Realidad pensional y el envejecimiento

El Estado, el Gobierno, las familias, todos tenemos una obligación de hacer un país más equitativo. No se trata de derrotar solo la corrupción, la subversión, la mafia o las calamidades sociales que padecemos. La peor tragedia social es la inequidad. Y todo está por hacer.

Por ello quiero que a los colombianos que les preocupa su seguridad social, como el reconocimiento de la pensión, tenga un vocero en el Senado de la República. No represento intereses individuales, sino colectivos, sociales. Para poder cumplir con mi propósito desde el Legislativo los invito a que marquen el número 51 en el tarjetón para Senado, el próximo 11 de marzo.

Desde hace más de 15 años me he especializado en el tema del envejecimiento de Colombia y el sistema pensional, que tiene un grave problema: el 75 por ciento de los adultos mayores, cerca de cuatro millones, nunca podrá acceder a una pensión. Ese preocupante drama social va cada año en aumento.

En la actualidad, de cuatro colombianos en edad pensional, uno solo está disfrutando de la jubilación, pero en cinco años la proporción será seis a uno y en una década, de diez tan solo uno logrará jubilarse.

Tristemente estamos envejeciendo en la pobreza. Hoy, seis millones de colombianos tienen más de 60 años y cuatro millones están condenados a morir sin pensión. Dos millones, mayores de 70 años, se encuentran en la indigencia, deben sobrevivir con menos de 40 dólares al mes (120 mil pesos).

El drama de envejecer tiene connotaciones económicas, sociales, familiares y sicológicas, de amplio espectro en la sociedad. Por ello debemos enseñarle a la sociedad que el ser humano tiene dignidad toda su vida, desde el nacimiento y hasta el último día que deje de respirar.

El país alcanzará una paz real cuando la deuda social con todos los colombianos, tanto en la niñez, como en la orfandad, en la enfermedad y en especial en la vejez, esté cubierta universalmente y con dignidad.

En Colombia somos 24 millones personas en edad de trabajar y solo cotizan siete millones. En España, que es un país parecido al nuestro poblacionalmente hablando, tiene 23 millones de ciudadanos en edad de trabajar y cotizan 20 millones. Aquí no se cotiza porque no hay formalidad. Además, el Estado se ha descuidado y ha permitido que haga carrera la política de la omisión de la seguridad social, con las catastróficas consecuencias que ello conlleva.

Las iniciativas a las que les he dedicado un buen tiempo estudiándolas, analizándolas y debatiendo son, principalmente, el otorgamiento de una pensión asistencial para los mayores de 70 años, en pobreza extrema; reformas a la ley que dio vida a la pensión familiar; reconocimiento pensional a los campesinos y  la suscripción de convenios internacionales de reciprocidad en seguridad social, con énfasis en las pensiones de vejez, invalidez y sobreviviente.

Si el obstáculo para llevar a la realidad buena parte de estas iniciativas son los retos fiscales, es superior la obligación de buscar alternativas audaces que permitan enfrentar la abrumadora pobreza que en Colombia crece como un espanto.

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