Cuadrado y Falcao en la cima de la Champions

Foto Montaje El Nuevo Siglo

Si existía alguna duda sobre la calidad de Juan Guillermo Cuadrado y la recuperación de Radamel Falcao García, esta se disipó ayer con lo que hicieron con sus equipos, Juventus de Italia y Mónaco de Francia en los partidos contra Barcelona de España y Borussia Dortmund por cuartos de la Champions League.

Al volante nacido en Necoclí, Antioquia, lo único que le faltó para rubricar su extraordinario partido, fue marcar un gol, aunque lo buscó, en un duelo que concluyó 0-0 y un global de 3-0.

En cambio El Tigre selló su labor con un golazo de palomita en la victoria de los del Principado sobre los alemanes por 3-1 y un general de 6-3.

Los dos, con sus desempeños, demostraron una vez más, que están en la élite del fútbol mundial, que son una realidad y que lo hacen con sobrados méritos, alejados del miedo escénico de antaño y con el suficiente atrevimiento para codearse con Messi, Neymar, Iniesta o cualquier otra de las rutilantes figuras que iluminan los estadios de Europa.

Junto a ellos estará James Rodríguez, quien para el técnico del Real Madrid, Zinedine Zidane, no pasa de ser un suplente de los suplentes, pero que igual ya en su primera temporada con los merengues demostró que está a la altura de los mejores y por algo lo pretenden varios de los mejores clubes del Viejo Mundo para la próxima temporada.

El mejor

Del Juan Guillermo Cuadrado que un día salió del Medellín fichado por Udinese de Italia, que lo cedió al Lecce en 2011, no queda ni la sombra. El de entonces era un jugador habilidoso pero intermitente y que olvidaba sus tareas tácticas.

Aun así, su calidad le valió para ir a Fiorentina y de allí al Chelsea de la Premier League en donde las posibilidades de actuar fueron limitadas y en la Juventus, que le habían hecho seguimiento desde su arribo a la Serie A, lo pidió a préstamo por una temporada y posteriormente la extendió.

Bajo las órdenes del técnico Allegri sufrió una transformación total, aunque para lograrlo debió tener paciencia y trabajar mucho. Al principio fue un volante de marca por derecha, luego mixto y ahora el estratega, aunque le exige marcar, le da libertad para ir al frente y sacar provecho de su gambeta endemoniada, su ingenio y atrevimiento.

Ayer en la cancha del Camp Nou, Cuadrado se prodigó, se tragó la cancha contribuyendo en la marca con el doblaje a Neymar y la salida en contragolpe con el que puso a sufrir a los hinchas del Barcelona en tres ocasiones, una de ellas cuando intentó una espectacular chalaca o con sus pases para Higuaín o Dybala, con los que ha constituido un tridente temible.

Los tres se convirtieron en los verdugos del Barça de la MSN, imponente para evitar la caída 3-0 en cancha de Turín y para romper el cero defensivo montado ayer por Allegri, en un partido en el que quedó demostrado que una cosa era remontarle un 4-0 a un PSG plagado de errores y con cierta influencia del árbitro y otra hacerlo frente a un rival bien estructurado, sólido en retaguardia, solvente en el mediocampo y peligroso en ofensiva.

La Vecchia Signora quiere ganar una competición en la que el vigente campeón es el Real Madrid. El conjunto blanco tiene un perfil más brasileño, con Marcelo, Danilo y Casemiro en labores defensivas, y un cada vez más defenestrado James Rodríguez, compañero de Cuadrado en la Selección Colombia.

Fue tan brillante la presentación de Cuadrado ayer que el técnico Allegri, quien normalmente lo sustituye sobre el minuto 70, ayer lo mantuvo en la cancha hasta que tiró su último aliento, primero en un contragolpe, y luego en una espectacular barrida para recuperar el balón.

Cuadrado fue y volvió una y otra vez. Marcó, hizo sombra, recuperó balones y fue generoso en su despliegue físico, sobre todo cada vez que por zona derecha se descolgó para poner en apuros a la zaga y al golero rivales. Fue un partido casi perfecto el del colombiano, en el que solo le faltó sellar su actuación con un gol y en la que demostró que está a la altura de los mejores del mundo, en un partido intenso, en el que Juventus demostró que tiene con qué aspirar a ser campeón y Barcelona nunca bajó los brazos.

Rugió El Tigre

El caso de Falcao García es bien diferente al de Cuadrado. Desahuciado por sus contradictores, quienes lo llegaron a llamar “exjugador”, el samario nunca se entregó y a pesar de sus fracasos en el Manchester United y el Chelsea, tomó la mejor decisión: volver al Mónaco, propietario de sus derechos deportivos y allí se recuperó.

Goleador con River Plate, Oporto, Atlético de Madrid y Mónaco, las lesiones de rodilla, su afán por recuperarse para ir al Mundial de Brasil, lo tuvieron en situación crítica, pero a tiempo que algunos creían que El Tigre no volvería a rugir, otros confiaban en su plena recuperación y lo estimulaban diciendo que pronto volvería a ser ese atacante letal de años atrás.

Y no se equivocaron. El técnico Leonardo Jardim lo trabajó, lo llevó con calma y hoy el colombiano suma 50 partidos en competiciones europeas y nuevamente al más alto nivel.

Ayer convirtió un gol, el segundo en una espectacular palomita, anticipando al defensa y merodeando continuamente el área rival, demostrando que está en su mejor nivel, que quienes lo llamaron “uno de los mejores atacantes del mundo” no se equivocaron y que con mayor experiencia, es más peligroso.

No se puede decir lo mismo de James Rodríguez, relegado al banco en el Real Madrid, pero igual, semifinalista.

El sorteo de esta instancia se celebrará mañana y las suertes quedarán echadas. Para Mónaco lo ideal sería que le tocara el Real Madrid porque se defiende poco y ataca mucho, mientras que Atlético de Madrid se encierra y contragolpea y Juventus es, según lo mostrado en la cancha, el mejor de los cuatro.