PARA UN PROFESIONAL EL PAGO SE PUEDE INCREMENTAR EN 829%
Impuesto de renta golpea a clase media

Dian
Ahora las personas naturales deben discriminar ingresos por tipo de actividad según su procedencia

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Los nuevos parámetros para declarar renta este año afectarán más a la clase media y a los trabajadores. Así lo señaló el Grupo de Estudios Fiscales y de Equidad y la Red de Justicia Tributaria de la Universidad Nacional.

Señalan los expertos, que entre 2017 y 2018 este impuesto para un profesional se puede incrementar en más de 829% pese a mantener ingresos y condiciones muy parecidas durante ambos años. Así se percibe por estos días, cuando se vencen los plazos para declarar renta, y se evidencia que la reforma tributaria de 2016 es regresiva.

La declaración de renta establece este año un tope para las deducciones y exenciones del 40%, que hasta ahora no existía. Los analistas sostienen que “el sistema tributario colombiano va en contravía de la filosofía de los sistemas tributarios en el mundo. En países desarrollados sus principales características se basan en la eficiencia y progresividad, es decir, en que los que tienen más riqueza y perciben mayores ingresos son los que más impuestos deben pagar. Sin embargo en Colombia ocurre todo lo contrario. Así se constata por estos días, cuando se vencen los plazos para declarar renta”.

Con la última reforma tributaria del gobierno Santos -vigente desde 2016- los asalariados, los profesionales independientes y los que viven por ejemplo de arriendos son los más golpeados, mientras que los dueños de los grandes capitales (sistema financiero, grupos económicos, grandes empresas) siguen viviendo en un paraíso.

A partir de este año, las modificaciones más importantes en la nueva declaración para las personas naturales discriminan las rentas (ingresos) por tipo de actividad, según su procedencia. 

 

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Cambios

Hasta el año pasado, los contribuyentes hacían una sola declaración de renta en la que incluían indistintamente sus ingresos. Ahora, deben hacer una por cada actividad que les genera renta (una por los ingresos laborales, otra por arriendos, etc.). Este sistema es el que se conoce como rentas cedulares.

Según el informe, el aspecto que más golpea a los trabajadores es que la reforma limitó al 40% el tope máximo que pueden descontar o deducir de su impuesto o que estaba exento por corresponder a ingresos destinados a personas a cargo, intereses por pago de vivienda, aportes a salud y pensión, entre otros. Ese tope antes no existía.

Un ejemplo del impacto de la medida es el caso real de un docente de universidad pública a quien, a pesar de mantener ingresos y condiciones muy parecidas durante los años 2016 y 2017, el impuesto le aumentó en más de un 829%, lo que se explica básicamente por el mencionado tope del 40%.

Aunque los cambios van a afectar a todos los trabajadores, vale precisar que los profesores de universidades públicas se ven más perjudicados, ya que una parte importante de su remuneración la reciben como gastos de representación, que estaban exentos hasta este año. Con la nueva limitación del 40%, este beneficio prácticamente se pierde.

Mal sistema

El carácter de eficiencia y progresividad de las reformas tributarias garantizan el desarrollo de un país, porque permiten que los impuestos cumplan con su función de redistribuir de manera más equitativa la riqueza y el ingreso al posibilitar que el Estado reciba mayores recursos que, a su vez, se reinvierten en programas sociales y formación bruta de capital.

Los efectos de un mal sistema tributario no solo generan la concentración de la riqueza sino que además, las consecuencias sociales y económicas que ello implica.

Los impuestos sirven precisamente para corregir estas distorsiones en tanto correspondan a un sistema progresivo y eficiente. En Colombia esto no ocurre. Así se detectó al analizar los agregados de las declaraciones de renta de la DIAN de 2013, en las que las personas obligadas a llevar contabilidad -que reciben en promedio siete veces más ingresos que las que no están obligadas a llevarla- pagaron tan solo 0,5% de sus ingresos, mientras que las no obligadas pagaron 3,1%, es decir, seis veces más.

La reforma tributaria también rompe la equidad horizontal que debe ser una característica de un buen sistema tributario y que implica que rentas iguales paguen el mismo impuesto, independientemente de la actividad que desarrollen. De lo contrario, se genera inequidad horizontal.