FESTIVAL
Distritofónico: la Bogotá musical y alternativa alza su voz

Foto Idartes

Sabroso, pachanguero y con una mezcla de ritmos de todas partes del mundo, llega en su séptima edición el Festival Distritofónico. Este evento contará con la participación de ocho bandas y dos Dj’s con reconocimiento nacional e internacional. Además, tiene como propósito poner a bailar a todos los asistentes, oxigenar la rutina  de la capital e indudablemente, mostrar una cara fortalecida de la música independiente.

Con el apoyo de la Universidad Javeriana y los Andes, estas instituciones abrirán las puertas de sus auditorios de forma gratuita a todos aquellos que se quieran contagiar de los estilos musicales alternativos que trae el Distritofónico los días 15, 17 y 19 de este mes.

Por su parte, el bar Matik Matik quien desde un inicio ha apoyado el proyecto, tendrá una función especial desde las 9:00 pm el 18 de Agosto con venta de boletería en la taquilla del lugar. Para el cierre del Festival, el Latino Power, establecimiento ubicado en la localidad de Chapinero, ofrecerá a partir de las 10 de la noche tres presentaciones caldeadas de sabor, con un costo de $25.000 pesos.

En escena, el espectador podrá disfrutar cuatro días de un cóctel de sonidos que comprenden desde salsa, bullerengue y cumbia, con bandas como La Tromba Bacalao, Romperayo, La Chirrimía Balsámica, Dj Barbarroja y PincheDj, hasta un plato fuerte de rock y jazz presentado por FatsO, el guitarrista bogotano Kike Mendoza y la agrupación  Hermanos Menores.

Con un aire nuevo después de su gira internacional, Romperayo, la banda híbrida de estilos psicodélicos y tropicales, le apuesta a un concierto contundente y lleno de energía. Uno de sus integrantes, Pedro Ojeda cuenta que su propósito principal es tomar esa tradición discográfica colombiana de mitad del siglo XX y mantenerla viva en un collage moderno, “Es tiempo de recuperar la importancia histórica de estos repertorios y hacer música contemporánea basada en estos ritmos”, dice.

Adicionalmente, para darle un toque internacional y bohemio al evento, aterrizarán desde Brasil el cuarteto Laskarina Bouboulina, dirigido por el músico Manu Maltez, ellos son  caracterizados principalmente por el magnetismo teatral en sus apariciones musicales, conjugadas con el papel que juega el chelo dentro de su propuesta de jazz. En esta oportunidad, darán un show que viene de una propuesta transmedial, esta historia habla sobre un encuentro con el diablo, en el que se conversa del éxito y la música.

 
“El festival se ha convertido en parte del alma bogotana. Los bares de Chapinero, Usaquén o la Candelaria se llenan de asistentes que buscan una experiencia musical distinta”

María Valencia, una de las organizadoras del Festival Distritofónico, en conversación con EL NUEVO SIGLO, explica que su objetivo principal es darle un espacio innovador a la ciudad, en el que tanto los músicos como los asistentes puedan disfrutar del ambiente experimental y alternativo que estarán en tarima.

Algo que nació como un interés de amigos de compartir nuevas líneas musicales, el colectivo de la Distritofónica, que se compone de músicos profesionales como Eblis Álvarez, Alejandro Forero, Javier Morales,Jorge Sepúlveda, Mange, Juan David Castaño y Ricardo Gallo. Se transformó desde hace diez años aproximadamente en la iniciativa de generar y formalizar una plataforma que reuniera a diferentes agrupaciones que quisieran mostrar a una escala mayor sus proyectos de música independiente.

 

 

Es a partir del año 2009, que se da la posibilidad de mostrar en un escenario el talento de muchas bandas ocultas, que en ese entonces querían dar a conocer su trabajo a personas interesadas en la combinación de diferentes géneros musicales, con letras llamativas y exóticas. Su meta, crecer y fortalecer la huella que tiene el festival en Bogotá pero de la misma forma, manteniendo su identidad particular.

 

El festival se ha convertido en parte del alma bogotana. Los bares de Chapinero, Usaquén o la Candelaria se llenan de asistentes que buscan una experiencia musical distinta, con bandas que están surgiendo o prefieren, de alguna manera, mantenerse en el anonimato.

Eso mismo dijo el tecladista Iván Medellín de la agrupación La Tromba Bacalao, quien en su primera oportunidad dentro del Festival, quiere ayudar a fortalecer el impacto y la propagación de las notas históricas culturales de Colombia desarrolladas dentro de la un estilo más contemporáneo. “Ese es nuestro fuerte, rescatar las melodías con las que crecimos, mezclarla con nuestras letras que no son políticamente correctas, con una dosis fuerte de energía”

Este músico también cuenta que son pocos los espacios que se abren en Bogotá para la música que se encuentra fuera del mundo convencional. Y que contrario a lo que muchas personas piensan, estas bandas emergentes cuentan con artistas con una larga trayectoria y gran experticia histórica y técnica.