¿Cómo vivir con AR? | El Nuevo Siglo
Infografía Cortesía
Jueves, 12 de Octubre de 2017
Por su origen desconocido, los tratamientos se orientan a mitigar los síntomas. Afecta física y sicológicamente. 

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UNA enfermedad crónica, generalizada, autoinmune pero sobre todo degenerativa y muy dolorosa es la artritis reumatoide (AR), patología que tiene una prevalencia en el país de 0.2 casos por cada 100 mil habitantes y que, por su origen desconocido, su tratamiento se limita a mitigar algunos de sus efectos.

A  su vez, la AR es una de las causas más comunes de discapacidad. Se estima que el 80% de las personas que padecen la enfermedad tienen discapacidad parcial y el 16% presenta discapacidad total después de 12 años de evolución de la misma.

Esta enfermedad del sistema inmunológico, encargado de proteger y defender al cuerpo de virus y bacterias; afecta en este caso principalmente las articulaciones, más no exclusivamente. Se caracteriza por presentar dolor, inflamación y limitación de las funciones en las articulaciones que deriva en deformidad importante. Afecta tanto manos y pies, con menor frecuencia articulaciones grandes como hombros y cadera.

Y aunque reseñábamos que tiene un origen desconocido, hay diversas investigaciones como el publicado en la Revista Reumatología Clínica de la Liga Internacional de Asociaciones de Reumatología titulado  “Carga de la enfermedad, artritis reumatoide en América Latina: una perspectiva regional”, se menciona que existen otros factores de riesgo que pueden contribuir con la aparición de la misma.

De esta forma se indica que adicional a los factores de riesgo genéticos y ambientales, recientemente se han identificado otros aspectos influyentes en la aparición de la enfermedad, tales como: exposición al tabaco, alcohol, infecciones y obesidad.

Los pacientes diagnosticados con AR, no solo sufren consecuencias físicas, pueden también verse afectados psicológicamente (depresión, desequilibrio emocional, entre otros), además de presentar reducción en sus ingresos personales y familiares por su incapacidad laboral.

Vivir con la enfermedad

De acuerdo con el artículo mencionado  se deben tener presentes cinco aspectos fundamentales para el manejo adecuado de la enfermedad:

1.  Acceso a tratamientos: dentro de los tratamientos convencionales se encuentran los medicamentos antirreumáticos y antiinflamatorios que ayudan a reducir algunos síntomas. No obstante, gracias a los avances científicos de los últimos años, la presencia de tratamientos biológicos ha logrado detener el avance de la enfermedad y en muchos casos alcanzar la remisión o inactividad de la misma.

2. Integración social: el apoyo y respaldo de la familia es parte fundamental de aprender a vivir con la enfermedad. En algunos casos, padecer de una patología crónica no sólo afecta al paciente de manera física sino también psicológica. Se estima que entre un 13 a 20% de los pacientes con AR, pueden sufrir de algún tipo de depresión.

3. Convertirse en un “experto”: entender la enfermedad, conocer las opciones terapéuticas y cuidados que se deben tener, se hace imprescindible a través de la relación médico-paciente.

4.  Información de calidad y de primera mano: disponer de información adecuada, ayuda a los pacientes a tomar decisiones para el adecuado manejo de la enfermedad.  La buena comunicación con el médico es fundamental.

5.  Asociaciones de pacientes: ser parte de estas agrupaciones y conocer las experiencias de otros pacientes establecerá un lazo solidario, el cual será un gran apoyo para vivir con esta enfermedad.

Dentro de los tratamientos para la AR se destaca la fisioterapia, cirugía, hábitos de vida saludable, además del uso de medicamentos orales. Otros como las terapias biológicas brindan un mejor control de la enfermedad y en consecuencia un mejor pronóstico.

 

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