Por Cataluña, una España cada vez más dividida | El Nuevo Siglo
Foto Agence France Press
Miércoles, 20 de Septiembre de 2017
Agence France Presse
Trece miembros del gobierno autónomo fueron detenidos. El presidente Puigdemont acusó a Madrid de imponer de facto un estado de excepción.

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"Ha llegado el momento. Resistamos pacíficamente". El llamado de los líderes independentistas fue atendido este miércoles por miles de catalanes que se concentraron frente a sedes del gobierno regional investigadas por la policía por el referéndum de autodeterminación prohibido por el gobierno central.

Con pancartas con el lema "Votaremos", banderas independentistas y a gritos de "no pasarán, no pasarán", miles de personas manifestaban ante los accesos de varios edificios del ejecutivo catalán registrados por la policía desde primera hora de la mañana.

En algunos casos impedían entrar y salir a los coches policiales, decorados con claveles rojos y blancos y carteles con el lema "Votaremos para ser libres".

La tensión entre Barcelona y Madrid se disparó este miércoles cuando se supo que la Guardia Civil estaba practicando más de veinte registros y había detenido a trece altos cargos del gobierno presidido por el independentista Carles Puigdemont.

"Se han equivocado mucho. Nosotros queríamos votar, ellos han declarado la guerra. Salgamos a defender las instituciones pacíficamente", tuiteó el presidente de la influyente organización independentista Asamblea Nacional de Cataluña, Jordi Sánchez.

Sus seguidores respondieron rápidamente: miles se concentraron frente al departamento de Vicepresidencia, otros cientos en el de Exteriores, algunas decenas en el de Administraciones públicas.

A medida que iban pasando crecía la multitud, así como los claveles rojos y blancos y las urnas de cartón que se acumulaban frente a las puertas.

Varias arterias de Barcelona fueron cortadas por los manifestantes a gritos de "independencia" y "votaremos", que abucheaban ruidosamente a la Guardia Civil con silbidos y consignas como "Fuera las fuerzas de ocupación".

Escenas de crispación

"A lo mejor no contaban con que nos movilizáramos tantos. Pero que lo sepan, a cada cosa que hagan, habrá más y más gente", afirmaba Joan Payola con una bandera independentista y un clavel rojo en la mano.

Junto a varias compañeras de su taller de arquitectura a 20 km de Barcelona, decidieron dejar el trabajo para ir a protestar contra "este Estado de excepción" que denuncian que aplica el gobierno español de Mariano Rajoy.

Cien metros más abajo, un guitarrista trataba de calmar los ánimos con "Imagine" de John Lennon.

Medio millar de independentistas habían bloqueado el paso a los vehículos de la Guardia Civil, que querían abandonar la sede regional de Exteriores, a gritos de "No pasarán" o "Sin pistolas no sois nada".

La crispación se disparó cuando varios agentes trataron de apartar a los manifestantes sentados en la calle para dejar vía libre a los vehículos policiales: golpes contra la carrocería de los coches, insultos, forcejeos con los agentes que finalmente desistieron de salir.

"Hay que expresar este malestar. Se intenta hacer de manera tranquila, pacífica, pero los hechos de hoy son muy graves. Están deteniendo personas por motivos políticos", denunciaba Mónica Puig, arquitecta de 39 años.

"Esto es como un golpe de Estado", advertía.

"Un circo"

Para otros, era más un "circo". "Me parece un paripé. Como en el Imperio romano: si había problemas, montaban un circo para que la gente se distrajera. Y mira, ahora de corrupción ya no se habla", aseguraba Alejandro Estragués, de 40 años y dedicado a la impresión 3D.

David García se miraba desde la distancia a los manifestantes. "Intento mantenerme al margen de todo este independentismo", explicaba este comercial de 42 años contrario a la secesión

"La independencia me parece peligrosa. Hay mucha gente sufriendo por la economía, la sanidad, el paro, el terrorismo. Es momento de sumar y aunar esfuerzos", decía.

A apenas cien metros se desarrollaba la manifestación más numerosa, con miles de personas concentradas frente al departamento de la vicepresidencia regional.

Entre ellos, desde primera hora, Anna Solà, una desempleada de 45 años en silla de ruedas. Si es necesario, piensa hacer lo mismo el próximo 1 de octubre con tal de defender los colegios electorales donde debe celebrarse la votación.

"Si hace falta nos levantaremos a las 05H00 de la mañana y vamos al colegio electoral. Y como hoy, que nos saquen de allí".

 

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