que además eso evita que se abran paso fenómenos como el clientelismo y por supuesto la corrupción porque cuando las personas no le deben el puesto a nadie pues es más difícil que les cobren el favor.

Los criterios de idoneidad o las razones por las cuales se nombra una persona, sea de un medio político, de un medio empresarial o haya sido de los medios de comunicación, pues es algo que solamente está en el criterio del Presidente a su leal saber y entender de qué es lo mejor para que representen en el exterior al Estado colombiano.

En ese sentido la ley da mucha gabela y solamente la opinión pública puede hacer algún tipo de control o de cuestionamiento a nombramientos cuando sean evidentemente en personas ineficientes o que prestan inadecuadamente la función.

En el caso de los otros funcionarios dentro de los que se incluyen los cónsules ahí sí tenemos unos parámetros legales más estrictos y son cargos que por regla general deberían ser provistos con funcionario de carrera.

Entonces como no hay suficientes funcionarios de carrera porque la carrera no ha crecido como debería, entonces se tiene que proveer en provisionalidad, eso el legal, y los requisitos que la ley pone son muy laxos. Se exige un título profesional, pero puede ser suplido con la experiencia relacionada.

Obviamente estas personas no tienen el tiempo que tenemos lidiando distintas situaciones en distintos cargos y distintos países. A veces vienen de otros sectores. Puede que tengan unas fortalezas que no tenemos, pero el conocimiento específico ese sí podemos garantizar que lo tenemos. Lo demás resulta ser una cuestión aleatoria, o sea, tenemos suerte como colombianos si el de libre nombramiento y remoción sale siendo  un buen cónsul o un buen funcionario.

Se supone que esos funcionarios provisionales deben estar ahí solo mientras no existan funcionarios de carrera, entonces qué ha ocurrido con casos como el que usted ha mencionado: entramos a hacer acciones legales cuando hay funcionario de carrera para ese cargo y no obstante se nombró en provisionalidad.

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