ENTREVISTA EL NUEVO SIGLO
Hace 70 años el transistor cambió el mundo

Foto cortesía
Esta es la base para todos los inventos que han surgido en la era moderna
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¿Podría en el mundo existir  una invención más grandiosa y revolucionaria que la de aparatos como el teléfono, el computador o la misma web? De hecho sí, y es la base de casi todos los inventos realizados durante la era moderna: el transistor. “Nada de lo que hoy conocemos existiría sin el transistor”, dijo a EL NUEVO SIGLO Jorge Reynolds, inventor del marcapasos.

El transistor que desde su invención y hasta la actualidad ha venido disminuyendo su tamaño significativamente, pues actualmente ya es más pequeño que un grano de arroz, es el responsable de la evolución tecnológica acelerada de los últimos 150 años, pues como afirma Reynolds, “ni siquiera la era espacial hubiese pasado”.

Desde una simple lámpara, hasta el más moderno computador, como TIANHE-2, la más poderosa del mundo, están construidos a partir de millones de transistores.

Aunque es un invento sumamente necesario y vital para la época en la que vivimos, no es común escuchar sobre los creadores o atribuirle el rango de “el gran invento de la época moderna”, esto es porque su misma historia ha sido muy confusa, durante muchos años no se obtuvo información concreta sobre el dueño de la idea original, hecho que fue aclarado después de que les fue entregado a este trio de científicos la patente.

Sin embargo, la información que se tiene sobre su etapa de construcción, investigación e inicios de su comercialización, aún es inexacta. Y si bien se pueden encontrar datos e información sobre el diseño inicial y su funcionamiento, en el mundo sólo existe un libro que explica de forma detallada y concreta esta historia tergiversada por décadas.  

La patente

La historia del transistor es tan controvertida como la de todas las grandes invenciones del mundo, pues el pleito sobre la idea de este controlador eléctrico duró casi dos décadas. A mediados de la década de 1920, apareció Julius Edgar Lilienfeld, científico austro-húngaro que pidió en Canadá una patente sobre un “método conductor para controlar la electricidad”, lo curioso es que nunca publicó ningún artículo investigativo sobre el invento de su “autoría”.

En las décadas posteriores aparecieron varios nombres de inventores y científicos que persiguieron la idea de crear un conductor que tuviese un uso práctico, como los alemanes Oskar Heil, Robert Pohl y Rudolf Hilsch, hasta que los intentos fallidos de los científicos Walter Schottky y del inglés Nevill Mott, llevaron a Shockley a pensar en un aparato que condujera energía a través de semiconductores y no de tubos al vacío. 

Hasta que finalmente,  en las instalaciones de los laboratorios Bell hace 70 años, los tres inventores lograron concretar sus conocimientos y aplicarlos en la construcción final de este aparato completamente revolucionario.  La patente se obtuvo no por la construcción del transistor, ya que la idea no era nueva como tal, sino por el desarrollo del primer transistor de contacto de punto, invento que los haría ganar en el 56 el premio Nobel de Física.

¿Va a evolucionar?

Los avances científicos por desarrollar transistores cada vez más pequeños e invisibles, son mayores. Sin embargo, Reynolds afirma que el futuro de estos conductores eléctricos está encaminado hacia la biología, más exactamente con uno que sea de carácter biológico, el cual tendría la capacidad de curar enfermedades que hoy por hoy no lo son, hacer monitores del cuerpo y mejorar la calidad de vida de los seres humanos. “Podríamos curar el cáncer,  enfermedades huérfanas, investigar y conocer lo desconocido que hay dentro del cuerpo del hombre”, sostiene.

Entonces, lo que se ve en las historias de ciencia ficción sobre la medicina en el hombre podría convertirse en realidad, con el desarrollo de éste, construido a partir de las células del cuerpo, alimentado no por medio de energía, sino de nutrientes orgánicos, pero con la capacidad de responder a un sistema externo de análisis electrónico.  

El ingeniero colombiano dijo también que “podríamos construir un marcapasos biológico, ¡hacía allá vamos!”, a lo que agregó: “Si en Colombia lo pudiéramos desarrollar, sería un hito histórico para el mundo”.

Este experto, reconocido por la invención del primer marcapasos externo con electrodos internos, invento que ha logrado salvar más de 78 millones de vida, construyó una de las réplicas más exactas a la de 1947. También está trabajando en un libro recopilatorio sobre la historia de este invento que transformó el mundo.

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