El llamado a la unidad

  • El objetivo del nuevo Presidente
  • Moderación frente a polarización

 

El presidente Iván Duque fue enfático ayer, durante su posesión, en que su propósito es superar los conceptos de derecha e izquierda, de neoliberalismo y socialismo, y buscar consensos para generar las condiciones propias del progreso más allá de las divergencias comunes del espectro político y las ideologías que se han decantado en Colombia en dos bloques.

Quiere el Presidente la unión a fin de derrotar los problemas, y en ese sentido propuso una serie de convenios en torno de propósitos definidos que, sin embargo, resumió en lo que llamó El Pacto por Colombia. Habrá que esperar en ese sentido la plataforma y los protagonistas del mismo. De igual manera, la oposición tiene la palabra frente a la propuesta presidencial.

No así, sin embargo, se mostró favorable a acuerdos políticos que impliquen algún tipo de reparto del poder, pero se entiende que aspira a consolidar una coalición mayoritaria en el Congreso de la República, cuyos fundamentos fueron ya puestos por él en las primeras reuniones con las bancadas. Dejó en claro, en ese sentido, que hará caso omiso a los factores burocráticos para generar alianzas políticas y se mantuvo en la línea de crear consensos en diferentes aspectos, incluso entre las tres ramas del poder público, para reformar la justicia y la política.

Contrastó su discurso centrista con el pintoresco del presidente del Senado que, sin embargo, suscitó grandes aplausos al aludir al expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez. El nuevo mandatario colombiano se afincó en una democracia soportada en principios y valores y ajena a cualquier dinámica diferente.

El tema central consistió en promulgar la unidad con miras a sacar avante una serie de proyectos  que permitan, inclusive, construir sobre lo construido. En ese horizonte evadió cualquier amago de polarización. De hecho, se refirió a la consolidación de programas creados por la anterior administración. Por igual habló sobre el medio ambiente, la ciencia y la tecnología e hizo énfasis particular en la economía naranja, que será el elemento central de su gobierno.

Había generado alguna expectativa lo que diría el nuevo Presidente sobre el tema de la paz. No se mostró, al respecto, particularmente agresivo, sino más bien ponderado, manteniendo el concepto dicho en campaña de “ni trizas ni risas”. Así las cosas, confirmó los ajustes al proceso de paz con las Farc en cuanto a eliminar el secuestro y el narcotráfico como delitos conexos, es decir, aparentemente no considerables por la justicia transicional y, por lo tanto, atinentes a la justicia ordinaria. En todo caso, se mostró dispuesto a sacar adelante la implementación así como a hacer valer los derechos de las víctimas.

En el otro flanco, el del Eln, el presidente Duque sorprendió al mostrarse dispuesto a analizar las conversaciones con esa agrupación al tenor de la visión de las Naciones Unidas y los negociadores heredados de la administración Santos. En esta ocasión no habló de localización de los frentes guerrilleros, pero se dio un plazo de 30 días para evaluar lo avanzado y determinar si mantiene la salida política negociada con esa facción subversiva que, por demás, secuestró esta semana integrantes de la Fuerza Pública en Chocó.

Desde el punto de vista internacional, el presidente Duque afianzó su discurso en torno a la Carta Democrática y se mostró dispuesto a actuar en todos los escenarios latinoamericanos en favor de la democracia y contra la dictadura. Aunque no habló directamente de Venezuela, se entendió que será un baluarte en procura de recuperar las vías democráticas en ese país.

El criterio de la unidad fue utilizado, asimismo, por el presidente Duque como sinergia entre empresarios y trabajadores para enfrentar los actuales retos de la economía. A lo largo de su discurso, bajo esa faceta unitaria el nuevo mandatario enlistó la serie de reformas que llevará a cabo para reformular la política tributaria y los ajustes a la seguridad social. Al mismo tiempo, propuso el emprendimiento y la innovación como foco central de sus propósitos nacionales y afirmó que, cerca de producirse el Bicentenario de la Independencia, los colombianos verán en esa fecha una oportunidad para renovar la unión y la equidad entre todos.

El evento de la transmisión de mando, decorado con una pared de flores y un escenario pintado azul, en la fachada neoclásica del Congreso, tuvo de colofón la visita de 10 presidentes latinoamericanos, algunas representaciones de folclor colombiano y el debut del gabinete paritario entre hombres y mujeres así como de la primera mujer Vicepresidente en la historia nacional.

Comienza el gobierno de Iván Duque, pues, de forma moderada, llamando a la unidad y la lucha contra la corrupción.