Off the record

Foto archivo El Nuevo Siglo

Preocupaciones azules (I)

La bancada conservadora tenía ayer tres preocupaciones grandes. En primer lugar la incertidumbre en torno a por qué desde las filas de La U y Cambio Radical se empezó a culpar a la colectividad azul de la dificultad para definir los turnos rotativos en las mesas directivas. “…Hay tres partidos base de la coalición (Centro Democrático, liberales y conservadores), pero desde La U y Cambio decidieron que nosotros éramos los responsables de la dificultad para lograr un acuerdo, y eso es injusto”, precisó uno de los senadores azules. En segundo lugar, preocupa a los conservadores que ahora se quiera decir que “entre cuatro o cinco ministros” de los hasta ahora designados por el presidente Duque son de extracción azul. “…Hay ministros que no tienen nada que ver con el conservatismo, pero que de un momento a otro resultaron godos de vieja data”, indicó el mismo parlamentario.

 

Preocupaciones azules (II)

La tercera preocupación de los conservadores se refiere a lo que uno de sus congresistas definió como “difusa línea” ideológica y programática entre este partido y el Centro Democrático. “…Los conservadores tenemos que saber ubicarnos en este escenario político que se abre y que deberá aterrizarse en el corto plazo cuando llegue la hora de sentar posición frente a asuntos como los cambios a la JEP, el debate sobre la prohibición del porte de dosis mínima de drogas y hasta la polémica sobre hasta dónde debe o no regularse el derecho a la protesta social… El uribismo tiene sus tesis, son respetables pero son de ellos, y en algunos casos le tocará al conservatismo apartarse de algunas posturas radicales que asoman en el Centro Democrático… Si no lo hace, el partido podría verse subsumido peligrosamente por las ópticas de derecha”, precisó otro parlamentario que pidió la reserva de su nombre.

 

Cuestión de ópticas

La Corporación Excelencia por la Justicia ha sido una de las instancias no gubernamentales más activas en materia de propuestas sobre la forma y el fondo de un ajuste estructural a esa rama del poder público. Sin embargo, ahora que su directora Gloria María Borrero fue designada como ministra de Justicia, en los círculos jurídicos se preguntaban ayer qué tesis va a primar ahora en la materia: la reforma de corte radical que algunos sectores del Centro Democrático quieren aplicar a la rama judicial (incluyendo la polémica idea de volver a una supercorte, que el presidente Duque defendió en un principio y después dijo que era tema de discusión con los máximos tribunales) o la propuesta más moderada que la Corporación ha venido defendiendo en los últimos años, que en modo alguno parte de la necesidad de un ‘borrón y cuenta nueva’ en el aparato judicial.

 

La Corte habló ya

 

Sigue teniendo eco la propuesta del entrante ministro de Defensa, Guillermo Botero, en torno a que es necesario regular lo relativo a la protesta social, con el fin de garantizar el desarrollo de la misma pero también los derechos del resto de la ciudadanía que no participan de la misma. Un jurista recordó que en abril del año pasado la Corte Constitucional tumbó un artículo al respecto que se había aprobado en el Código de Policía y Convivencia Ciudadana. El alto tribunal dejó sin efecto varios artículos que “regulaban” el derecho a la reunión y a las protestas y manifestaciones en áreas públicas. Es más, la Corte dijo que estos artículos podrían seguir rigiendo por dos años más en espera de que el Congreso aprobara una nueva regulación al respecto. Al declarar inexequible el bloque de artículos del 47 al 75, los magistrados determinaron que por tratar un derecho fundamental su trámite legislativo era de categoría estatutaria y no ordinaria.