Segundo editorial: Más fomento a la industria hotelera

La industria turística gana cada vez más espacio en materia de rentabilidad, empleos y valor agregado dentro de la economía colombiana. Sin duda alguna ello representa una buena noticia, más aún en medio de las polémicas de las últimas semanas por el impacto de los sucesivos puentes festivos en el aparato productivo más tradicional.

Según informó el Dane esta semana, la ocupación hotelera registró un nuevo récord al marcar un 55,1 por ciento en junio, frente al 54,2 por ciento en el mismo mes del 2016, mientras que el empleo creció un 1,7 por ciento.

De acuerdo con ese reporte, en el primer semestre la ocupación hotelera subió a 54,3 por ciento frente al 53,8 por ciento en el mismo lapso del año pasado, mientras que en el último año alcanzó un 56 por ciento frente al 54,7 por ciento anual a junio del 2016.

También resulta muy positivo que la industria hotelera registró la incorporación de nuevas habitaciones, lo que pone de presente que los grandes inversionistas nacionales e internacionales están aprovechando los incentivos tributarios del orden nacional e incluso regional y local.

Para quienes dudan de que la industria turística es un filón muy rentable, desconociendo que en muchos países genera una parte importante de las divisas y gran cantidad de empleos, el Dane indicó que en junio el principal motivo de viaje de los huéspedes alojados en los hoteles fue ocio, seguido de negocios y convenciones.

Lo que queda en evidencia, entonces, es que Colombia debe repotenciar su política turística. Y ello pasa por la necesidad de fomentar una mayor formalización de esta actividad a nivel regional y local. También es urgente reforzar la profesionalización del recurso humano, al igual que combatir de forma más contundente la llamada ‘para-hotelería’. No menos importante resulta aplicar un modelo efectivo de racionalización de precios para que los turistas, sobre todo los extranjeros, no sean estafados y regresen a sus respectivos países hablando mal del país.