Segundo editorial. ONU debe ayudar en crisis migratoria

La crisis en Venezuela es cada día más insostenible y la diáspora de decenas de miles de sus nacionales aumenta, sobre todo por la frontera colombiana. Aunque el gobierno Santos ya ha delineado una estrategia de choque para manejar la creciente problemática, no solo en la zona limítrofe sino en otras áreas del interior del país y las regiones caribe y pacífica por la gran cantidad de venezolanos que han arribado en los últimos meses, es claro que ya la situación se está saliendo de control.

En ese orden de ideas, bien podría analizarse si no es hora de acudir oficial y públicamente a la Organización de Naciones Unidas para pedir que desde allí se articule un operativo humanitario que permita atender de forma digna y efectiva a los contingentes de venezolanos que día tras día ingresan a Colombia.

La Agencia para los Refugiados (Acnur) tiene una amplia experiencia en el manejo de estas oleadas humanas que traspasan fronteras y la OEA también cuenta con protocolos continentales para el manejo de estas crisis que no sólo demandan esfuerzos logísticos de amplio espectro, sino cuyo costo también es muy alto, sobre todo si se trata de fenómenos continuados en el tiempo.

Este asunto de la marejada venezolana debe ser llevado ya por Colombia al pleno de la ONU y la OEA para que allí la comunidad internacional se active como protagonista de la estrategia humanitaria, tal como ocurrió el año pasado con la crisis de migrantes en las fronteras de la Unión Europea.

Claro que es una decisión con muchas implicaciones. Sin embargo, se requiere una medida audaz, partiendo de que enfrentar esta oleada migratoria es una tarea que no puede recaer en un solo país, más aún cuando èste, como Colombia, atraviesa por una situación económica complicada. La comunidad internacional no debe quedarse solo en la condena al régimen dictatorial de Maduro y compañía, sino que tiene que movilizarse para ayudar a contener el drama humanitario que está generando.