Viaje exprés por la Quito Turística

Foto El Nuevo Siglo -Carlos Higuera
Hay mucho que ver y disfrutar en la capital ecuatoriana. Desde la ciudad se puede apreciar el volcán Cotopaxi, recorrer la calle de las 7 cruces y visitar cada una de las iglesias o disfrutar de la Fiesta de las Luces o de la Sal Quiteña. 

________________

Es mucho lo que hay para ver y conocer en la llamada Mitad del Mundo, el Alma del Mundo o la Luz de América, esa misma ciudad que le da la bienvenida con el Chullita Quiteño, que no es su himno oficial, pero que la ciudad lo adoptó como tal.

Los acordes del “Yo soy el chullita quiteño, la vida me paso encantado, para mí todo es un sueño, bajo este, mi cielo amado”... se escuchan interpretados por una banda en cualquiera de los sistemas de transporte de la Quito que mezcla lo moderno con lo colonial y, desde luego, en el City Bus, las cafeterías, restaurantes y en cuanto evento cultural haya, incluida la Fiesta de las Luces, la misma que fue institucionalizada y que se realiza cada año en el verano junto a otro festival, Sal Quiteña.

¿Qué hay para ver en Quito? Mucho. Es tanto que se necesitarían varios días e incluso semanas, pero de la misma manera se puede realizar un recorrido exprés y dejar para una próxima oportunidad los lugares que están distantes.

Es más, el famoso nevado Cotopaxi lo puede apreciar con claridad, si el día está despejado, desde cualquier lugar de la capital ecuatoriana, en todo su esplendor y su gran cantidad de nieve que aún lo rodea. Si decide ir a observarlo de cerca, será lo único que podrá hacer en un día porque está a algo más de tres horas de camino.

Las reservas naturales, los lugares de ecoturismo o la misma Mitad del Mundo, en donde está el Museo Intiñán y la ostentosa sede de Unasur, construida por el expresidente Rafael Correa a un costo superior a los US$1.000 millones, se pueden dejar para otro día y así no perderse las maravillas que alberga la Quito en el centro y sus alrededores.

 

¿Qué hacer?

Mientras continúa escuchando el himno adoptado de la capital ecuatoriana… “Las lindas chiquillas quiteñas son dueños de mi corazón, no hay mujeres en el mundo como las de mi canción”, bien puede tomar el City Bus, que en todo caso siempre es más costoso para los extranjeros y, desde cualquiera de sus paradas, que puede ser la del Bulevar de las Naciones Unidas e ir al Jardín Botánico.

Allí hay mucho para ver y como mínimo se requieren tres horas o un poco más, así es que lo mejor es darse una vuelta por el único Museo de Bonsái que existe en América y observar las especies que han reunido, mientras David Ortiz, un biólogo especializado en orquídeas, le explica la historia de cada una de estas planticas y le cuenta que salvo algunas, como el aguacate, no son susceptibles de ser cultivadas como tales porque el tamaño de la fruta desentonaría, pero que la mayoría sí porque en realidad son plantas normales que se van trabajando para que ni crezcan, que necesitan de aire y sol y de irlas moldeando para que parezcan viejas.

También puede darse un paseo por el orquideario o las matas carnívoras, para luego salir corriendo a tomar de nuevo el City Bus e ir al siguiente destino: El Centro de Arte contemporáneo.

La imponencia

Pero si no quiere ver arte y prefiere lo religioso, puede continuar y llegar a la Basílica, una enorme construcción que no se ha terminado, pero es imponente y luego seguir a la Iglesia de la Compañía de Jesús, en donde lo sorprenderá el predominante dorado de sus paredes, puesto que están recubiertas de pan de oro y aunque por aquello de que había fieles que no iban a orar o a misa sino a robar, optaron por pintarlas, pero como la idea no resultó, decidieron reponer esas partes en oro.

Es mucho lo que hay para observar, incuso la parte que se quedó y que hoy resplandece más que el resto del templo. Sin embargo hay que continuar y llegar hasta el mirador del Panecillo, en donde la Virgen de la Inmaculada vigila la ciudad, luego ir al Bulevar 24 de Mayo, la Plaza Grande o el Parque García Moreno, aunque si es lunes también puede disfrutar del cambio de guardia en el palacio presidencial llamado Carondelet, en donde, por esas cosas de la política, se reúnen oficialistas y opositores a apoyar o criticar al gobierno de Lenin Moreno.

Como ya es hora de almuerzo y se terminaron los 7 dólares que pagó por usar el City Bus, hay que mirar opciones y son bien variadas y para todos los gustos.

Si gusta de la comida de alta cocina, bien puede dirigirse al restaurante del Hotel Patio Andaluz, o al del Plaza Grande, dentro del centro, o al Techo del Mundo, en el Hotel Quito, el más antiguo de la ciudad. También la Calle la Ronda ofrece una amplia variedad y de muy diferentes precios. O si lo prefiere puede irse a La Floresta, un sector en el que se encuentra el estrato alto en la parte de arriba, un poco más abajo el medio y luego el popular. Allí justamente se encuentra comida típica a bajo costo, pero solo después de las 6 de la tarde.

Foto ENS

Más para ver

Ya para cerrar el día puede darse una vuelta por la calle de las siete cruces, conocida así porque hay siete iglesias: la Catedral Primada, la de la Compañía de Jesús, la de la Inmaculada, Santa Bárbara, El Sagrario, Carmen Alto y El Auspicio, y en cada una de ellas, a la entrada, hay una gigantesca cruz.

Si no está cansado y quiere divertirse, vuelva a la Calle la Ronda y tómese una cerveza artesanal, que está de moda, o si lo prefiere camine por esta calle que fue epicentro de prostitución, inseguridad y drogadicción y hoy es de las más tranquilas y seguras.

Ahhh, y pregunte por las historias que de ella se conocen, como la de la Negra Mila, de quien se dice ofrecía masajes a los hombres, les apagaba la luz y salía para que su esposo continuara atendiendo al cliente, o la del presidente García Moreno, quien fue asesinado por su ministro de obras, “un hombre apacible”, porque “le ordenó construir una carretera, pero la verdad -cuenta la historia-, es que lo quería tener lejos para enamorarle la bella esposa”.

Y un último detalle, si es usted de los que cree en que necesita que le espanten los malos espíritus, puede ir a la plaza de mercado de San Francisco y una de las especialistas le dará un azote con varias hierbas, incluida la ortiga y lo limpiará.

Y para cerrar, por estos días haga la ruta de la Fiesta de las Luces, desde luego a pie y en algo más de una hora porque la cantidad de gente que sale a verlo, es incalculable.

 

Síganos en nuestras redes sociales:

@Elnuevosiglo en Twitter

@diarionuevosiglo en Facebook

Periódico El Nuevo Siglo en Linkedin