Reforma política a tres bandas

Foto archivo El Nuevo Siglo

Como las deficiencias del sistema electoral colombiano son evidentes y el respectivo código rige igualitico desde 1986 (¡hace 32 años!), las ideas para actualizarlo se presentan crónicamente.

Pero siempre fracasan o se quedan a mitad de camino, salvo contadas excepciones. El Congreso logró, durante el doble cuatrienio de Álvaro Uribe, sacar adelante dos relativamente exitosas: la de 2003, que trajo orden a los partidos, y la de 2009, que estableció la silla vacía.

El más reciente fracaso fue la reforma política que se desprendía de los acuerdos de La Habana. El anterior gobierno le encomendó a una Misión Electoral hacer una serie de recomendaciones, pero a la hora de redactar el proyecto no aplicó ninguna de las sugerencias.

Finalmente, la bancada de Cambio Radical, como lo explicó el hoy senador Rodrigo Lara, decidió no apoyar esa iniciativa, manifestando que “hay que hacer una verdadera reforma, de fondo, y no simplemente cosmética”.

Sobre ese intento, la directora de la Misión de Observación Electoral, Alejandra Barrios, que hizo parte del ya mencionado grupo que propuso puntos para esa reforma, le dijo hace menos de un mes a EL NUEVO SIGLO que, aunque por supuesto es partidaria de rescatar las propuestas, prefería no hacer una megarreforma, porque “eso lo que termina generando es que se bloquea” en el Congreso y porque “es mucho más fácil trabajar por partes”.

Además, podría añadirse, algunos aspectos no requieren leyes sino medidas administrativas.

Todo esto porque ya empezaron a presentarse proyectos de reforma electoral, empezando, por supuesto, por el Gobierno nacional.

Esta semana, al radicar su primer paquete legislativo, la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, explicó que los proyectos de reforma política incluyen “la terminación de la figura del voto preferente, la democratización interna de los partidos, la autonomía administrativa y presupuestal del Consejo Nacional Electoral y paridad de género en la conformación de las listas para las corporaciones públicas, es decir 50% hombres y 50% mujeres”.

Barrios, coherente con lo que le había dicho a este Diario, aplaudió que lo presentado por Gutiérrez abordara pocos puntos.

Sin embargo, el anuncio no estuvo exento de controversia, porque aparte de las iniciativas de reforma política, el Gobierno radicó un paquete anticorrupción, que incluye un acto legislativo que limita a tres periodos la elección de los miembros de las corporaciones públicas.

Aunque la ministra Gutiérrez respondió a las suspicacias señalando que el paquete es complementario a la consulta anticorrupción que se votará dentro de quince días, sectores del Centro Democrático se desdijeron de sus manifestaciones a favor de la convocatoria a las urnas, lo que fue considerado como un ‘conejazo’ por la Alianza Verde.

Fue nada menos que el jefe natural del Centro Democrático, Álvaro Uribe, quien dijo en la plenaria del Senado que “prefiero e invito a que este Congreso tramite con agilidad las normas, mucho más completas, y que tienen toda la legitimidad por la personalidad que las presenta”.

Pero para el senador Antonio Sanguino, de la Alianza Verde, “presentar esos proyectos en el momento en que se va a votar la consulta es un ‘conejazo’ y es una puñalada que busca sepultar el mandato ciudadano”.

Pero, aparte de la polémica, una semana atrás el partido MIRA ya había radicado un proyecto de reforma electoral que busca, según lo explicó el senador Carlos Eduardo Guevara, garantizar el acceso a la información correspondiente a las votaciones y a los escrutinios.

“Esta reforma modificará aspectos del paso a paso electoral para mejorar su transparencia y el respeto por la voluntad de los ciudadanos en las urnas. Esperamos que esta iniciativa tenga trámite en los 100 primeros días del Congreso”, dijo el congresista.

Hasta ahora no parecen cruzarse las propuestas, por lo que podría estimarse que estas reformas electorales podrían tener buen trámite y convertirse en leyes de la República.

El problema es que, precisamente, viene una lluvia de proyectos y propuestas. Por ejemplo, el senador Carlos Meisel, del Centro Democrático, le dijo a este EL NUEVO SIGLO que quiere incluir en la reforma presentada por el gobierno el voto obligatorio para que el sufragio se ejerza “como una obligación, más que como un derecho”; aunque aclaró que el mejor camino para su propuesta y todas las demás que surjan es lograr “un gran acuerdo político al interior del Congreso y que podamos sacar adelante una reforma política”.

También habló con este Diario el senador Berner Zambrano, del Partido Social de Unidad Nacional (La U), quien anotó que en esa bancada hay colegas suyos “trabajando para hacer la entrega de unos proyectos de reforma política y de reforma electoral”; mientras que el senador liberal Mauricio Gómez dijo que “vamos a presentar un proyecto de reforma política que tiene que ver con la limitación de períodos de los congresistas, con la financiación estatal de las campañas políticas, con el voto a partir de los dieciséis años y con las listas cerradas”; e incluso el Polo Democrático, en llave con el resto de partidos de oposición, se le mediría a presentar un proyecto de reforma política y “se está trabajando en él” tomando en cuenta las recomendaciones de la ya mencionada Misión Electoral, como lo comentó a este Diario el senador Iván Cepeda.