Sentencias políticas | El Nuevo Siglo
Lunes, 31 de Octubre de 2011

* Petro, alcalde de Bogotá

* Juicio de responsabilidades en los partidos
 


EL  nuevo alcalde de Bogotá se llama Gustavo Petro. Obtuvo un mandato bastante claro luego de lograr la tercera votación más alta en la historia del Distrito, después de la de Samuel Moreno y Luis E. Garzón.  Por igual sacó una ventaja considerable al segundo en votos, Enrique Peñalosa, y atrás quedaron relativamente cerca Gina Parody y Carlos Fernando Galán.
En Bogotá de alguna manera pasó lo mismo que las presidencias de Brasil y Uruguay donde guerrilleros desmovilizados ocupan el cargo. Tendrá que cuidarse Petro de sobremanera que le suceda lo mismo que a Dilma Rousseff que ha visto a caer uno a uno sus ministros por corrupción. Por el contrario, como lo hemos sostenido reiterativamente, la ciudad puede ser gobernada a través de la Unidad Nacional a la bogotana. Está claro que Peñalosa termina una etapa de su carrera política, pero puede serle útil a Petro en ciertas circunstancias. Por su parte Parody y Galán tuvieron resultados interesantes.  Como se dijo en otros editoriales, tendrá que Parody seguir las pautas de Mockus, mientras Galán se muestra sin duda alguna como la figura emergente de la política de Cambio Radical después de Germán Vargas Lleras. En tal sentido Galán fue palo, tanto en cuanto, sin alianzas logró una alta votación.
En general en las principales alcaldías del país ha ganado el cambio o el continuismo en aquello que se ha demostrado bueno. Puede decirse asimismo que se siguió un claro mandato por la paz, no sólo por el triunfo de Gustavo Petro, sino porque las elecciones transcurrieron en calma.
Resulta evidente, en términos generales, que se produjo un claro descalabro del denominado uribismo, incluido el Partido de La U y el conservador. Aunque la derrota se intentará camuflar en el coalicionismo el hecho es que los candidatos emblemáticos de ambos partidos en las diferentes zonas del país fueron apabullados. Por su parte el Partido Liberal mantiene, más o menos, en la misma condición previa gobernaciones y alcaldías, con algunos cambios cualitativos.
El tema novedoso realmente se concentró en  Petro e igualmente en Sergio Fajardo, el primero líder  del nuevo partido llamado Progresismo y el otro jefe de lo que queda de los verdes después de la debacle que supone haber perdido semejante caudal y exposición que habían logrado en las elecciones presidenciales.
Si bien en parte del país hubo un claro mandato contra la corrupción, en otras partes, sin embargo, ganaron quienes evidentemente están asociados con las malas prácticas, inclusive en contubernio con agentes irregulares. Las advertencias del Procurador sobre la mala administración pública, en materia regional y local, siguen a la orden del día.
El triunfo de Rodrigo Guerrero en Cali es auspicioso y la reñida competencia entre Aníbal Gaviria y Luis Pérez fue  ganada por el primero. En Antioquia el descalabro conservador es tal vez el hecho más diciente, después de que Luis Alfredo Ramos lograra para la gobernación una de las más altas votaciones de la historia en la zona.
Vendrán ahora, ciertamente, los juicios de responsabilidades, no solamente en el Partido de La U, sino especialmente en el Partido Conservador, que resultó seriamente afectado. Cambio Radical, por su parte, mantuvo su vigencia, de manera que puede declararse satisfecho.
El hecho político por excelencia de las justas terminadas ayer, aparte del triunfo de Fajardo en Antioquia, es sin duda alguna, la victoria de Petro después de que se enfilaran todas las baterías contra su candidatura. Tendrá que ser superior al desafío de administrar una ciudad reducida al caos y volverla a situar en el lugar correspondiente, como una de las urbes más pujantes de la América Latina. De esta manera  es evidente que el Polo Democrático es prácticamente un actor desaparecido de la política colombiana, mientras que el Partido Conservador  tiene en riesgo su futuro, luego de una de las peores elecciones de su historia.