CRECIÓ INVERSIÓN SOCIAL. GOBIERNO
Seguridad en Nariño: ¿con fuerza pública mejoró?

Foto cortesía Ejército

Nariño podría considerarse en este momento como un laboratorio en el país para establecer si un gran incremento de Fuerza Pública es capaz de recuperar en poco tiempo la seguridad y el orden público gravemente deteriorados por la presencia de cultivos ilícitos y el accionar de guerrillas y bandas criminales.

La conclusión en lo corrido del año es que una medida de este tipo no es suficiente, pues a pesar de que más de 10.000 integrantes adicionales del Ejército fueron desplegados en esta región para operar especialmente en la costa del Pacífico y la frontera con Ecuador contra actores como las disidencias de alias ‘Guacho’, varios parlamentarios de esta región coinciden que de poco ha servido.

Desde octubre del año pasado, el presidente Santos anunció que 9.000 uniformados reforzarían la seguridad en Nariño, “de una campaña que estamos lanzando, que se llama la ‘campaña Atlas’, tiene que ver con una reorganización y fortalecimiento de toda la presencia de la Fuerza Pública”.

En ese sentido 9.800 hombres de la recién creada Fuerza de Tarea Hércules se desplegaron en 10 municipios de Nariño.

En tanto que en febrero pasado, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, al término de la reunión binacional en Defensa Colombia – Ecuador, informó que 10.000 nuevos efectivos de la Fuerza Pública harán presencia en la frontera con Ecuador para neutralizar las acciones de los violentos y garantizar la seguridad de la población de la zona de confluencia.

“Se han puesto al servicio de la seguridad de esta zona fronteriza y que esa presencia coordinada de Policía y Ejército con las autoridades ecuatorianas está empezando a dar sus primeros resultados en la mejoría de la situación de violencia, por ejemplo, en Tumaco”, aseguró Villegas en esa oportunidad.

Por su parte el vicepresidente Oscar Naranjo dijo que para el caso de Tumaco durante el gobierno del presidente Santos se impulsó el Plan de Choque (68 proyectos por 168.000 millones de pesos) y que está avanzando un plan de intervención social en el que se han identificado 60 prioridades.

EL NUEVO SIGLO intentó sin éxito contactar a la administración de Nariño para conocer su versión sobre cuál es la realidad de la seguridad y el balance que deja este gran incremento de Fuerza Pública.

 

Narcotráfico

 

La senadora conservadora Myriam Alicia Paredes dijo que “la preocupación sigue en lo que corresponde especialmente a la Costa Pacífica y en especial Tumaco. La preocupación sigue porque desafortunadamente lo que uno avizora es que el tema del narcotráfico y de cultivos ilícitos en esa zona es lo que genera toda la problemática que hoy se está viviendo. Y por otro lado también mucha preocupación en algunos de los municipios de la cordillera, donde igualmente los habitantes de esa zona denuncian la aparición de bandas emergentes  que igualmente han iniciado cultivos ilícitos, y eso es sumamente grave porque donde hay sembrados de coca, pues también hay confrontación y problemas de orden social”.

La parlamentaria consideró que la Fuerzas Pública debería fortalecer el tema de inteligencia para mejorar sus resultados en esta región, pero fundamentalmente el Gobierno debe “fortalecer la inversión porque las zonas donde existen los problemas son muy vulnerables y obviamente la necesidad de generar una reivindicación para los habitantes de zonas que han sido afectadas por el conflicto durante años, vías de comunicación fundamentalmente y mejores condiciones de vida para la población en esas zonas”.

 

Un fracaso

 

El representante a la Cámara, Oscar Fernando Bravo (Partido Conservador), dijo que “eso ha sido un fracaso total. El Gobierno no ha dejado en mi opinión actuar en debida forma a las Fuerzas Militares que obviamente tienen la capacidad para derrotar la violencia que azota a esa región, pero no sé, no los dejan actuar y la prueba está en que un delincuente como el llamado alias ‘Guacho’ no haya podido ser neutralizado con casi 10.000 hombres de las Fuerzas Militares, eso no me cabe en la cabeza”.

Añadió que “creo que los soldados y policías tienen los fusiles pero con el cañón doblado hacia ellos porque no se ve el accionar de las Fuerzas Militares… sé que las Fuerzas Militares tienen la capacidad, pero me parece que no los están dejando operar, y hay una mano por allá arriba que los ha limitado en su accionar puramente militar. Y la consecuencia de eso es que este delincuente se siga burlando del país entero y por supuesto sembrando terror en una región que antes era pacífica y que ahora está llena de violencia y de conflicto armado”.

Bravo aseguró que  “las hectáreas de coca han subido, al punto que en Tumaco hay más coca que en Bolivia o que en Perú, considerando a esos países en toda su extensión. Los homicidios en Tumaco siguen, la voladura de torres sigue, las acciones contra los oleoductos siguen. O sea que no hemos visto el mejoramiento. La pobreza por supuesto sigue, en los planes de erradicación voluntaria ha habido muy poco cumplimiento del Gobierno, y entonces las familias en su desesperación por conseguir su subsistencia siguen vinculadas al narcotráfico que obviamente les paga en efectivo”.

Agregó que en la zona andina del departamento, “en Leiva, Policarpa y El Rosario, que es zona de la cordillera, el orden público está totalmente  resquebrajado. Todavía no ha podido la Fuerza Pública, insisto, no sé por qué, tener el control de esa zona, tanto que allá nos dicen que los obligaron a votar por Petro y si se miran las votaciones la diferencia es enorme entre Petro y los demás candidatos. Pero me dicen es que los cultivadores de coca les han sembrado la idea de que si gana el otro candidato va a haber erradicación inmediata con glifosato y entonces la gente sale temerosa motivada por esas fuerzas delincuenciales a votar por el otro candidato”.

Dijo que en la cordillera hacen presencia disidencias de las Farc están entre la zona de cordillera, especialmente Leiva, Policarpa, El Rosario, Cumbitara y la costa pacífica, y eventualmente en el municipio en La Cruz, “que otrora fue fuerte presencia de las Farc, ahorita también están del Eln. La zona de San Pablo también hay Eln. Entonces el departamento de Nariño está en conflicto, allá no ha llegado el posconflicto, y por eso reclamamos con vehemencia la acción del Gobierno para que al lado de la inversión que tiene que llegar en política social, haga efectivo el accionar de las Fuerzas Militares”.


 

Inversión

El senador de La U, Manuel Enríquez, dijo que “lamentablemente muy poco ha dado solución al problema que se viene presentando sobre la presencia de diversos grupos armados y el crecimiento desmedido de los cultivos ilícitos. Allá ha hecho presencia toda la Fuerza Pública y la Policía Nacional, pero eso definitivamente no ha sido la solución y antes por el contrario los problemas se están agravado cada día más”.

El parlamentario dijo que esto demostraría que la solución no era exclusiva de incrementar el pie de fuerza en Nariño. “Siempre lo hemos planteado. Yo particularmente así lo he dicho y esperamos ratificarlo en un debate que vamos a hacer el próximo lunes con el problema de Tumaco: que allá más que la presencia de más pie de fuerza lo que se requiere es una intervención de carácter integral, una presencia que permita acabar con las causas que generan la violencia, el desempleo, la falta de oportunidades, la falta de comercialización de los productos de los campesinos, de las comunidades que están asentadas en esa región”.