A Leticia le falta un plan de manejo para residuos plásticos

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La capital del Amazonas no realiza ningún manejo ni aprovechamiento de los 5.936 kg de residuos plásticos que genera el área urbana cada semana y que se podrían utilizar en la elaboración de maderas plásticas, a partir de polietileno de baja densidad.

Así lo constató la estudiante Litza Natalia González, de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional (UNAL), en un estudio realizado sobre el manejo de los residuos plásticos residenciales generados en Leticia, con el fin de analizar el tipo de plástico y estimar las cantidades generadas.

Para los resultados de la investigación recurrió a entes gubernamentales encargados del área ambiental y tomó como muestra 215 hogares, que separaron y recolectaron los residuos plásticos generados entre una y dos semanas.

Para el proceso de recolección, la estudiante se valió de una campaña apoyada por estudiantes de pregrado de la UNAL Sede Amazonia, quienes visitaron los cerca de 30 barrios de Leticia con folletos y una o dos bolsas azules en las que los hogares debían depositar los residuos plásticos para entregarlos 15 días después de la visita.

El plástico recogido en los hogares se pesó y se midió el volumen de los residuos, y se clasificaron teniendo en cuenta los tipos de plástico más usados comercialmente. El estimado de generación de residuos plásticos residencial fue de casi 6 toneladas de plástico a la semana, que sin comprimir ocuparían 215 m3.

“Los 215 hogares representan el 2,41 % de los 8.927 hogares que se estiman en el casco urbano del municipio, donde los programas de educación ambiental son esporádicos y con poco seguimiento a largo plazo”, comenta la estudiante.

Falta gestión de residuos

Para el análisis final se realizó una matriz DOFA, en la que se valoró la conveniencia de aprovechar los residuos plásticos como materia prima en diferentes aplicaciones.

Después de dialogar con varias entidades se concluyó que los programas de educación y la inadecuada recolección de residuos se deben a que “no existe una coordinación institucional sólida y coherente que articule el Estado, la sociedad civil y el sector privado en las decisiones que se toman con respecto al tema del manejo de los residuos”.

A ello se suma que la participación ciudadana se limita a un despacho en el que reciben las preguntas, quejas y reclamos, pero no hay un compromiso de separar los plásticos de la demás basura y hacer un tratamiento distinto.

Buenas iniciativas

No obstante, la estudiante señala que no todo es negativo, pues organizaciones como la Fundación Amazonas sin Límite recolecta al mes entre 23 y 38 toneladas de residuos plásticos procedentes de dos fábricas de gaseosas, además de los residuos que se generan en el aeropuerto, en algunas empresas privadas y por los residentes del municipio.

“Existe interés en implementar programas sobre conservación del medioambiente y manejo de los residuos sólidos a través de la educación formal, no formal e informal. Tanto la Gobernación como los ciudadanos se mostraron dispuestos a apoyar proyectos ambientales escolares y ciudadanos de educación ambiental”, comenta la investigadora.

Añade que sin embargo la Fundación todavía no tiene un aprovechamiento o procesamiento de los residuos plásticos dentro del municipio, por lo que se evalúa la posibilidad de implementarlas en la elaboración de maderas plásticas.

“Las fibras vegetales potenciales disponibles en el municipio, que servirían como refuerzo para la producción de maderas plásticas, se podrían obtener a través de los residuos resultantes –como tallos y cascaras– del plátano, plantas cultivadas en todas las temporadas del año y que nunca faltan en las áreas de cultivo de los indígenas”, comenta la estudiante.

De esta manera, concluye, se podrían generar ingresos para el municipio con el aprovechamiento de los residuos plásticos, y de paso generar empleos con la construcción de una planta que los procese.