Off the record

Foto archivo AFP.

Reforma a dosis personal

A cuatro días de instalarse el nuevo Congreso es claro que el próximo viernes más de un partido aspirará a llegar con un buen número de proyectos de ley y de acto legislativo debajo del brazo. Se dice, por ejemplo, que en el Centro Democrático estaban barajando presentar de una vez por todas la iniciativa constitucional que modificaría la autorización para el porte de dosis personal de droga. Esta fue una de las propuestas que más controversia causó en la campaña presidencial y aunque es claro que el uribismo ganó, no se sabe qué tanto apoyo partidista pueda tener una reforma que restrinja el porte de la dosis mínima. Por ejemplo, un senador liberal dijo que su partido hará parte de la coalición del nuevo gobierno pero nunca apoyaría una iniciativa de penalización de los drogadictos.

 

Mano dura versus Camad

Lo cierto es que si un proyecto de ley restringiendo el porte de la dosis mínima de droga llega al Congreso, proponiendo incluso la posibilidad de que la Policía pueda incautar estas pequeñas cantidades de narcóticos y “conducir” a los consumidores si son sorprendidos haciéndolo en el espacio público, sobre todo en presencia o cercanía de menores de edad, el debate en el Parlamento será de marca mayor. “… Ojalá llegue y desde el mismo 20 de julio… Es una discusión que debe darse y que tendrá a dos extremos en el recinto senatorial: al uribismo, partidario de volver a la mano dura contra la drogadicción como fórmula para combatir el auge del microtráfico y el aumento del consumo interno, y al petrismo, que con sus ‘Centros de Atención Medica a Drogodependientes’ (Camad) en Bogotá, se situó en la otra orilla de tratamiento de salud pública”, precisó un experto en el tema antidrogas.

 

El viraje en Canadá (I)

Sin embargo, esa posible discusión en el Congreso colombiano sobre cómo abordar el problema de la drogadicción y qué tratamiento debe aplicar frente a este fenómeno, tendrá un importante y trascendental telón de fondo: a partir del próximo 17 de octubre en Canadá el consumo y cultivo de marihuana serán legales. En junio pasado, las dos cámaras del Parlamento canadiense aprobaron un proyecto de ley del gobierno liberal del primer ministro Justin Trudeau, con lo que Canadá se convertirá en el primer país del G7 en autorizar el uso recreativo de esta droga y el segundo del mundo, después de Uruguay. Se trata de un hecho de muchas implicaciones, porque ni siquiera en Estados Unidos se ha llegado a tal punto, pese a que en algunos estados es legal el cultivo de cannabis controlado para dosis personales y marcadamente para fines terapéuticos.

 

El viraje en Canadá (II)

Esa nueva ley canadiense es considerada, según los expertos, la más liberal del mundo en cuanto a la marihuana, cuyo cultivo estaba prohibido desde 1923 pero ya en 2001 se había autorizado su uso con fines terapéuticos. Ahora, a partir de octubre, los adultos que tengan al menos 18 años -o 19 años en algunas provincias y territorios-, podrán legalmente comprar, cultivar y consumir una cantidad limitada de marihuana. Cada hogar podrá cultivar hasta cuatro plantas y una persona puede portar hasta 30 gramos de marihuana legal en lugares públicos. Será potestad de las provincias organizar la venta de cannabis en tiendas autorizadas, en algunos casos en la forma actual de las tiendas de venta de alcohol controladas por el gobierno. Eso sí, conducir bajo la influencia de la marihuana u otras drogas, así como introducir cannabis a Canadá o extraerla, continuará siendo ilegal.

 

Las razones de Trudeau

Según una nota de la AFP, Trudeau, que había admitido en 2013 haber fumado "cinco o seis veces" un porro con sus amigos, justifica la legalización en los méritos de que sacaría a los traficantes del mercado y protegería a los jóvenes. Incluso considera que después de Canadá otros grandes países seguirán los mismos pasos. El gobierno obtendrá recursos de un mercado estimado en 5.700 millones de dólares canadienses (4.500 millones de dólares estadounidenses), según cifras oficiales basadas en el consumo del año pasado.