MÁS DEL 50% DE LOS CASOS POR DESPLAZAMIENTO FORZADO
Han recogido 1.126 archivos de memoria y DD.HH. en todo el país

Foto archivo El Nuevo Siglo

 

Desde 2015 hasta diciembre del año anterior, el Registro Especial de Archivo de Derechos Humanos y Memoria Histórica (Readh) ha logrado recoger  1.126 archivos en el país. De éstos, 783 se refieren a desplazamiento forzado y se encuentran principalmente en los departamentos de Antioquia (144), Nariño (104), Santander (98) y Bogotá (87).

Así lo dio a conocer el Centro Nacional de Memoria Histórica, el cual añadió que los otros temas más documentados por los custodios de archivos de violaciones de derechos humanos son acerca de amenazas (643), homicidio (588), desaparición forzada (584), despojo (409), lesiones personales (404), detención arbitraria (379), asesinatos selectivos (334), violencia de género (320) y hostigamientos (309), entre otros que están igualmente identificados en los archivos registrados.

 

El Readh es un mecanismo de protección implementado por la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos del Centro Nacional de Memoria Histórica, que busca la identificación, localización e inscripción de archivos que refieran violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, y que documenten los hechos de violencia ocurridos en ocasión del conflicto armado interno, así como las acciones emprendidas por la sociedad civil en materia de garantías de los derechos humanos.

Entre los aspectos que indica el Readh está el grado de riesgo en que se encuentran estos archivos, tanto por factores de tipo natural o intencional, de pérdida o destrucción. A la fecha, se han encontrado 337 archivos en riesgo medio, 75 en riesgo alto y 26 en altísimo, explicó el Centro Nacional de Memoria Histórica.

Así mismo, dijo esta entidad, la información consolidada por el Readh hasta ahora permite inferir que los principales custodios de archivos de derechos humanos son personas naturales o familias, de los cuales el 97% son líderes y lideresas comunitarias, el 49% son amas de casa, el 44% son campesinos y otro 44% son profesionales, principalmente.

El Registro, además, detalla las poblaciones específicas a las que se refieren los archivos que atañen las violaciones de derechos humanos. De lo recopilado hasta el momento, uno de los registros principales cuyos archivos han sido incluidos en el READH está referido a poblaciones de mujeres, después de la población general. Los temas más documentados por organizaciones de mujeres han sido: desplazamiento forzado (124), amenazas (94), desaparición forzada (94), homicidio (94), violencia de género (82) y violencia sexual (73).

Desde el año 2015, el Readh está siendo desarrollado por siete equipos regionales que cubren gran parte del país: Caribe, Noroccidente, Nororiente, Pacífico, Andino Central, Suroccidente y Centro Sur. En este registro están representados 189 municipios, capitales de departamentos, municipios, veredas y territorios afectados por el conflicto armado.

Antecedentes

La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos del Centro Nacional de Memoria Histórica empezó hace dos años a implementar este Registro Especial, inicialmente en siete entidades territoriales: Antioquia, Santander, Tolima, Magdalena, Córdoba, Nariño, Sucre y en Bogotá. 

En cada uno de estos lugares, un grupo multidisciplinario ha visitado a líderes, víctimas del conflicto armado, organizaciones sociales y diferentes tipos de entidades, cuyo archivo testimonie graves violaciones a los derechos humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario, y demás hechos relativos al conflicto armado colombiano de interés para la memoria histórica.

Esta tarea fue encargada al Centro Nacional de Memoria Histórica en el Decreto reglamentario 4800 de 2011, “pero no es nada fácil, si se tiene en cuenta el amplio espectro de archivos que podrían hacer parte de este Registro”, indicó el organismo.

Añadió que este debe incluir, por ejemplo, archivos que puedan ayudar a satisfacer las demandas de justicia y reparación de las víctimas, que ayuden a reconstruir un fragmento de vida o la dignidad de una persona que ha sido sujeto de estigmatización y violencia, así  mismo, pueden ayudar a encontrar las huellas de una comunidad que ha sido arrasada, a identificar los modus operandi de los victimarios, a reconocer los procesos sociales que se vieron truncados por el conflicto, y los caminos de reconstrucción social emprendidos por las comunidades ante el horror que ha producido la guerra.