Celebremos el Bicentenario

  • La siempre heroica Batalla de Boyacá
  • El sueño del Libertador de un mundo

 

El 2019 se conmemora el Bicentenario de la Batalla de Boyacá, el triunfo militar del Libertador Simón Bolívar que determinó el final del imperio español en la Nueva Granada y facilitó la creación de la Gran Colombia. Prestigiosas plumas han escrito y descrito aquella batalla memorable en la que participó una Legión Británica que había traído por mar y luego por el Orinoco el general Antonio José de Sucre. Sin ella no hubiera sido posible derrotar a los curtidos tercios españoles y criollos dispuestos a dar la vida por el Rey Fernando VII. Algo que había previsto el Libertador y explica las depredaciones y sistemático exterminio de los mantuanos en Venezuela.

Como se recuerda, Morillo se había destacado en los combates por la liberación de España contra las tropas del emperador Napoleón e incluso traía órdenes de tratar con guante de seda a los insurrectos americanos. Política que practicó en Margarita, dejando en libertad a los jefes de la revuelta local contra los realistas. Tras ello resolvió seguir su “campaña pacificadora” por la Nueva Granada pero se entera en el camino que los venezolanos se habían rebelado en la mencionada isla y fusilaron a varios de sus agentes. En ese momento el general español tomó la terrible determinación de emplear a fondo las armas para derrotar a los criollos y algunos coterráneos suyos que estaban por el bando independentista. El sitio de Cartagena por las tropas realistas, en parte fue posible por cuanto el general Castillo y Rada no atendió las sugerencias de Bolívar sobre unir fuerzas para confrontar a los españoles. Antes de ese episodio, el Libertador intentó tomarse a Cartagena pero agotó su artillería en el intento, lo que le impidió cumplir con las órdenes de Santa Fe de Bogotá de expulsar a los realistas de Santa Marta. Lo que, a su vez, provocó la renuncia al mando militar del gran hombre, quien se exilió en Jamaica. Su ausencia facilitó el bloqueo por parte de la Armada realista a Cartagena, lo mismo que la ocupación militar de la Nueva Granada, que planificó el Almirante Enrile por varios puntos estratégicos de nuestro territorio y que contemplaba incluso la toma de la capital del Virreinato. Esa estrategia de Enrile se facilitó en cuanto los realistas con sus naves de combate dominaban en los mares Pacífico y Atlántico y hasta consiguieron predominar en el río Magdalena.

España, que luchaba con ardor contra las fuerzas de ocupación de Napoleón, se veía en una situación contradictoria al intentar mantener, paralelamente, el predominio colonial. Al mismo tiempo varios criollos que habían colaborado valerosamente en la lucha contra los franceses retornaban a América y se sumaban a la campaña político y militar por la Independencia. Tal es el caso del general San Martín y de muchos otros.

Volviendo a la ofensiva de Morillo, este entendió que su fuerza expedicionaria, inicialmente de 10.000 hombres, era insuficiente para vencer a los criollos. A su turno, los granadinos y venezolanos, al ver el resultado adverso de la guerra independentista, así como al enterarse de los fusilamientos de criollos notables en Caracas y Santa Fe de Bogotá, que se habían levantado en armas contra la Corona, terminaron por reconocer que sin un jefe de las calidades políticas y militares de Bolívar estaban perdidos.

Cuando el héroe publica la famosa “Carta de Jamaica”, donde anuncia la inminente libertad y el porvenir de América, su figura se agiganta y las gentes claman por su retorno. Sobre las hazañas de Bolívar en el Caribe y la visión diplomática con la que consiguió el apoyo de Petión, gobernante de Haití, hasta los críticos del Libertador reconocen la trascendencia de su gesta. El general Bartolomé Mitre, quien en ocasiones censura a Bolívar, en la biografía de San Martín, le hace un noble reconocimiento: “Bendito sueño aquel que aseguró la libertad de la América y que se proyecta y seguirá proyectándose sobre las páginas de la historia americana como la luz inextinguible de los ideales del Libertador de un mundo”.

La historia de cómo se gestó la Independencia es, sencillamente, apasionante. La celebración del Bicentenario será ocasión propicia para que todos los colombianos la recuerden y valoren aún más a aquellos próceres que con su arrojo y ofrendando hasta sus vidas le dieron libertad a Colombia y los demás países andinos. Una libertad que es el más alto de los derechos humanos.