8 destinos poco conocidos del país para vacacionar

Foto archivo
A mes y medio para que empiecen las vacaciones de fin de año, EL NUEVO SIGLO le recomienda ocho alternativas no convencionales en Colombia para que evite los tumultos y congestiones que encuentra en los planes tradicionales de las playas y piscinas del país. 

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1. Turismo de aventura en Cundinamarca

Cundinamarca se destaca por ser un destino con múltiples actividades para realizar a lo largo de sus 116 municipios; pero si de turismo extremo o de aventura se trata, podemos destacar a Suesca, Villeta, Tobia y Nimaima, con actividades como escalada, rafting, torrentismo, canopi, cabalgatas y cañoping, guiados por operadores turísticos certificados y complementados con incomparables paisajes naturales para vivir adrenalina pura. El desplazamiento a estos lugares desde Bogotá no supera las 2 horas de trayecto.

 

2.         Naturaleza extrema en el Amazonas

Si usted es amante de la naturaleza, quiere compartir de cerca con tribus indígenas, presenciar el avistamiento de aves, delfines rosados y descubrir la magia de la selva con especies de animales como el caimán llanero, gran diversidad de micos, peces, serpientes y osos, entre otros, no hay mejor plan que adentrarse en el Amazonas, destino ubicado al extremo sur del país, el cual incluye la triple frontera de Colombia, Perú y Brasil.

 

3.         Vuelo en globo en el Eje Cafetero

Conocer del proceso de la recolección del café, así como recorrer las haciendas coloniales en municipios como Montenegro, Calarcá, Salento, la Tebaida y Circasia, en el departamento de Quindío, hacen parte de los atractivos del Eje Cafetero, pero el vuelo en globo aerostático es actualmente la gran novedad. Dicha actividad impulsada por Asoaturquindío dura cerca de 45 minutos y puede costar mínimo $300 mil por persona.

 

4. Los desiertos exóticos de la Tatacoa y Zabrinsky

El Desierto de la Tatacoa en el Huila es la segunda zona árida más extensa de Colombia después de la península de La Guajira. Ocupa 330 km2 de tierra de color ocre y gris con pincelazos del verde de los cactus. Si le queda muy retirado de Bogotá, también puede visitar el Desierto de Zabrinsky en Cundinamarca, un lugar recóndito, silencioso y exótico donde puede apreciar las estrellas mientras acampa o disfrutar de un hotel en medio de la nada junto a piscinas naturales.

5.         Turismo comunitario en Guaviare

Recorrer una distancia de 81 km por lancha en el rio Guaviare hasta llegar a la Laguna Damas del Nare, donde habitan los delfines de agua dulce y donde se desarrolla una iniciativa de turismo comunitario, así como conocer los conjuntos pictográficos de Cerro Azul; un lugar sagrado de pinturas rupestres originadas de Machu Picchu en el Perú, hacen parte de los planes no convencionales a realizar en esta parte del país.

 

6. Minas de Zipaquirá y Nemocón, maravillas subterráneas

Cundinamarca posee dos destinos cuyo contacto con la sal es el predilecto por turistas locales y extranjeros. La Mina de Sal de Nemocón es una maravilla natural que sorprende por su arquitectura vernácula, con sentido cultural, histórico, científico, temático, minero y turístico. Entre tanto, la Catedral de Zipaquirá, tallada completamente en sal, es única en su tipo y presenta a sus visitantes una majestuosidad sin igual que 180 metros bajo tierra lo aleja de lo cotidiano e invita a la reflexión y al encuentro interno con la parte espiritual.

 

7. Descubra una playa diferente en Boyacá

Playa Blanca, también conocida como la Playa de Boyacá, es una playa natural localizada en la bahía Blanca alrededor de la costa suroccidental del lago de Tota en el departamento de Boyacá. Es uno de los principales sitios turísticos del departamento y está situado en una importante reserva forestal. Este lugar es visitado para planes románticos o familiares, de quienes prefieran acampar y disfrutar de su paisaje.

 

8. Turismo cultural en las momias de San Bernardo

San Bernardo, Cundinamarca, es el pueblo donde los muertos se convierten en momias y es un destino no convencional donde puede culturizar su curiosidad respecto a su conservación natural. Allí puede recorrer sus panteones y buscar descifrar el enigma del por qué a los muertos les pasa lo que les pasa.

 

 

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