EN LA SANTAMARÍA
Castella triunfa en improvisado mano a mano

Foto El Nuevo Siglo - Andrés Rivera
Una fuerte embestida hizo que Ramsés se retirara con una fractura en el húmero.

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El frío que bajaba desde los cerros en una tarde despejada penetró los tendidos de la Santamaría. Menos de media entrada para ver un cartel atractivo: Sebastián Castella, Ramsés y José Garrido ante toros de la ganadería de Ernesto Gutiérrez.

Y la tarde inició con una faena correcta, pero el poco recorrido del toro, su falta de transmisión hizo de esta una presentación con poca emoción. Muy por encima el francés que llegaba con ímpetu a la Santamaría. 

Sin embargo, todo cambió -incluso el orden de lidia- después de que saliera el segundo astado. Ramsés, casi como un relámpago, postró sus rodillas en la arena y con una larga cambiada recibió una fuerte embestida. Los gestos de dolor eran evidentes y fue trasladado a la enfermería para luego ser remitido a un centro médico. 

Castella asumió la lidia de Jaboncillo. Y la tarde empezó a tomar otros tintes. El temple del francés permitió que se vieran algunas tandas con mucho mando. La música sonó, el público se conectó y hubo química entre la gente y el torero. Se iba complicando el momento de la estocada pues el toro no se quedaba quieto, pero el galo supo dejar una estocada perfecta que, aunque tardó en causar efecto -en parte por culpa del desatino con la puntilla del encargado-, le hizo merecedor de un trofeo.

Como bien reza el viejo refrán, ‘no hay quinto malo’. Y fue el azar el encargado de poner a Cardenero con Sebastián en esa posición, pues en el papel debería estar Ramsés con otro astado. Desde el comienzo, con la capa, la faena generó expectación. Luego, con la muleta, toreo suave y lento, con mucha categoría, y una estocada de gran efectividad, fueron motivos suficientes para que el usía concediera las dos orejas y confirmara la salida a hombros del torero de Béziers.

Por otro lado, estaba el diestro extremeño José Garrido, quien en la temporada 2017 había sido triunfador en Bogotá al indultar al toro Tocayito de la ganadería de Mondoñedo. 

La presencia de Garrido era, de cierta forma, accidental. Llegaba en reemplazo de Cayetano Rivera Ordoñez quien envió a inicios de semana un parte médico facultativo que lo sacaba del cartel. Y había ilusión con verlo de nuevo. Sin embargo, hoy la suerte no le sonrió.

En su primero de la tarde, lidiado en tercer lugar, dio unos lances preciosos con el capote. Sin embargo, el matador no supo compenetrarse ni encontró la ruta para darle la lidia que requería este animal. Una faena sosa y sin ligazón.

Como todo estaba alterado en este atípico ‘mano a mano’, le correspondió lidiar el cuarto a Garrido. Con este toro la Santamaría pudo ver al torero que esperaba. Una faena muy completa, que pudo darle un trofeo, pero el fallo con la espada lo dejó en blanco.

Con una última oportunidad para resarcirse, enfrentó a Fosforito, que pesó 494 kg. Pero no hubo quietud en ningún momento por parte del torero y la gente desesperó. La faena concluyó con algunos pitos para el matador quien, a diferencia del año pasado, se fue sin más que una ovación en uno de sus toros.

Se avecina la última corrida de la temporada en un mano a mano entre Julián López ‘El Juli’ y Luis Bolívar. Ambos se medirán en una especie de reto ganadero pues cada uno lidiará un toro de las ganaderías de Mondoñedo, Juan Bernardo Caicedo y Ernesto Gutiérrez.