INFORME
¿Cambia mayoría de Congreso salida del CR?

Foto archivo El Nuevo Siglo
La coalición gubernamental básica quedó con apenas 35 votos, siendo los conservadores la gran incógnita. Uribismo y Cambio podrían unirse para determinados temas e incluso sumar a los azules. Polo, Verdes y Opción Ciudadana serán determinantes

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La salida de Cambio Radical de la coalición de gobierno, que se concretó el martes pasado por orden del presidente Juan Manuel Santos, es claro que impacta el trámite de la agenda legislativa en los cinco meses que restan de trabajo parlamentario efectivo.

Durante los últimos siete años las mayorías parlamentarias se habían podido construir a partir de una coalición dominante gubernamental construida con las siguientes bancadas: La U, Cambio Radical y  Partido Liberal. Para el caso del Senado estas tres colectividades sumaban originalmente 47 escaños: 9 de Cambio, 21 de La U y 17 liberales.

A ellos habría que sumar los 18 senadores del Partido Conservador, que si bien siempre han dicho tener un pie afuera y otro adentro de la Unidad Nacional, nadie puede negar que acompañaron al Gobierno en la mayoría de los grandes debates y votaciones de proyectos clave, sobre todo en materia de agenda de paz.

También podría sumarse a esa coalición gobiernista los cinco votos de la Alianza Verde, que aunque siempre se ha presentado como una bancada independiente ha votado en conjunto con el Gobierno muchos temas, la mayoría relacionados con el acuerdo con las Farc. 

Igual podría decirse de los cuatro senadores de Opción Ciudadana que aunque no suelen reconocerlos oficialmente como la coalición de Gobierno por lo general suelen acompañar al Ejecutivo a la hora de las votaciones determinantes. 

Como se sabe,  los conservadores tienen hoy tres cuotas en el gabinete (Hacienda, Minas y Justicia) en tanto que Opción Ciudadana está representada en algunos institutos, a lo que se suma que la Alianza Verde, en este segundo mandato Santos, tuvo Ministro de Justicia hasta marzo pasado, en cabeza de Jorge Fernando Londoño, quien renunció para volver aspirar al Senado.

Entonces…

Visto así, la salida de Cambio Radical de la alianza gubernamental, al menos en este análisis sobre el Senado, no parecería en principio tan traumática, ya que en la línea de oposición sólo está de forma permanente y marcada el Centro Democrático, con 20 senadores.

Sin embargo ya en la praxis del día al día político y de un escenario en donde el Gobierno es cada día más débil y los partidos van tomando mayor distancia frente a la Casa de Nariño con miras a posicionarse mejor en la contienda congresional y presidencial, la cuestión se le va complicando sustancialmente.

El Senado está compuesto hoy por 99 integrantes, ya que es necesario restarles a los tres congresistas de La U presos: Martín Morales (presunta parapolítica), Bernardo Elías (escándalo de Odebrecht) y Musa Besaile (escándalo de la Corte Suprema de Justicia).  Eso significa, entonces, que La U ya no es la bancada mayoritaria, pues solo tiene 18 senadores frente a los 20 del uribismo.

La sumatoria de La U con los liberales daría, entonces, 35 votos en la plenaria del Senado, que sería en realidad la base del Gobierno para tratar de impulsar cualquier proyecto estratégico y clave.

¿Se pueden sumar aquí los cinco de la Alianza? No se sabe, ya que ese partido solo acompaña al Ejecutivo en la agenda de paz pero no en otros temas y menos ahora en campaña presidencial, con  la senadora Claudia López como precandidata. Igual puede decirse de los cinco votos del Polo Democrático, pues es sabido que su principal senador y también el precandidato, Jorge Enrique Robledo, -sobre todo después de que la exministra Clara López saliera de la colectividad- le ha marcado cada vez más distancias al Gobierno y enfatizado que su partido es de oposición y no tiene compromiso alguno con la Casa de Nariño, por más que se identifique en algunos aspectos de la implementación normativa del acuerdo de paz.

¿Y los conservadores?

Son la gran incógnita en todo este panorama toda vez que no hay certeza sobre qué postura van asumir en lo que resta de esta última legislatura, es decir, los dos meses hasta mediados de diciembre y los tres meses de 2018, entre marzo y junio.

Es claro que los 18 votos conservadores si llegaran a ser sumados al bloque La U-liberales le darían al Gobierno la mayoría determinante en el Senado, porque tendrían 53 votos. Sin embargo, mucho va del dicho al hecho. Si bien la colectividad azul mantiene hoy sus cuotas ministeriales y en otros institutos, agencias, departamentos administrativos y altos cargos, es evidente, según lo ha dicho incluso el propio presidente del Directorio Nacional, senador Hernán Andrade, que su partido no hace parte de la coalición de gobierno y, por lo mismo, no está obligado ni comprometido a acompañarlo en la agenda legislativa. 

Es más, política e ideológicamente, por ser una colectividad de centro derecha, el conservatismo está hoy más cerca de las posturas de Cambio Radical y del propio uribismo, sobre todo en materia de reservas a determinados asuntos de la implementación del acuerdo de paz con las Farc, especialmente en lo relativo a la justicia transicional y la reforma al régimen de tierras.

Hipotéticamente si conservadores, Cambio Radical y uribistas hicieran una alianza para votar a favor o en contra de determinado proyecto, es claro que estarían en capacidad de bloquear el Gobierno y su coalición, al sumar  47 votos y estar solo a 3 de la mayoría.  Esto implicaría, de otro lado, que entrarían a jugar de manera determinante los votos del Polo, la Alianza Verde y Opción Ciudadana, que podrían inclinar la balanza de un momento a otro.

Sin embargo, como ya se dijo, el Polo y la Alianza Verde, y sus dos precandidatos Claudia López y Jorge Enrique Robledo, están en una coalición con el aspirante por firmas, Sergio Fajardo. Es decir que son rivales políticos y electorales del candidato de la coalición santista, es decir de La U y los liberales.  Así las cosas no se ve tan claro que estando en plena campaña por la Casa de Nariño esos cuatro partidos hagan unidad de cuerpo en el Senado o en la Cámara, ya que López-Robledo-Fajardo tienen un discurso que se basa, preponderantemente, en la diferenciación tanto de las toldas gobiernistas como de las uribistas.

Todos estos cálculos son hipotéticos, pero no se puede negar que en medio de la campaña presidencial y congresional cada día será más difícil determinar cómo se conformarán las mayorías en Senado y Cámara, más aun faltando proyectos clave de la fase de implementación normativa del acuerdo de paz, cuyo ‘fast track’ o vía rápida legislativa culmina el próximo 30 de noviembre.

La votación de estas iniciativas en las comisiones y plenarias será la primera gran prueba de fuego a la correlación de fuerzas en el Congreso luego de la salida de Cambio Radical de la coalición del Gobierno por, precisamente, no estar de acuerdo con temas clave de la implementación como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). ¿Cambiará la balanza de las mayorías?

 

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