REITERA WILLIAM BROWNFIELD
"Por paz, Colombia descuidó lucha antidroga"

Foto cortesía Embajada de EU
Aumenta la preocupación en Estados Unidos por el incremento de los cultivos de coca durante los últimos seis años. Siguen críticas por decisión del Gobierno de acabar con la aspersión aérea y la iniciativa de adelantar la erradicación manual. 

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El secretario adjunto de Estado de EU para Seguridad y Lucha Antinarcóticos, William Brownfield, mostró nuevamente su preocupación por el incremento en las cifras de hectáreas cultivadas con coca en el país.

Brownfield, delegado de la Oficina de Narcóticos, participó del panel en el Senado estadounidense denominado “Adaptando los esfuerzos antinarcóticos en Colombia” liderado por los senadores Dianne Feinstein y Chuck Grassley para buscar recomendaciones que logren disminuir la producción de coca en Colombia y la exportación a Estados Unidos.

Los senadores coincidieron en que está fallando la cooperación entre ambos países y se mostraron preocupados porque más del 90% de la cocaína que llega a su país es colombiana. Feinstein recomendó considerar la erradicación aérea y retomar medidas más extremas pero que considera efectivas.

“El Congreso solo debe apoyar métodos de erradicación sostenibles que resulten en una reducción significativa de la coca. Creo que debemos considerar nuevamente el uso de glifosato porque hay diferentes versiones sobre si es perjudicial o no”, aseguró la senadora demócrata.

Distracción

Por su parte Brownfield, exembajador de EU en Colombia, dijo que “es mi creencia personal que el Gobierno de Colombia y su presidente, un hombre al que admiro y respeto y que durante diez años he considerado un amigo, creo que se concentraron en los últimos seis años abrumadoramente en las negociaciones de paz, en los acuerdos de paz”, consideró.

“Creo que enfocando su atención en eso, por definición, se enfocaron menos en el tema de drogas y de narcotráfico. Y, además, creo que concluyeron que para llegar a un acuerdo de paz con éxito, ellos necesitaban a las Farc en temas relacionados con las drogas”, añadió Brownfield.

Aunque apoyó los acuerdos de paz, criticó la decisión de 2015 del Gobierno de Juan Manuel Santos de acabar con la aspersión aérea de los cultivos de coca, así como su iniciativa para reducir la erradicación manual en áreas controladas por las Farc para reducir las posibilidades de conflicto durante las negociaciones.

Erradicación

Fruto de los acuerdos de paz, firmados en noviembre de 2016, el Gobierno puso en marcha un Programa de Sustitución Voluntaria de Cultivos Ilícitos (PNIS), que beneficiará a 110 mil familias campesinas y busca sustituir 50.000 hectáreas de cultivos ilegales durante el primer año de su implementación.

El Gobierno de EU no apoya ese programa de erradicación voluntaria porque las Farc están involucradas en algunas partes de ese proceso y la antigua guerrilla sigue estando considerada por Estados Unidos como una organización terrorista, una designación que implica sanciones para sus líderes. Al respecto, Brownfield acusó a las Farc de haber “capturado ese proceso” y de impedir, en algunas zonas, que los campesinos negocien individualmente con el Gobierno la sustitución de cultivos.

“Mi creencia es que lo que ha pasado es que las Farc han creado un número de frentes para los cultivadores de coca, y el Gobierno está negociando con esos grupos y no hemos logrado los resultados que queremos”, subrayó Brownfield, quien aseguró que la antigua guerrilla está creando esa situación en el sur de Colombia.

En el norte, sin embargo, según Brownfield, las negociaciones del Gobierno de Colombia se producen directamente con los campesinos. “La solución a este problema es saber cómo aislar a las Farc y sacarles de cualquier interacción, ya sea como organización de tráfico de drogas o como supuestamente grupo que ayuda en los esfuerzos para abordar el tema de las drogas”, señaló el funcionario.

“La solución a largo plazo -añadió- es usar todos los instrumentos que tenemos, usarlos mejor, colaborar más con los otros actores de la región y encontrar la tecnología y las tácticas para vencerles”.

Cifra récord

En 2016, los cultivos ilícitos de coca en Colombia alcanzaron la cifra récord de 188.000 hectáreas, con una producción potencial de cocaína de 710 toneladas métricas, según la Casa Blanca. Varios legisladores estadounidenses han propuesto recortar la ayuda a Colombia debido a ese aumento.

Brownfield pidió que no se culpe al Ejército y a la Policía del aumento de los cultivos ilícitos, pues asegura que han cumplido con su deber y con sus objetivos, sin embargo no pueden controlar el aumento “desproporcionado”. El exembajador en Colombia hizo varias recomendaciones, entre esas aumentar el presupuesto para la lucha contra cultivos ilícitos en el país, pues considera que es un aspecto importante de la terminación del conflicto y que no habrá paz completa si no hay reducción de la coca.

 

El ministro de Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, dijo el lunes pasado que Estados Unidos podría aumentar el presupuesto destinado a combatir el narcotráfico en el país sudamericano.

La propuesta aún se discute en el Congreso estadounidense, pero Villegas señaló que el dinero podría incrementar a 400 millones de dólares, lo que representaría un alza de 25% con respecto a la cifra actual.

“Eso muestra que aún se mantiene un apoyo bipartidista en el Congreso. Nos hace pensar que hay optimismo en que todas estas metas de erradicación forzada se cumplan y en que las noticias sobre el desmantelamiento del Clan del Golfo (principal red de narcotraficantes colombianos) han calado bien”, precisó el ministro en una conferencia de prensa en la que también estuvo presente el embajador estadounidense Kevin Whitaker.

Villegas señaló que, de recibir el dinero, 187 millones de dólares serían invertidos en fondos de proyectos de desarrollo y el resto en acciones para combatir el narcotráfico. No dio más detalles.

El vicepresidente de la República, general Óscar Naranjo, aseguró que a finales de agosto se habían erradicado en todo el país cerca de 30.000 hectáreas de coca, lo que acerca cada vez más al Gobierno nacional a la meta que se trazó de arrancar 50.000 hectáreas de arbustos.

El general Naranjo dijo que este plan de erradicación está siendo acompañado por una estrategia para evitar la resiembra de coca, que consiste en el monitoreo constante de las áreas erradicadas y la destrucción de los arbustos que se planten nuevamente. Naranjo fue enfático en señalar que el Gobierno nacional, "a una realidad responde con total eficacia y lo que estamos probando es que este año 2017 estamos siendo eficaces para cumplir la meta. Que estamos avanzando con 200 toneladas de cocaína incautadas a la fecha y que el número de capturas de extradición sigue en ascenso", dijo.

 

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