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¿Cuándo un guayabo es grave?

Foto cortesía Mayo Clinic

Generalmente en época mundialista como ésta el consumo de bebidas alcohólicas se “dispara” porque se convierte en el principal acompañante de la celebración, bien se gane o pierda, y con ello todos los efectos del guayabo o resaca.

Como se sabe, el exceso en el consumo de bebidas alcohólicas genera unos síntomas muy comunes y un malestar general que no solo pueden jugarle una mala pasada, sino transformarse en algo mucho más grave para su salud.

El guayabo o resaca es un grupo de síntomas desagradables que se presentan después de ingerir una gran cantidad de alcohol. Si bien son malestares incómodos, en la mayoría de casos estos síntomas pasan por sí solos, aunque pueden durar hasta 24 horas.

 Según el tipo de bebida consumido y la cantidad, los síntomas podrían ser: cansancio y debilidad; sed y resequedad de boca excesivas; dolores musculares y dolores de cabeza; náuseas, vómitos y dolor estomacal; mal dormir o sueño de mala calidad; más sensibilidad a la luz y al sonido, así como mareos o sensación de que la habitación gira.

También se presentan temblores, baja capacidad de concertación, alteraciones del estado de ánimo como depresión, ansiedad e irritabilidad y taquicardia.

¿Cuándo es una urgencia?

Los signos y síntomas más graves que acompañan al consumo excesivo de alcohol pueden apuntar hacia una intoxicación alcohólica, de tipo urgencia médica que pone en riesgo la vida.

De esta forma si una persona presenta confusión, vómitos, convulsiones,respiración lenta (menos de ocho respiraciones por minuto) , piel color azulado o pálido, temperatura corporal baja (hipotermia), dificultad de mantenerse despierto y desmayo con imposibilidad de despertarlo, llame o llévelo a urgencias.

Las resacas son producto del exceso. En algunas personas, una sola copa basta para provocar guayabo, otras en cambio, pueden beber mucho y escaparse de sufrirla. Según la Clinica Mayo estos son los factores que provocan los principales síntomas de la resaca:  

* Deshidratación: el alcohol hace que el cuerpo produzca más orina y a su vez, orinar más de lo normal puede llevar a la deshidratación, que se manifiesta con sed, mareo y aturdimiento.

* Altera nuestros sistemas: desencadena una respuesta inflamatoria por parte del sistema inmunitario. El sistema inmunitario puede activar ciertos agentes que con frecuencia producen síntomas físicos, como incapacidad de concentración, problemas con la memoria, menos apetito y falta de interés en las actividades habituales.

* Irrita nuestro estómago: el alcohol irrita el revestimiento estomacal, aumenta la producción de ácido en el estómago y demora el vaciado estomacal. Cualquiera de estos factores puede causar dolor abdominal, náuseas o vómitos.

* Baja la glucosa sanguínea: Si la glucosa sanguínea desciende a un nivel muy bajo, puede tener cansancio, debilidad, temblores, alteración del estado de ánimo y hasta convulsiones.

* El alcohol puede producir sueño pero impide alcanzar las fases más profundas del sueño y suele despertar en medio de la noche. Eso puede hacerte sentir atontado, cansado y con dolor de cabeza.

Toda persona que bebe alcohol puede tener guayabo o resaca, pero algunas son más propensas que otras. Según Mayo Clinic, una variación genética que afecta cómo se metaboliza el alcohol puede hacer que algunas personas se ruboricen, suden o vomiten después de beber.

Cuidados

Por lo anterior se recomienda cuidarse de los siguientes casos para evitar que el guayabo sea más grave:

 1.  Beber con el estómago vacío. Cuando no hay alimento en el estómago, el alcohol se absorbe más rápido.

2.  Consumir otras drogas, como nicotina, junto con el alcohol. La combinación del alcohol con el tabaco parece aumentar la probabilidad de despertarse con resaca.

3.  No dormir bien o lo suficiente después de beber. Algunos investigadores creen que los síntomas de la resaca generalmente se deben, al menos en parte, a la mala calidad y ciclo corto de sueño que suele seguir tras una noche de bebida.

4.  Tener antecedentes familiares de alcoholismo. Tener familiares cercanos con antecedentes de alcoholismo puede indicar un problema hereditario con la forma en que cada organismo procesa el alcohol.

5.  Tomar bebidas alcohólicas de color más oscuro. Las bebidas de color más oscuro suelen tener un volumen alto de congéneres y aumentan la probabilidad de tener resaca.