"NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO".
La valiente Iglesia Católica venezolana

Foto archivo AFP.

En un país como Venezuela, en donde la dictadura atropella, encarcela y judicializa a todo el que se le opone, la Iglesia Católica continúa dando ejemplo de que no hay lugar a la resignación ante la satrapía reinante.

Una prueba de lo anterior se dio, precisamente, en la última semana, cuando la Conferencia Episcopal de ese país volvió a denunciar las injusticias que comete el régimen chavista que encabeza un cuestionado Nicolás Maduro.

En una exhortación atinadamente titulada “No temas, yo estoy contigo" –que hace referencia a un pasable bíblico-, los obispos de Venezuela, advirtieron que si bien como pastores del Pueblo de Dios atienden los temas pastorales que les son propios, “como ciudadanos, dirigimos la mirada y la reflexión hacia nuestro país y su situación particular, que sin temor a equivocarnos calificamos como una ‘gran tribulación’ (Cfr. Ap 12, 7-12), que afecta a la vida de los venezolanos y compromete seriamente su futuro”.

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Advirtieron los prelados que la situación del país se torna cada vez más grave, puesto que la mayor parte de la población no cuenta con los medios para hacer frente a la monstruosa hiperinflación; a una calidad de vida, ya sumamente precaria, que se deteriora día a día; a las crisis en la alimentación, salud, servicios públicos, seguridad, empleo e ingreso económico…

La Conferencia Episcopal es taxativa en cuanto a que “el principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país. No se puede pretender resolver la situación de una economía fallida con medidas de emergencia como bolsas de comida y bonos”.

Como se ve, la Iglesia Católica venezolana no se rinde ante el violento régimen venezolano y, por el contrario, alza su voz en defensa de los más débiles y vulnerables. Pese a los embates del gobierno chavista y las amenazas directas o veladas de sus parciales contra los obispos y sacerdotes, se mantiene firme contra la injusticia, la violación de derechos humanos, la ausencia de democracia y, sobre todo, la afectación de los valores más prístinos del cristianismo.