ADECUACION HIDRAULICA ESTARIA EN OCTUBRE
¿Cómo va la descontaminación del río Bogotá?

Foto cortesìa CAR

Son varias las inquietudes que surgen respecto al proceso de descontaminación del río Bogotá, esto debido a que por años ha sido uno de los principales proyectos que ejecutan las administraciones distritales y entes ambientales por su complejidad e importancia para los capitalinos y población aledaña.

Debido a ello, EL NUEVO SIGLO indagó con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca y la Secretaría Distrital de Ambiente, el transcurso técnico y legal de dicho objetivo, cuyas obras han estado en marcha.

El ingeniero Aníbal Acosta, director operativo del Fondo para las Inversiones Ambientales de la Cuenca del río Bogotá, FIAB, oficina de la CAR, afirmó, “desde el ángulo de la CAR, el proceso de descontaminación del río Bogotá está dividido en dos procesos, el primero es la adecuación hidráulica del río que está orientada a minimizar los riesgos de inundación en las zonas aledañas al río Bogotá. Esa adecuación hidráulica contempla la ampliación del cauce, el corrimiento de uno de los jarillones, 30 metros, para darle una capacidad hidráulica al rio de tal manera que pasemos de 100 metros cúbicos por segundo que era la capacidad hidráulica inicial a 200 metros cúbicos por segundo, capacidad que actualmente tiene, es decir, duplicamos la capacidad hidráulica y adicionalmente se compraron 6 millones de metros cuadrados para que el  río tenga zonas de amortiguación o zonas de inundación controlada porque es que todos los ríos del mundo necesitan inundar”.

Acosta explica que, “las zonas de inundación del río Bogotá las invadimos, las urbanizamos y las rellenamos, y el río estaba reclamando esa zona, entonces adicionalmente a lo que fue la ampliación del cauce y la capacidad, se le dieron unas tierras para que el río en crecientes extraordinarias inunde esas zonas mientras pasa la creciente, después recoge esas aguas y no hay ningún problema. Esas zonas de inundación controlada están previamente analizadas, determinadas y se hará sin que el río genere ninguna afectación”.

“El segundo proyecto es cambiarle la calidad del agua, con respecto al primer proyecto ya tenemos adecuados 68 kilómetros en la cuenca media del río Bogotá desde las compuertas de Alicachín en el municipio de Soacha, hasta el sitio Puente la Virgen en Cota que es la vía que viene de Suba como prolongación de la calle 170 hasta llegar al municipio de Cota, esos 68 kilómetros ya los tenemos adecuados con la nueva sección hidráulica y también tenemos las zonas de amortiguación o zonas de inundación controladas. En ese segundo proyecto hay que mejorarle la calidad al agua del río Bogotá que se hace mediante la construcción de las dos plantas de tratamiento de aguas residuales que va a tener Bogotá y la construcción de plantas de tratamiento de las poblaciones más grandes, aguas arriba de Bogotá como son Zipaquirá, Chía, Cajicá, Facatativá, Mosquera y Funza, a esas poblaciones estamos construyéndoles la planta y en la cuenca media y en Bogotá se está haciendo la ampliación y optimización de la planta de tratamiento del Salitre, que vamos a pasarla de 4 metros cúbicos por segundo a 7.  1 metros cúbicos por segundo con tratamiento secundario y desinfección para que la planta ampliada y optimizada trate todas las aguas del norte-centro de Bogotá”, argumentó el director operativo de la FIAB.

Presupuesto

Acosta afirmó que “la ampliación y utilización de la Planta de Tratamiento del Salitre fue un contrato que se adjudicó por 430 millones de dólares y en la adecuación hidráulica, se han invertido 50 millones de dólares más. Todos esos recursos tienen cierre financiero, son recursos que los bogotanos ahorramos desde el año 2004 hasta la fecha, con el 50% del impuesto predial, entonces esos recursos están garantizados para la construcción. La adecuación hidráulica en la cuenca media la terminamos prácticamente, las obras se entregarán en octubre de este año y la planta de tratamiento debe entrar en funcionamiento en el año 2020”.

Ortiz destaca que “en 2025 debemos tener funcionando las dos plantas de tratamiento de aguas residuales de Bogotá y con esas dos plantas, el cambio de calidad de agua va a ser sustancial. Vamos a tener un río limpio y en mejores condiciones para pagar esa deuda ambiental que teníamos con la cuenca baja del rio Bogotá”.

Desarrollo jurídico

A su vez, Viviana Ortiz, directora legal ambiental de la Secretaría Distrital de Ambiente, aseguró que “la sentencia del río Bogotá se desarrolló en el marco de un proceso judicial que duró más de 14 años en la jurisdicción contencioso-administrativa y allí se establecieron unas estrategias de manera inmediata, a corto y a largo plazo para el saneamiento del río Bogotá y adicional a ello aprobó los acuerdos y convenios que ya habían suscrito las partes para sanear el río Bogotá, dentro de ellos aprobó el convenio 171 del 2007 que había suscrito el Distrito Capital a través de la empresa de acueducto de Bogotá, la Secretaría de Ambiente y la CAR con la que se pretendía desarrollar una megaobra que es la adecuación hidráulica del río Bogotá desde el icachip hasta Puente de la Virgen y la optimización de la PTAR Salitre, de la planta de tratamiento, ubicada en Bogotá”.

Ortiz indicó que “se realizaron unas adquisiciones prediales en algunos de los costados del río Bogotá y frente a la optimización de la planta de tratamiento Salitre se adjudicó ya un contrato por parte de la CAR que está liderando o deliberando este proceso de optimización de la planta de tratamiento y es un proceso que durará 5 años para que ya esté optimizada la planta de tratamiento”, así mismo mencionó que “otra de las grandes obras que se deben desarrollar de acuerdo con la sentencia es la construcción y puesta en funcionamiento de otra planta de tratamiento que estaría ubicada en Soacha, que es la PTAR Canoas, sobre esa planta en particular las entidades están realizando las gestiones para realizar el cierre financiero, esperando por lo tanto lograr un aporte importante por parte de la Nación”.

Adicional a eso, “se ordenó la construcción de dos parques colindantes a las curtiembres, uno para Villa Pinzón y Chocontá en jurisdicción de la CAR y otro para Bogotá que es el parque San Benito. Para el caso de San Benito que es el que nos corresponde a nosotros desde Bogotá, la magistrada en octubre del año pasado dictó una medida cautelar en la que moduló la sentencia, aclarando las competencias de cada una de las partes, ya que también estaba vinculado el sector curtidor en esa orden y determinó que la construcción de la planta de tratamiento tenía que estar a cargo de la sociedad que se había constituido para tales efectos”.

La directora legal ambiental de la SDA recalcó que “el llamado de atención del Consejo de Estado era a que se generara la articulación y dentro del Consejo estratégico de la cuenca hay representación de los municipios de la cuenca y tienen que estarse relacionando constantemente para que la toma de decisiones también los cobije a ellos”.

Tanto el director operativo de la FIAB como la directora legal ambiental de la SDA, coincidieron en que actualmente el río en la cuenca media es navegable y el avance del proceso de descontaminación logra que ya puedan hacerse recorridos.